Atracción Fatal: Lizzy Caplan, la nueva Alex Forrest en esta historia de obsesión
PERSONAJE DE LA SEMANA. La actriz, que debutó con la película Mean Girls en 2004, afronta el desafío de reeditar el célebre papel de Alexandra Forrest que inmortalizara Glenn Close. La serie que protagoniza junto a Joshua Jackson se estrena el 1ero de mayo en Paramount+.
@AnaliaCab
A los 40 años, Lizzy Caplan se forjó una interesante carrera. La actriz estadounidense debutó en el cine con la popular comedia "Chicas pesadas" (Mean girls, 2004) y desde entonces ha cumplido papeles bien diferentes.
Este año la encontró con un gran desafío: ser la "nueva" Alex Forrest, aquella mujer que pierde los estribos por amor -o más bien, obsesión- que la enorme Glenn Close inmortalizara en "Atracción fatal" (1987), todo un clásico del suspenso psicológico.
La remake que Paramount+ estrenará este 1ero de mayo, ahora en formato serie, cuenta la trágica historia de pasión y erotismo entre Alexandra Forrest y Daniel Gallagher (Joshua Jackson) desde una óptica más acorde a estos tiempos de mujeres que "se paran" diferente en la vida.
La sinopsis oficial de la ficción reza: "En el presente, tras cumplir 15 años de cárcel por el asesinato de Alexandra, Daniel sale en libertad condicional con el objetivo de reconectar con su familia y demostrar su inocencia. Todo comenzó en 2008, cuando Dan conoce a Alex y su mundo empieza a desmoronarse después de que su breve romance amenazara con destruir la vida que ha construido con su mujer, Beth (Amanda Peet)".
Es que Alex no es un personaje de esos que "caen bien". Debería ser la heroína pero no lo es. "No sé que haría con un personaje de señorita correcta y agradable. Lo mío son las perturbadas" dijo entre risas Caplan al New York Times esta semana.
"No sé que haría con un personaje de señorita correcta y agradable. Lo mío son las perturbadas"
En la película original de 1987, Alex era una editora de libros en Nueva York que tiene una aventura de fin de semana con Daniel (Michael Douglas), un abogado casado. Alex no se resigna a haber sido algo pasajero: acecha a Dan, amenaza a su familia y hierve al conejo de su hija en una de las escenas más fuertes y comentadas del cine de los 80.
En esta versión, ambientada en Los Ángeles actual y el de hace 15 años, la protagonista es una asistente social para víctimas de violencia, por lo cual podemos tranquilizarnos: los conejos están bien. También hay otros cambios.
Caplan y la showrunner, Alexandra Cunningham ("Dirty John"), intentaron generar cierta empatía con Alex, algo de lo que no gozó Close en el filme original. Su idea fue convertirla de un demonio a una complicada mujer, humana al fin.
Cunningham creía que podía captar "el ingenio, la inteligencia, el humor, la inestabilidad, la reactividad y la rabia. Todos ellos siempre ahí, al mismo tiempo". Y sospechaba que su actriz podía hacer que los espectadores simpatizaran con una mujer a la que de otro modo condenarían.
La serie se presenta como "una reinvención en profundidad del thriller psicosexual clásico y de toque cultural de los 80, a través del lente de los privilegios, los trastornos de personalidad, la dinámica familiar y el asesinato". Habrá que verla.
A.C



