Divididos: del caos a la gloria del rock

La evolución de Divididos, desde sus inicios tumultosos hasta convertirse en un pilar del rock argentino.

Nacidos del caos y luego elevándose a la gloria musical, Ricardo Mollo y Diego Arnedo iniciaron su camino como Divididos en 1988. Este viaje no fue sencillo. Ambos fueron miembros de la también reconocida banda Sumo, que se desintegró tras la muerte de su líder, Luca Prodan, dejando un vacío en el corazón de la música rock nacional. A pesar de las críticas y un comienzo envuelto en incertidumbre, la determinación y la pasión de Mollo y Arnedo los mantuvieron firmes en la búsqueda de su propia voz.

Superando adversidades iniciales, Divididos se embarcó en la construcción de su estilo musical único, fusionando elementos de rock, blues y folklore argentino. Los discos "Acariciando lo Áspero" y "Vengo del Placer" pusieron a Divididos en la mira de los seguidores del rock local, consagrándose como una de las bandas más frescas y audaces de la escena.

La inclusión de artistas extraordinarios como Fabián "Zorrito" von Quintiero y Caralampio agregó aún más profundidad y contundencia a su sonoridad. Piezas como "Hacia Dónde" y "Perro Andaluz" son himnos generacionales que no faltan en ninguna playlist de un rockero argentino.

Gradualmente, Divididos cementó su lugar como uno de los pilares del rock holístico argentino. Sus álbumes "D" y "La Era de la Boludez" sellaron su relevancia en la historia del rock. Canciones como "Qué Ves" y "Crua Chan" son parte integral del repertorio musical argentino, y sus conciertos se transformaron en eventos memorables que hacen vibrar a su público.

Pero más allá de su música y su impacto en la escena musical, Divididos también se distingue por su relación cercana y genuina con sus seguidores. Los fanáticos se sienten parte de cada show, en una conexión clara entre la banda y su público.

Hoy, después de más de 30 años en escena, Divididos continúa siendo un referente indiscutible de nuestro rock argentino. Su don para evolucionar y reinventarse, siempre fieles a sus raíces, los mantiene como un emblema de nuestra música. Siguen cautivando a nuevas generaciones de seguidores, evidenciando así su peso en el imaginario musical nacional.

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