Duki se sinceró y habló de los "amigos de la fama": "No estaban conmigo por amor real, sino más bien por interés"

El artista argentino atraviesa un gran momento profesional, y habló sin filtros desde España sobre la soledad, la salud mental y los vínculos en el mundo del éxito. Los detalles, en la nota.

Mauro Ezequiel Lombardo Quiroga, más conocido como Duki, vive una de las etapas más plenas de su vida. En lo sentimental, mantiene desde hace tiempo una sólida relación con Emilia Mernes, con quien comparte el amor y la pasión por la música. En lo profesional, atraviesa un presente histórico: agotó estadios en todo el mundo, se convirtió en el primer argentino en llenar el Santiago Bernabéu y lanzó su documental en Netflix, Rockstar. Duki desde el fin del mundo.

Durante su visita al programa El Hormiguero, el referente del trap argentino habló con honestidad sobre su recorrido personal, sus sombras y las lecciones que aprendió de la fama.

“A los 16 años no tenía un motor que me movilizara”

El conductor Pablo Motos abrió la charla recordando los duros años de adolescencia del artista. Duki no esquivó el tema y recordó cómo se sentía perdido:

“Yo en ese momento no tenía nada que fuese mi motor, que me movilizase, que me gustase, que yo disfrutase realmente”.

Confesó que desde chico soñaba con dejar una huella, pero no encontraba cómo hacerlo:

“Me gustaban muchas cosas, no había conectado con nada todavía”.

Ese vacío fue el punto de partida de un camino que más tarde lo llevaría a descubrir en la música su verdadero propósito.

Las drogas, la fama y el proceso de reconstrucción

En la entrevista, el artista argentino también habló sobre el impacto del éxito y su relación con las drogas:

“He probado bastantes cosas”, admitió sin rodeos.

Recordó que en 2018 su padre lo acompañó durante una gira, algo que lo ayudó a reencontrarse consigo mismo. En una charla anterior ya había reconocido el peso de la fama:

“Me cayó una carga encima [popularidad, dinero] y no lo asimilé bien. Cuando pude frenar miré para atrás y me dije: ‘Loco, tengo 24 años, mirá dónde llegué’”.

“Mi círculo no me nutría, no era gente que me sirviese”

El músico reconoció que la pandemia fue un punto de inflexión que le permitió detenerse y reevaluar su entorno:

“Desde 2016 empecé a girar y a tener fechas casi todos los fines de semana. Hasta la pandemia no pude frenar, no tuve la capacidad de ver todo lo que había a mi alrededor. Un día me desperté, me miré al espejo y sentía que no era yo, era raro. Mi círculo de gente no me nutría, no era gente que me sirviese, no estaba conmigo, por amor real, sino más bien por interés”.

El Duki de hoy habla con madurez, consciente de que la fama puede ser tan abrumadora como efímera.

“Me hice mucho daño, más que con las drogas”

Más allá de las adicciones, el artista fue profundo al reflexionar sobre su lado emocional:

“Yo me había hecho mucho daño, más que con las drogas, con muchas cosas que vas tapando, que no querés ver o decir, muchas depresiones, tristezas”.

También abordó la dificultad que enfrentan los hombres para expresar sus emociones:

“El hombre siente: soy hombre y vine al mundo a pelear, soy un guerrero así que sigo adelante y no me importa lo que pase y no lo voy a hablar”.

“Llorar es parte del proceso”

El conductor recordó momentos en los que Duki se quebró públicamente, como en una conferencia de prensa en 2023 o en su emotiva presentación en el Bernabéu, cuando su madre le envió un mensaje de apoyo. El trapero aprovechó para reflexionar:

“Está muy relacionado con que llorar es rendirse, y es parte del proceso que necesitás para superar cualquier tipo de duelo, ya sea un problema de desamor, una pérdida o un problema en el trabajo”.

Un Duki más humano, más artista

Hoy, Duki no solo representa al trap argentino en el mundo: representa una nueva masculinidad, más honesta, que no teme hablar de vulnerabilidad. Entre giras, amor y música, el artista muestra que su crecimiento va mucho más allá del éxito: está en paz con su historia y en sintonía con su presente.

 

 

 

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