Duki no se olvida de sus comienzos: qué es para él lo más importante
El artista trapero reflexiona sobre su camino, su nuevo álbum Ameri y el desafío de mantenerse fiel a sí mismo en la cima del éxito. Te contamos todos los detalles.
Duki es, sin dudas, uno de los mayores exponentes del trap en español. Con estadios repletos en Argentina y España, su éxito es innegable. Sin embargo, el artista reconoce que aún está procesando todo lo que ha logrado.
“Siento que no me alejé lo suficiente del paisaje como para poder contemplar todo lo que ha pasado”, confiesa en una entrevista con GQ España, dejando en claro que, pese a su ascenso meteórico, sigue con los pies en la tierra.
En Madrid, tras un vuelo desde Argentina, Duki se sienta a hablar sobre Ameri, su evolución personal y su búsqueda constante de reinvención. “Ahora, siento que no tengo miedo, pero ese ‘ahora’ es importante, porque esta nueva era musical va más allá de un disco”, afirma con convicción.
Un disco que marcó un antes y un despuésLejos de su zona de confort, Ameri representa un giro en su carrera. “Es un álbum que no solo refleja el momento en el que vivo, sino también los cambios internos que he atravesado”, explica el artista.
Duki compara el rap con un deporte y destaca su pasión por el proceso creativo: “Encuentro algo increíble y fascinante en la capacidad de rimar, en los flows… Pero cuando hago temas más autorreflexivos, es Mauro sentado, escribiendo, eligiendo la palabra exacta, no rimando por rimar, sino pensando en lo que quiero contar y cómo lo quiero contar”.
En este disco, decidió trabajar de una manera diferente, alejándose del impulso del freestyle: “Antes, si en cuatro horas no tenía una canción, sentía que estaba haciendo algo mal. Con Ameri, aprendí a reescribir versos, recomponer melodías, tomarme más tiempo… Antes, eso era impensable para mí”.
El artista argentino tiene claro que, pese a la fama, su esencia sigue siendo la misma. “Ahora salgo de mi casa y la gente me ve como Duki, pero lo importante para mí siempre fue ser Mauro, no perder mi humanidad jamás”, sostiene.
Ese sentimiento se plasma en Barro, una de las canciones más personales del disco. “Cuando mi abuela falleció, yo estaba en un momento bastante rockstar, no era mi mejor versión, y ella me despidió viendo mi peor faceta”, recuerda con honestidad. “Barro es también decirle que maduré, crecí y estoy haciendo las cosas bien”.
El artista admite que la pandemia fue un punto de inflexión en su vida. “Desde 2017 nunca había parado. El confinamiento me obligó a detenerme y cuando me vi en el espejo, no me reconocí. Ahí me pregunté en qué momento había pasado todo esto”.
Ese choque de realidad lo llevó a hacer cambios profundos. “Quise alejarme de las drogas, cambiar de compañía… Ahí empezó toda esta reestructuración. Entendí el valor de mi familia y todo lo que habían hecho por mí cuando yo no lo veía”.
Hoy, su familia es su mayor pilar. Su mamá es su mánager, su hermano lo acompaña en la parte técnica y artística, su papá maneja lo económico y su hermana lo apoya en todo lo que puede. “Es un equipo en el que confío plenamente”, dice con orgullo.
Duki también desafía los prejuicios dentro del género. “Sigue existiendo el estigma de que los raperos tienen que ser súper gangsters y duros todo el tiempo, y a mí no me interesa esa vara”, afirma.
Para él, mostrar vulnerabilidad no es una debilidad, sino todo lo contrario. “Hablar de que me siento mal o que tengo una pelea interna no me hace menos fuerte. Todo lo contrario. Por eso muestro mis vulnerabilidades, las trato y las expreso en mi música”.
Ameri refleja esa evolución personal. “Me pregunté cuál era la mejor manera de salir de mi zona de confort, reinventarme y conectar con mi público. Y el punto de conexión más grande siempre serán los sentimientos, la vida misma, tanto para bien como para mal”.
Un referente del trap argentino que sigue creciendoDuki y su generación han transformado la música urbana en Argentina. “Nosotros”, dice en referencia a Khea, YSY A y Neo Pistea, “hicimos esto a nuestra manera, con nuestro idioma y con una conexión real con la gente”.
Hoy, el trap argentino es un fenómeno global, pero Duki no se conforma. “Siempre hay algo nuevo que aprender. La clave está en escuchar lo que hace el otro y, sobre todo, en colaborar”, reflexiona.
Tras llenar estadios como River Plate y el Santiago Bernabéu en 2024, el artista decidió dar un giro en su próxima gira. En lugar de estadios masivos, busca la cercanía de escenarios más pequeños.
“Después del Bernabéu fui a París a tocar en una sala para 300 personas. En un momento, se subió una chica de Murcia y se rompió todo un tema ella sola. Yo estaba casi llorando y pensé: ‘Gracias a Dios que sigo sintiendo esto después del Bernabéu, porque si no estaría perdido’”, relata emocionado.
El futuro de Duki: hambre de másPese a su éxito, Duki sigue en la búsqueda de su propia cima. “¿Si estoy a gusto conmigo? Creo que no, con Ameri aún no alcancé mi Ameri”, dice con sinceridad.
“Tengo que reconocerme muchas más cosas y disfrutar más el presente, no perderme todo el tiempo en la visión de futuro”, admite.
Pero si hay algo que mantiene intacto, es el sueño con el que empezó. “Desde los inicios teníamos un chiste interno: ‘Nos vemos en el Madison (Square Garden)’. Siempre estará ahí”, dice con una sonrisa.
Lo único que no quiere perder es la pasión. “Lo más importante es seguir teniendo el hambre que tenía al principio, hacerlo porque lo disfruto y no solo porque me dé plata”, cierra el artista.




