Hacía poco más de un mes que Marlen Ochoa-López, de 19 años, salió de su escuela secundaria en el lado oeste de la ciudad de Chicago, Estados Unidos. Ese día, su intención era buscar ropa de bebé por la casa de una de una amiga de Facebook para el niño que llevaba en su vientre hacía ocho meses. Luego, debía recoger a su otro hijo de tres años por la guardería.

Sin embargo, el pasado 23 de abril su familia recibió una alarmante llamada desde el jardín de infantes. La joven no había recogido a su pequeño. Y, desde ese momento, el paradero de Marlen se tornó un misterio. No había rastros de ella y se temía que hubiera sido secuestrada. De hecho, debieron quitar de la casa familiar toda fotografía de la muchacha, ya que su hijito se había angustiado tanto por su ausencia, que se rehusaba a comer. 

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"Ella es una dama muy responsable, no es una persona que simplemente desaparece y se va de casa. No puedo creer que ella simplemente se fuera, embarazada y abandone a su otro hijo. Hay algo mal aquí, algo malo", había manifestado ante la prensa a principios de mes, Raquel Uriostegui, la madre de Marlen. 

El cuerpo de Marlen fue encontrado en un bote de basura (Fuente: GoogleMaps). 

No obstante, la incertidumbre por la ubicación de la joven embarazada acabó este mismo miércoles cuando se encontró su cuerpo sin vida en una casa en el lado suroeste de Chicago. Según la Oficina del Médico Forense del Condado de Cook, la joven fue estrangulada con un cable. Su muerte fue caratulada como un homicidio. Es más, como informó el portavoz del Departamento de Policía de Chicago, Anthony Guglielmi, le arrancaron a su hijo del vientre utilizando un cuchillo de cocina luego de asesinarla. 

Según fuentes policiales, el hallazgo del cuerpo de Ochoa-López sucedió luego de que varias personas de esa dirección fueran detenidas para ser interrogadas. Tres de ellas permanecieron bajo custodia el miércoles por la noche, pero no se anunciaron cargos.

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Al parecer, el mismo día que Marlen desapareció, a las 18, los paramédicos del Departamento de Bomberos de Chicago fueron enviados a la mencionada casa del suroeste de Chicago. Habían recibido una llamada de Clarisa Figueroa, una mujer de 46 años que decía haber dado a luz hacía 10 minutos a un niño que no respiraba y se encontraba "pálido y azul". Una vez que atendieron al bebé, los paramédicos lo trasladaron al hospital en estado crítico. Como indicó la familia de Ochoa-López, el recién nacido en cuestión era el de la adolescente desaparecida. 

Clarisa Figueroa, Desiree Figueroa y  Piotr Bobak aguardan su sentencia (Fuente: Twitter). 

Marlene fue atraída por Clarisa Figueroa a la casa donde la asesinaron. Se conocieron a través de un grupo de Facebook para madres jóvenes. La mujer de 46 años le había prometido una importante donación de ropa para el hijo que estaba esperando. Le indicó la dirección de su hogar y le dijo que acudiera al domicilio ese 23 de abril, día en que la estranguló y arrancó a su bebé del vientre con la colaboración de su hija, Desiree Figueroa, de 24 años. Además, el novio de Figueroa, Piotr Bobak, las habría ayudado a encubrir el delito. 

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Por otro lado, se corroboró que el bebé que Figueroa afirmaba que era suyo, en realidad, era de Marlen. Su ADN coincidía con el encontrado en el cepillo de dientes y de pelo de la joven de 19 años. Hoy día, el niño, llamado Yadiel Yovany López por su familia, recibe apoyo vital y no tiene ninguna función cerebral a causa de la forma en que fue extraído del abdomen de su madre.  

El niño se encuentra en un estado delicado (Fuente: Twitter). 

Según pudo saberse, la asesina de Marlen, Clarisa, se había obsesionado con los bebés luego de haber perdido a su propio hijo, de 20 años, el año pasado. Su plan era fingir que Yadiel Yovany era su hijo y quería criarlo como tal. Al momento, la mujer permanece detenida a la espera de juicio junto a su hija y su novio.