Apuñaló 37 veces a su expareja: recibió sentencia mínima porque "se mostró muy conmovido"
Los magistrados Gustavo Javier Alterini, Gabriel Eduardo Vega y Alejandro Noceti Achával consideraron el pedido de disculpas del acusado, su falta de antecedentes penales y su núcleo familiar para aplicar la pena mínima por un intento de femicidio.
El Tribunal Oral N° 7 otorgó la pena mínima a Sergio Raúl Sarria, quien intentó asesinar a su ex pareja el 18 de noviembre de 2024 cuando se encontraba en su lugar de trabajo en Villa Urquiza.
El hombre fue hallado culpable de intento de femicidio tras apuñalar 37 veces a su exmujer. El ataque quedó registrado por las cámaras de seguridad de la pizzería donde ocurrió.
A pesar de la gravedad del hecho, los magistrados optaron por aplicar la pena más baja tras considerar las disculpas ofrecidas por el acusado durante el debate oral.
Sarria agredió a Adriana Débora Barrionuevo, quien trabajaba en un comercio gastronómico de Villa Urquiza, dejándola gravemente herida con un total de 37 heridas cortantes.
La mujer logró sobrevivir al ataque, aunque sufrió secuelas físicas.
La calificación del caso se encuadró bajo el delito de homicidio agravado por el vínculo, por haber sido cometido mediando violencia de género y con ensañamiento, en grado de tentativa.
Los jueces Gustavo Javier Alterini, Gabriel Eduardo Vega y Alejandro Noceti Achával determinaron en la sentencia la clara intención de matar por parte del agresor. La resolución destaca que "el objetivo real de Sergio Raúl Sarria al efectuar las diversas lesiones cortantes sobre el cuerpo de Adriana Débora Barrionuevo no era otro que causarle la muerte; extremo éste que, afortunadamente, no logró".
No obstante, los magistrados consideraron como atenuante la conducta procesal del imputado en las audiencias. Según señala el veredicto, al momento de resolver sobre su sentencia, "no pueden dejar de destacar que Sarria durante la audiencia se mostró muy conmovido por lo ocurrido; tanto es así que no sólo ofreció sus sinceras disculpas a la víctima sino también a su propia hija por haberle causado un daño a su madre y haber destruido lo poco que subsistía de aquella familia que supieron conformar".
Asimismo, los jueces destacaron el perfil del agresor y su reacción posterior inmediata al ataque, que incluyó un intento de suicidio. "Pondero que se trata de un hombre instruido, que cuenta con la contención de su núcleo familiar primario y con hábitos laborales y que el suceso que lo ha traído a este proceso no pasó desapercibido para el imputado; tanto es así que al dimensionar la gravedad de lo ocurrido intentó quitarse su propia vida", dice el fallo.
El tribunal sumó a los argumentos de la reducción de la pena la falta de antecedentes delictivos de Sarria y su entrega pacífica a las autoridades. El texto detalla que: "A ello, se le suma, por un lado, que aún en esa situación crítica por la que atravesó no opuso resistencia alguna a su detención y, por el otro, que carece de antecedentes penales".
Alterini, Vega y Noceti Achával valoraron la disposición del detenido para reestablecer la relación familiar con su hija. "Como corolario, cabe destacar que a lo largo del tiempo que lleva privado de su libertad siempre se mostró colaborador con la jurisdicción y que durante la audiencia, además, evidenció una clara voluntad y deseo por recomponer ese vínculo paterno filial que, en la actualidad, se encuentra interrumpido".
De acuerdo a los datos que figuran en la causa, Sarria ingresó a la pizzería alrededor de las 20.30. Primero, utilizó gas pimienta para neutralizar a un compañero de trabajo de Barrionuevo y a la propia mujer, impidiendo que esta pudiera retirarse del lugar.
Luego, utilizó una cuchilla del establecimiento para apuñalar a su expareja repetidamente. La agresión cesó gracias a la intervención de empleados del local, quienes le arrojaron objetos y utilizaron palos y bandejas para frenar al agresor.
El juez Alterini hizo hincapié en el registro de las cámaras de seguridad internas, manifestando que "la mera visualización -escalofriante por cierto- basta por sí sola para sostener la afirmación previamente efectuada".
Tras rescatar a la víctima, el personal policial ingresó al local y encontró al atacante realizándose cortes en la zona del cuello con otra arma blanca.
Los peritajes posteriores constataron 37 lesiones en el cuerpo de la víctima, varias de ellas con extensiones de hasta cinco centímetros que requirieron intervención quirúrgica.
Durante los alegatos, la fiscalía había solicitado una condena de doce años de prisión al considerar acreditada la figura del ensañamiento por el sufrimiento provocado. Por el contrario, la defensa aceptó la autoría material del hecho y solicitó el mínimo legal de diez años, pena que fue finalmente ratificada por el Tribunal Oral N° 7.

