Caso Agostina: esta es la habitación del horror en la casa de Barrelier
El único detenido por el crimen de la adolescente de 14 años acondicionó un cuarto exclusivo en un viejo garaje. La Policía Científica halló rastros biológicos pese a que intentaron limpiar la escena.
La Justicia avanza en la reconstrucción del femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en la ciudad de Córdoba, y los ojos de los investigadores están puestos sobre la vivienda de Claudio Barrelier, el único detenido por el caso.
La propiedad tiene varios ambientes distribuidos a lo largo de un terreno angosto, un patio y una terraza.
Pero los peritos concentran toda la atención en una habitación particular que el acusado había acondicionado para su uso exclusivo en un espacio que originalmente funcionaba como garaje de la propiedad, ubicada en la calle Juan del Campillo al 800, en el barrio Cofico.
En ese cuarto, que cuenta con una cama y está situado junto a un baño, es donde los investigadores sospechan que se cometió el brutal asesinato de la menor entre la noche del sábado 23 de mayo y la madrugada del domingo 24.
Efectivos de la Policía Científica secuestraron rastros biológicos de alto interés para la causa tras realizar las pruebas con luminol, las cuales permitieron identificar manchas compatibles con sangre que ya fueron derivadas para estudios de ADN.
Los expertos detectaron estos elementos a pesar de que los investigadores bajo las órdenes de la fiscalía sospechan que existieron intentos desesperados de limpieza en el lugar antes de que se concretaran los procedimientos judiciales.
Para los pesquisas de la causa, las características de la habitación y su ubicación apartada dentro de la propiedad de grandes dimensiones habrían facilitado que el imputado concretara lo que calificaron como un "crimen silencioso".
El informe preliminar de la autopsia determinó que Agostina murió por asfixia, un factor clave que explica por qué ninguno de los otros habitantes de la casa, la pareja de Barrelier, la hija de ambos de 11 años y dos inquilinos, escuchó gritos de auxilio.
La hipótesis principal sostiene que, tras matar a la víctima, el asesino desmembró el cuerpo en ese mismo cuarto para luego trasladar los restos ocultos en bolsas y recipientes a bordo de un automóvil Ford Ka de color negro.
El cadáver de la adolescente fue abandonado en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra, en la periferia de la capital cordobesa, donde la Policía lo halló luego de varios días de una intensa búsqueda que conmovió a la provincia.
Las cámaras de seguridad de la zona resultaron determinantes para el expediente al registrar el momento exacto en el que Agostina ingresó a la vivienda acompañada por Barrelier, mientras que no existen imágenes de la joven saliendo de la propiedad.
Los registros fílmicos muestran, en cambio, los movimientos posteriores del acusado, quien fue captado por los domos de vigilancia mientras cargaba objetos pesados y manipulaba bultos sospechosos durante la madrugada del domingo.
Engaño
Según la reconstrucción del entorno, la menor fue engañada mediante audios enviados a sus amigas donde planeaba encontrarse con el exnovio de su madre para armar una supuesta sorpresa, una trampa que la llevó directo al lugar del hecho.
La querella del caso, representada por la abogada Fernanda Alaniz, cuestionó con dureza el manejo inicial de la escena y denunció de forma pública que pasaron casi dos días entre la detención de Barrelier y el peritaje con los reactivos químicos.
La abogada advirtió que la falta de una custodia policial permanente en el domicilio pudo haber favorecido las maniobras del entorno para alterar, ocultar o eliminar evidencias.
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