Una enfermera de Maradona apuntó contra Cosachov y la acusó de no ayudarla: "¿Para eso me llamás?"
Sostuvo que el Diez tuvo un fuerte episodio psiquiátrico al que la imputada no dio respuesta. Señaló la falta de recursos que había para atenderlo.
En el juicio por la muerte de Diego Maradona este martes declaró la enfermera Cinthia Córdoba, quien estuvo al menos seis días brindando asistencia en la casa del country de Tigre, y señaló la falta de respuestas profesionales frente a un cuadro clínico y anímico que empeoraba con el correr de las horas. Incluso recordó un fuerte episodio psiquiátrico al que la imputada Agustina Cosachov no dio respuesta.
La enfermera dijo que fue contratada para: "un cuidado domiciliario para un paciente que se estaba recuperando de un hematoma subdural que tenía, con abstinencia al alcohol. Sabía el nombre de él, sabía quien era".
"Yo pedí la historia clínica del paciente, pero no me lo pasaron. El primer día que fui fue el 11 de noviembre, tomé la guardia, entré al domicilio, el enfermero me hace el pase de guardia, me lo presenta. Estaba Diego en un sillón, estaba Gianinna también, me presenté y les dije que iba a estar toda la noche. Todo se reportaba en hojas de enfermería, qué medicación había que darle al paciente que estaba manuscrita y sin firma en la heladera", sostuvo la testigo.
Córdoba detalló que su última guardia fue el 23 de noviembre del 2020, apenas 48 horas antes del trágico desenlace. Reveló ante los jueces que ese día el Diez se encontraba completamente negado, tirado en la cama de su habitación y sin intenciones de ingerir ningún tipo de alimento.
A pesar de que esa jornada Diego había recibido las visitas de su hijo Dieguito y de Verónica Ojeda, la enfermera constató que el paciente rechazaba la comida, por lo que intentó asistirlo preparándole un té para controlar si al menos tomaba algo de líquido.
"Él no quiso ingerir nada comestible. Dijo que no tenía hambre. Le hice un té. Controlaba a ver si tomaba ese té, tomaba algo. Él estaba negado, estuvo todo el día en la habitación. Le dije que saliera, pero no quiso. Estaba tirado en la cama", declaró sobre la última vez que lo vio.
Advirtió de inmediato esta preocupante situación de desgana alimentaria a los médicos, pero según sus propias palabras ante el tribunal, jamás recibió una respuesta o una directiva al respecto.
El episodio psiquiátrico que no fue atendido
De la misma manera, relató un fuerte episodio psiquiátrico ocurrido la mañana del 14 de noviembre, cuando Maradona se exaltó de forma imprevista. "De un segundo a otro se exaltó de la nada, desconocía a todos, decía que estaba en una persecución. Yo le explique que era la enfermera y él me pidió que me cambiara y que me vaya que era una persecución", recordó.
Ante semejante crisis de salud mental, la testigo se comunicó telefónicamente de forma inmediata con la psiquiatra imputada, Agustina Cosachov, para ponerla al tanto de la gravedad de la situación.
La respuesta de la profesional según la testigo fue: "¿Para eso me llamás?". Córdoba le reiteró todo el escenario que estaba pasando y le aclaró que por cuestiones de seguridad y buena práctica no iba a dejar solo al paciente en ese estado.
Desesperada por la falta de apoyo técnico, la enfermera fue a golpear las puertas de las habitaciones donde se encontraban "Jony" (sobrino del Diez) y "Monona" (la cocinera de la casa), pero nadie atendió sus llamados en ese instante.
Comunicó la situación al coordinador de enfermeros, Mariano Perroni, y esperó pacientemente en el patio hasta la llegada del relevo. Tras este tenso episodio, el entorno médico les notificó una directiva estricta a todo el personal asistencial: les prohibieron terminantemente contactarse con los médicos tratantes.
"A raíz de ello nos escriben a todos que no nos contactemos más con los médicos tratantes, que si nosotros nos comunicábamos con algún médico ibamos a quedar desvinculados", continuó.
La dinámica interna de la residencia de Tigre fue descripta como un escenario sin rumbos definidos, donde los enfermeros no tenían indicaciones claras y los pases médicos se hacían a escondidas.
Córdoba precisó que las directivas para la administración de la fuerte medicación psiquiátrica se encontraban anotadas de puño y letra en un papel manuscrito pegado en la heladera, el cual carecía de firmas profesionales o avales institucionales.
Además, reveló que Maradona no tenía ninguna dieta específica a seguir para su recuperación del hematoma subdural y su cuadro de abstinencia al alcohol.
A su vez, la testigo dejó en claro la preocupante falta de acceso a herramientas básicas para desempeñar su labor de asistencia médica diaria, ya que solicitó formalmente la historia clínica de Diego y nunca se la facilitaron.
En cuanto a los controles que lograba realizarle cuando el paciente lo permitía, detalló que completaba y firmaba los reportes en el momento.
Córdoba detalló que fue los días 11, 12, 13, 15, 21, 22, 23 de noviembre a la casa de Tigre. "Los reportes se hacen a medida que los voy haciendo, no al final el día. Voy poniendo que va haciendo, cómo lo veo. Yo las completaba, las suscribía y después las guardábamos en un lugar donde todos, menos Diego, tenían acceso. Estaban en una carpeta arriba de un mueble".
Fue en esos controles donde un día detectó que el Diez tenía una pierna severamente hinchada y edematizada; lo informó al grupo de WhatsApp donde estaban los médicos, pero su alerta fue ignorada.
"Yo lo único que pude hacer fue subirle la pierna a un almohadón, tenía que esperar a la indicación de los médicos, pero no tuve respuesta", afirmó.
"Yo solo tenía que darle la medicación psiquiátrica, no había más indicación. Yo le tomaba signos vitales también e informaba cómo estaba en el grupo de Whatsapp donde estaban los médicos y en el informe. Yo hacía eso por una cuestión de buena práctica de enfermería. Lo hacía siempre y cuando se dejaba el paciente. Cuando lo hacíamos lo reportábamos", señaló la enfermera.
La relación de la enfermera con uno de los acusados
Córdoba aclaró ante los jueces, previo a iniciar su declaración, que es la expareja y tiene hijas con Perroni.
El imputado presenció todo el relato de su ex desde el banquillo de los acusados, escuchando cómo ratificaba que se enteró de la muerte de Diego a través de él, cuando la pasó a buscar para ir a la casa a pedido de un coordinador que no lograba comunicarse con nadie en la vivienda.
El contrainterrogatorio de la defensa de Perroni estuvo rígidamente limitado por disposición del presidente del tribunal quien rechazó las preguntas que pudieran poner en una situación incómoda a la testigo. "No queremos romper más el vínculo familiar", dijo el magistrado con ironía para distender el ambiente, provocando risas tímidas en la sala.
Por su parte, Perroni ya había declarado previamente ante los jueces que esta causa penal por homicidio simple con dolo eventual motivó su separación y generó profundos quiebres en su familia.

