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Ni Adrogué ni San Rafael: el paraíso "escondido" de Borges, un encantador rincón bonaerense para desconectar del mundo

Muy cerca de la Ciudad de Buenos Aires, hay un rincón casi desconocido, donde la calma es protagonista y la historia dejó huella de grandes personalidades argentinas que se inspiraron de su con su “magia” y naturaleza. 

La provincia de Buenos Aires ofrece una amplia variedad de destinos turísticos, pero en los últimos años cobró fuerza una tendencia que gana cada vez más adeptos: el turismo rural. Lejos del bullicio de la ciudad, estos pequeños pueblos y parajes invitan a desconectarse, disfrutar de la tranquilidad y redescubrir la naturaleza o la historia.

Dentro de las alternativas que propone la región bonaerense, hay un rincón que comienza a ganar notoriedad por su encanto particular, ya que combina paisajes serenos, aire puro y una atmósfera ideal para quienes buscan desconectarse del ritmo acelerado de la ciudad sin viajar demasiado lejos.

Más allá de cautivar a los visitantes con su impactante calma, su entorno natural tiene una fuerte impronta histórica que fue capturada por importantes personalidades como el reconocido escritor argentino, Jorge Luis Borges

¿Cómo se llama y donde queda el paraíso "escondido" de Borges?

El Paraíso es un pequeño y encantador pueblito que pertenece al partido bonaerense de Ramallo. A pesar de estar "escondido" del bullicio urbano, se destaca por sus paisajes campestres, su atmósfera tranquila y una historia que sorprende a quienes lo visitan. 

Ubicado a solo 204 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires y se posiciona como una escapada ideal para disfrutar en cualquier momento del año. De hecho, su entorno rural, aire puro y ritmo pausado lo convierten en el plan perfecto para un mini viaje sin necesidad de recorrer grandes distancias.

Llegar es muy fácil: desde CABA, el viaje se inicia por la Panamericana o Ruta Nacional 9, tomando el ramal Escobar (sentido norte). Luego, se debe conducir hasta el kilómetro 198, donde aparece el acceso señalizado que conduce al pueblo tras recorrer apenas 5 kilómetros. 

 

Su nombre no es casual: quienes lo conocen lo definen como un verdadero refugio de paz en medio de la naturaleza. En este contexto, se destaca que posee caminos de tierra, bien afirmados, propicios para los paseos en bicicleta o largas caminatas en familia. 

La Plaza Dalmiro Rocco es el principal espacio verde público de El Paraíso y un verdadero punto de encuentro para vecinos y visitantes. Lleva el nombre del único sacerdote nacido en el pueblo y cuenta con juegos infantiles, una área saludable y un campo de deportes. Además de ser un lugar ideal para el descanso y la recreación al aire libre

Otro de los imperdibles del pueblo es la Capilla Sagrado Corazón, un bello templo construido sobre un terreno donado por María Unzué de Alvear. De estilo neocolonial sencillo, la capilla sorprende por su delicada ornamentación, con vitrales y detalles arquitectónicos cuyos materiales fueron traídos desde Francia.

 Naturaleza y mucho más en El Paraíso.
 Naturaleza y mucho más en El Paraíso. 

Desde sus orígenes, El Paraíso se destacó como un enclave cultural dentro de la provincia de Buenos Aires. A lo largo del tiempo, grandes figuras del arte y la literatura frecuentaron este tranquilo rincón campestre, especialmente atraídos por dos estancias emblemáticas: “El Castillo”, propiedad del poeta gauchesco Rafael Obligado, y “La Rivera”, la casa de campo de la pintora María Obligado, junto a su esposo, el escritor Francisco Soto y Calvo.

Estas residencias no solo reunían a personalidades influyentes de la época, sino que también funcionaban como espacios de producción intelectual y artística. Entre quienes solían visitarlas se encontraba nada menos que Jorge Luis Borges, quien mantenía una estrecha relación con el lugar y su gente.

Durante un tiempo, Borges viajaba todas las semanas desde la Ciudad de Buenos Aires hasta el pueblo para trabajar como bibliotecario en la imponente biblioteca de “El Castillo”. Aunque más tarde abandonó ese rol al convertirse en un escritor consagrado, siguió regresando para descansar y nutrirse de inspiración. 

 Borges en la biblioteca de El Paraíso.
 Borges en la biblioteca de El Paraíso. 
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