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"El bullying no es el único desencadenante": la palabra de especialistas en salud mental tras el crimen en una escuela en Santa Fe

Expertos en adolescencia advirtieron a Crónica sobre los efectos que genera la naturalización de la violencia en el entorno adulto y cómo estos operan como precipitadores de conductas extremas en los menores.

Por Jimena Golender

El ataque a tiros ocurrido en la Escuela N°40 Mariano Moreno, en la localidad santafesina de San Cristóbal, donde un alumno de 15 años asesinó de un disparo a un compañero, reabrió el debate sobre la salud mental de los adolescentes y los efectos del bullying. Especialistas en el área dialogaron con Crónica sobre el caso y la importancia de la detección temprana del hostigamiento en el ámbito pedagógico. 

El ministro de Educación de Santa Fe, José Goity, brindó detalles sobre el perfil del agresor durante una conferencia de prensa. Según el funcionario, el adolescente no tenía antecedentes en el sistema educativo. "No tuvimos intervención en toda su trayectoria escolar", indicó.

No obstante, Goity añadió que el joven, quien transportó una escopeta dentro del estuche de una guitarra, atravesaba una "situación intrafamiliar del ámbito privado muy compleja". Además, se dio a conocer que el adolescente era víctima de bullying.

En un video difundido en las últimas horas queda expuesto que el alumno responsable por el tiroteo en una escuela de Santa Fe era víctima de bullying.
En un video difundido en las últimas horas queda expuesto que el alumno responsable por el tiroteo en una escuela de Santa Fe era víctima de bullying.

El alumno que mató a un compañero en Santa Fe sufría bullying

Pese a la ausencia de registros oficiales sobre características violentas, testimonios de padres y alumnos advirtieron que el joven sufría hostigamiento de sus pares. 

El papá de una estudiante de la misma institución confirmó que el menor "sufría bullying", una versión que cobró fuerza tras la difusión de un video en redes sociales. En las imágenes registradas dentro del aula, se observa al agresor dormido sobre su pupitre mientras un compañero le patea la silla, provocando la burla del resto del grupo. 

Estos registros exponen una dinámica de maltrato que el estudiante de tercer año habría padecido de manera reiterada. 

La licenciada Adriana Narváez, especialista en adolescencia y miembro de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), analizó el caso. "En este tipo de situaciones los chicos nunca dan señales por timidez, por vergüenza. Es deber de la institución ver, mirar, observar que algo está pasando con un alumno", recalcó la profesional. 

En este sentido, Narváez cuestionó la falta de acción ante casos de hostigamiento. "En mi experiencia, los chicos llegan hasta cambiar de colegio por el hostigamiento y el bullying que sufren. Y en todos los casos, ningún cuerpo docente, ningún preceptor, ningún directivo, nada, ve lo que sucede. No sé si niegan o lo ven y no quieren comprometerse con el tema", criticó. 

La especialista también desestimó que un perfil tranquilo y de buen alumno sea un indicador de bienestar emocional. "No pasa por la buena conducta que tenga un chico, justamente a veces eso puede ser producto de persecución. Pero no es el único tema el bullying y si se investiga bien con un equipo de profesionales, se notaría en este caso por qué hizo esto", explicó sobre el atacante.

Sobre el origen de la agresividad en las escuelas, la psicóloga apuntó hacia los adultos y su capacidad de prevenir y actuar a tiempo. "El bullying no necesariamente es el único desencadenante, puede haber conflictos en la casa y demás, pero insisto, es deber de las autoridades de los colegios darse cuenta", afirmó, subrayando que "la violencia justamente es lo que se transmite de arriba para abajo". "Esto es del mundo adulto hacia los jóvenes", remarcó.

Por otro lado, la licenciada María Zysman, psicopedagoga y fundadora de la asociación civil Libres de Bullying, coincidió en que no se puede establecer un perfil único para las víctimas de acoso. "No existen perfiles de chicos que puedan llegar a estar siendo hostigados o puedan tener una reacción como esta, no hay un perfil. No es que un chico que no tiene problemas de conducta no le pasan cosas", detalló. 

Zysman apuntó que las señales de alerta suelen estar presentes aunque no sean interpretadas correctamente por el entorno. "Lo más probable es que haya dado señales. Alguien que sufre bullying da señales, lo que pasa es que a veces no se decodifican", evaluó la especialista. 

No obstante, la psicopedagoga instó a no adjudicar una causa única al ataque. "El bullying es un precipitador de ciertas conductas, pero hay que ser cautelosos con el diagnóstico de una situación. Creo que por ahora es muy pronto para saber qué es lo que desencadenó lo que sucedió hoy", advirtió Zysman. 

En cuanto al impacto que un episodio de estas características puede generar en el resto del alumnado, la experta sugirió: "Hay que tener mucho cuidado en pensar que fue víctima de bullying porque ahí se culpabiliza de alguna manera a todos los compañeros. Y todos la deben haber pasado muy mal hoy"

La psicopedagoga subrayó que "cuando hay bullying, hay veces que algunos que saben que esto sucede, otras veces que no tienen la menor idea". "No hay un solo desencadenante, no se puede acusar solamente", añadió. 

Por último, la fundadora de Libres de Bullying hizo un llamado a trabajar sobre el contexto social que permite el hostigamiento. "Quien es maltratado nunca se merece ese maltrato, tenemos que trabajar para el contexto y para que el que lo hace, no siga haciéndolo", concluyó.

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