Se desplomó en el gimnasio, murió por 17 minutos y tuvo una increíble experiencia: "Flotaba..."
La mujer sufrió un paro cardíaco durante un entrenamiento y logró ser reanimada tras 17 minutos sin pulso. El relato de su experiencia cercana a la muerte y su recuperación luego de un trasplante de corazón.
Una mujer vivió un momento de terror cuando, en medio de una exigente rutina de entrenamiento, se desplomó en el gimnasio y murió por 17 minutos. En ese lapso, atravesó una escalofriante experiencia que, según contó más tarde, la marcó para siempre.
Este tipo de situaciones vinculadas a la muerte suelen incluir relatos como la sensación de flotar sobre el propio cuerpo, la visión de figuras angelicales, luces intensas o incluso encuentros con Jesús, antes de regresar al plano terrenal.
Victoria Thomas, oriunda de Gloucester, Inglaterra, realizaba una rutina de entrenamiento con pesas cuando su corazón se detuvo y dejó de bombear sangre de forma repentina.
"Le dije a mi amiga que no me sentía con fuerzas ni energía, como si se me hubieran escapado del cuerpo. También me sentía un poco mareada. Apenas lo había dicho cuando de repente me desplomé en el suelo", recordó.
El hecho ocurrió cuando tenía 35 años. Hoy, con 41, repasó lo sucedido y todo el proceso posterior, en el que debió someterse a un trasplante de corazón luego de atravesar varios paros cardíacos.
La impactante experiencia durante los 17 minutos sin pulso
Los paramédicos realizaron maniobras de reanimación cardiopulmonar durante 17 minutos sin lograr recuperar el pulso. En ese momento, Victoria asegura que tuvo una sensación de desprendimiento. "Cuando sucedió, todo se volvió negro y no había nada. Entonces me di cuenta de que estaba mirando mi cuerpo...", contó.
"Flotaba cerca del techo y me veía a mí misma en el suelo del gimnasio. No vi ninguna luz ni sentí paz, solo me observaba a mí misma y podía ver algunas máquinas amarillas a mi alrededor", relató en diálogo con The Mirror y LADbible.
En ese estado, Victoria recuerda incluso haber pensado en su propio cuerpo: "Mis piernas se veían muy gordas", una percepción que luego relaciona con el impacto que la insuficiencia cardíaca estaba teniendo en su organismo.
Más adelante, los médicos le colocaron un desfibrilador cardioversor implantable (DCI), un dispositivo que ayuda a corregir ritmos cardíacos anormales cuando es necesario. Según explica la Fundación Británica del Corazón, el corazón cuenta con un nodo sinusal que regula su funcionamiento, y este tipo de aparato puede cumplir esa función cuando es necesario.
El dispositivo llegó a activarse en varias oportunidades, lo que le permitió continuar con su vida pese a no tener antecedentes familiares de problemas cardíacos.
"Nunca se rindieron conmigo. Los minutos pasaban, pero se negaron a dejar de intentarlo. Era tan joven, estaba en plena forma y gozaba de buena salud, y todo sucedió de forma totalmente inesperada", expresó agradecida.
El diagnóstico, el embarazo y el trasplante que le salvó la vida
En 2021, Victoria descubrió que estaba embarazada, una situación que implicó una exigencia extrema para su corazón y derivó en varios episodios de paro cardíaco.
A las 24 semanas de gestación, los médicos le diagnosticaron la enfermedad de Danon, un trastorno genético poco frecuente que afecta al corazón, los músculos, la retina y el cerebro.
Al tratarse del primer caso detectado en su familia, debió someterse a una cesárea de urgencia después de las 30 semanas. Su hijo Tommy nació sano, aunque el cuadro cardíaco de Victoria se agravó con el tiempo: en 2022, un control médico determinó que su función cardíaca había descendido al 11%.
"Les pregunté a los médicos cuánto tiempo me quedaba y me dijeron que solo un par de meses más", recordó sobre aquel terrible momento.
Debido a la gravedad de su estado, fue incorporada a la lista de espera urgente para un trasplante y finalmente recibió un nuevo corazón en abril de 2023 en el Hospital Queen Elizabeth de Birmingham.
Después del alta, retomó su vida cotidiana con mayor actividad física: actualmente juega al netball cuatro veces por semana y se prepara para competir en baloncesto o voleibol en los Juegos Mundiales de Trasplantados en Alemania.
"Estoy disfrutando de mi tiempo como madre con mi hijo y volví a practicar el deporte que me apasiona. Siento que me dieron una segunda oportunidad en la vida, y la de ser madre. Es el mejor regalo que jamás podría haber deseado", manifestó.

