EN PRIMERA PERSONA

Gustavo Fernández y sus sentimientos por Deportivo Riestra de Primera

Gustavo Fernández, el héroe del Deportivo Riestra, repasa el histórico ascenso.

En la zona de Pompeya, el cielo se tiñó de negro aunque no hay alerta meteorológica. La imagen que anuncia intensas ráfagas en realidad demuestran que los vientos son de cambio. No habrá una lluvia torrencial aunque desde arriba caigan lágrimas de hinchas de generaciones anteriores que ni en el mejor de sus sueños pensaron que ocurriría lo que pasó. También asoman algunas nubes para entregar la escenografía perfecta, acorde con los colores de Deportivo Riestra, el equipo del barrio que acaba de consumar una de las hazañas más impensadas del fútbol argentino. No estuvimos nada errados un par de semanas atrás cuando definimos el momento del Blanquinegro como "la década ganada". Porque hace exactamente diez años comenzaba la que sería su última temporada en Primera D, la categoría que lo supo contener en la mayor parte de su historia.

Allí empezó el ascenso constante, interrumpido por una caída de la B Nacional a la B de la que supo levantarse. Y tras varios años de pelearla, el sueño se hizo realidad. El equipo entró casi por la ventana al Reducido de la segunda y allí sacó a relucir su condición de equipo guerrero, fuerte en lo físico y mental y certero en el área rival. Con esos argumentos se impuso claramente en el petit torneo para escribir, el 2 de diciembre de 2023, la página más gloriosa: el salto a la primera para codearse con los más grandes. ¡Quien lo hubiera imaginado! Y quien hubiera pensado que en un torneo extenuante donde dos delanteros se repartieron nada menos que 26 conquistas, apareciera un punta silencioso para meter el gol más importante y gritado por el pueblo de Riestra: el de la llegada a la élite.

Él es Gustavo Fernández, quien anotó el tanto del 1 a 0 sobre Deportivo Maipú que significó el ascenso a un lugar que el conoció apenas de sus inicios en River pero que no tuvo la suerte de disfrutar pues enseguida dejó Núñez para tener un largo peregrinar en el fútbol del ascenso. En diálogo con "Crónica del Ascenso", la Tortuga, como lo conocen todos, revivió el momento más emocionante de su carrera y esta gesta tremenda que tiñó de blanco y negro el cielo de Pompeya.

-¿Cómo definís este momento supremo del club?

-Es increíble. Hicimos algo tan grande que todavía no tomamos dimensión. Es un club que hace unos años estaba en la D y hoy en primera división. Es algo que no se puede creer todavía. Todavía no caigo, calculo que mis compañeros tampoco. Seguramente con el correr de los días o meses comprenderemos lo que logramos. Igual uno lo siente y es hermoso. Hoy te llama todo el mundo. Lo más lindo del fútbol es que te reconozcan.

-¿La noche anterior soñaste que hacías el gol del ascenso?

-No me imaginaba haciendo el gol pero sí estando sentado en la cancha, llorando de felicidad. Tuve esa sensación. Me sentía ganador del Reducido. Cuando pasamos a San Martín de Tucumán, sabíamos que íbamos a ascender; teníamos claro que era nuestro por cómo estábamos como grupo y equipo. Psicológicamente estábamos muy bien y lo fuimos demostrando fase a fase, donde nos hicimos más fuertes.

-¿Tan convencidos estaban?

-Si si. Cuando fuimos a Tucumán sabíamos que jugaríamos contra 30.000 personas más la gente que no quería que nos vaya bien. Eso nos hizo más fuerte aún. Nos hizo bien jugar sin la ventaja deportiva, de visitante. Para clasificar al Reducido necesitábamos ganar en Jujuy y lo hicimos. Cada partido que pasábamos nos hacíamos más fuertes, como grupo y equipo. En cada juego sacamos un plus y lo coronamos de manera hermosa.

-Cuando salen a la cancha parecen entregar la imagen de un equipo con fortaleza...

-Somos un equipo humilde y aguerrido, que nunca da una pelota por perdida y que va a todas con todo. Siempre al límite. Y en cuanto a la manera de salir, estamos preparados psicológicamente para cualquier cosa desde la pretemporada. En aquel momento nos levantábamos a las 3 de la mañana para hacer bicicleta. Nos prepararon para este momento y por eso nada es casualidad. El equipo supo entender lo que quería el club. Estoy hace dos años y las dos pretemporadas fueron fuertísimas. Nos levantábamos a la madrugada, cosa que ningún otro club hace y todos callados la boca. Aguantamos lo que eran cosas nuevas y hoy vemos ese fruto. Volveríamos a hacerlo porque dio resultado.

-¿Qué papel jugó la familia en éste trascendental logro?

-Fue fundamental para nosotros al darnos la tranquilidad de que pudiéramos estar concentrados. Uno tiene hijos y cosas que hacer pero nuestros seres queridos fueron un gran sostén para que podamos estar enfocados 100% al Reducido. Pero fue así nomás: tuvimos dos días de descanso en medio de una concentración de dos meses y fue clave ese apoyo permanente que sentimos de parte de la familia.

-En lo personal, por tu identificación con Laferrere; ¿fue especial haber dejado en el camino a Almirante?

-La verdad que sí. Como siempre dije, estoy muy identificado con Lafe porque ahí jugué muchos años; es un club que me cobijó en 2012. Vivo en Laferrere y la verdad es lo más. Ni River ni Boca: Laferrere. Y por más que me digan que jugué en River, yo digo que Lafe está arriba de todos. Donde fui a jugar, llevé la bandera del Verde.

-No podés quejarte del gran año que tuviste...

-Vos lo dijiste: No puedo quejarme. Tuve un año hermoso. Ascendimos con Laferrere, estuve en la cancha festejando con los chicos. Le agradecí por lo que lograron. Ahora subir con Riestra fue lo máximo. La verdad no puedo pedirle más a este 2023.

-¿Será una revancha esta nueva oportunidad en Primera División?

-A muchos chicos se nos termina el contrato a fin de año y no hemos hablado nada con los dirigentes. Esperemos seguir y sino trataremos de buscar otro rumbo. El fútbol sigue y ya quedamos en la historia del club. Eso es lo más lindo: que la gente disfrute por lo que se logró.

-¿Ves a Riestra sosteniéndose en Primera o creés que será una difícil misión?

-No. Este club siempre va por más. Ya ascendió a primera, ahora se va a mantener y quien te dice si no logra una Sudamericana. Riestra no tiene retorno: siempre va a subir.

-En definitiva pareciera que no los intimida nadie...

-Para nada. Estamos preparados tan bien en lo psicológico que nada nos da miedo.

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