Ricky Blanco dejó en claro las claves para ser protagonistas con Chacarita
Ricardo Blanco hizo un análisis del presente de Chacarita en su regreso al club y pidió no cometer errores del pasado.
"Siempre se vuelve al lugar donde uno fue feliz". La frase que hace poco se le oyó a Gonzalo Montiel para graficar su sentimiento ante el regreso a su querido River Plate, no tiene un dueño. En realidad, es una frase a la que todos acceden sin que nadie le reclame derecho de autor. Es una definición perfecta para ejemplificar tanta emoción por decirle nuevamente "hola" a ese espacio que lleva bien adentro por toda la contención y el amor que recibió. Ricardo Blanco no empleó justamente esas nueve palabras pero lo dio a entender claramente a la hora de referirse a un momento deseado que se produjo en el enero que nos acaba de dejar: el retorno a su querido Chacarita, institución que lo adoptó como a un hijo a pesar de no haber sido producto de la casa.
La gente, tremendamente pasional, lo sintió propio por jugar con la habilidad de sus pies y también con el corazón, como lo hace un hincha: entregando un 110%. Dejó un enorme recuerdo de su primer paso, donde formó parte de un gran Tricolor al que le faltó poquito para lograr el tan anhelado salto a la primera que durante tantísimo tiempo supo ocupar. Pero como siente que le quedó una espina clavada, Ricky pegó la vuelta con la idea de quitársela para alegría del pueblo Funebrero y por supuesto, propia. El talentoso volante con gol habló con Crónica del Ascenso de su enorme deseo de que se rompa la regla y así poder afirmar que "segundas partes sí fueron buenas".
-¿Cómo tomaste esta vuelta?
-Muy bien, contento. Estoy muy feliz, siempre digo que volví a casa. Lo estoy disfrutando.
-¿Cuándo te fuiste sabías que volverías al club?
-No, la realidad es que uno nunca lo sabe. Cuando llegué a Ferro arreglé por tres años y nunca pensé que volvería rápidamente. Más bien es algo que fue sucediendo.
-¿Cómo se fue dando?
-Hace un tiempo, Néstor Di Pierro (presidente de Chacarita) me llamó porque tenía muchas ganas de que vuelva. Yo le manifesté que me quedaban dos años más de contrato pero fue fluyendo. Hace dos semanas se comunicaron con Daniel Pandolfi (vicepresidente primero de Ferro) y de un día para el otro me dijeron que ya estaba todo y que tenía que ir a rescindir. Me agarraron desprevenido porque me estaba entrenando a la par del resto del plantel, haciendo la pretemporada y siendo titular. Grelak contaba conmigo. Un día nos juntamos y le comenté: "mirá Alfredo, no se como decírtelo, pero yo recién me entero. No lo sabía,". El año pasado le comenté que al único equipo que me iría es a Chacarita por todo el amor que le tengo. Acá estamos.
-¿Cómo se llega a amar a un club cuando uno no nació allí?
-Creo que es un amor diferente. De Chacarita te vas enamorando. El club te va enamorando. Se ve a la gente que cada fin de semana llena la cancha, la forma en que alienta, el amor que le brinda a uno en todos lados. Donde vamos a jugar hay hinchas de Chaca que te esperan en los hoteles. Te brindan ese amor incondicional que nosotros después tenemos que retribuir en la cancha con juego y con resultados.
-¿Se nota cuando tenés a la gente a favor y en contra?
-Me tocó en 2023 tenerla a favor y alentaba demasiado. Era jugar de local y tener una ventaja muy grande. La gente misma te metía adentro de un arco. A los 5 minutos teníamos tres o cuatro llegadas y el rival se asustaba porque sabía que estaba en la cancha de Chacarita. Esa es la realidad. Venían a San Martín y veían que éramos muy fuertes.
-¿Sentís que hay una deuda pendiente por lo que no pudieron terminar ese año?
-Si, tengo amigos como Juan Cruz (González), Coco Rodríguez y Luciano Perdomo y cuando llegué dije: "venimos a terminar el trabajo que faltó". Venimos con esa ilusión y a decirle a los chicos que desde donde nos toque tenemos que empujar, sea de local o de visitante. Debemos estar preparados para cada situación.
-¿Qué faltó aquella vez?
-Un poco de cada cosa. Nos faltó el último empujón en el final y otras cosas que no dependían de nosotros. Es la realidad. Pero ya está: es pasado y tenemos que trabajar en el presente para que lo que nos faltó en el cierre de 2023 no se vuelva a repetir.
-Se viene a la memoria el partido con Temperley del Reducido donde tenían ventaja deportiva y perdieron con un arbitraje extraño...
-Íbamos ganando 1 a 0 y nos empataron con un gol en offside. Un metro y medio adelantado. Encima sentí más bronca porque no jugué ese partido pues me había lesionado unas fechas antes, con Estudiantes de Buenos Aires. Tuve una rotura de ligamentos de rodilla y tobillo y ya no podía estar.
-¿Puede ser que no te hayas ido bien de Chaca ese año?
-No, me fui dolido por la situación. Al igual que tantos compañeros nos fuimos mal porque estuvimos ahí de ascender.
-Tomando aquella experiencia, ¿cómo hay que encarar este campeonato?
-Hay que disfrutar cada proceso. Sabemos que será un campeonato duro en una zona dura pero tenemos jugadores de jerarquía, jóvenes que también quieren seguir creciendo e ir por la gloria. Yo siempre les digo que si juegan bien en Chacarita se van a ir a jugar a Primera. Es que Chacarita es el mejor del ascenso. Si jugás bien en Chaca, lo hacés bien en cualquier equipo.
-Con las presiones que hay en el fútbol, ¿se puede disfrutar como dijiste?
-Para mí, presión tiene la gente que se levanta a las 4 de la mañana para ir a trabajar para llevar un plato de comida a la casa. Nosotros tenemos que disfrutar. Hacemos lo que nos gusta. Somos unos privilegiados.
-Pero los partidos se sufren...
-Obvio que se sufren. ¿Pero presión? Yo al menos trato de disfrutar dentro de la cancha. Insultar te insultan en todos lados. Es normal, parte del folclore argentino. Vivimos muy apasionados. Cuando uno está enfocado y sabe lo que quiere, ya pasa para el otro lado. Ya está un escalón más arriba.
-¿Les tocó la zona más difícil?
-Si, creo que si. Pero estamos preparados. Estamos haciendo una gran pretemporada, estamos todos bien y eso es lo importante. Será fundamental que tiremos todos para el mismo lado y acompañar.
-Dijiste que Chaca es el club más importante, ¿dónde lo ubicás como equipo?
-Estamos bien, muy bien. Nos seguimos conociendo, hay muchos chicos nuevos. Si bien yo ya estuve en Chacarita, hay muchas caras nuevas y hay que adaptarse a ellas. No es que ellos se tienen que adaptar a mí sino que yo a ellos. Adaptarme a como juega cada uno, ver si les gusta el pase filtrado, si es más al cuerpo o al espacio. Uno se va a ir conociendo a medida que pasen los días acá.
-¿Con quien te ves peleando?
-Hay muchos equipos buenos, entre ellos Colón de Santa Fe. Vamos a pelear con todos pero adentro de la cancha somos once contra once y no podemos respetar a nadie. El que esté del otro lado, tiene que saber que va a enfrentar a Chacarita.




