Arsenal le pegó dos cachetazos a Independiente y lo devolvió a su vida convulsionada
En la apertura de la fecha 17 de la Liga Profesional, el Arse ganó bien sobre Independiente. Fue una mala noche del Rojo, que lleva ocho partidos sin ganar como visitante.
Desde que Ricardo Zielinski asumió como entrenador de Independiente, el equipo había mostrado un crecimiento constante. Lucía relativamente sólido en el fondo, con juego en el medio y poder ofensivo con dos nueve que se entendían bien. Y todo lo bueno que había conseguido en los primeros encuentros con el Ruso al mando, anoche en el Viaducto se lo olvidó. Porque el Rojo jugó un pésimo partido contra Arsenal, uno de los equipos más flojos de la Liga Profesional y cayó con total justicia por 2-1.
Solo en los primeros minutos del encuentro, Independiente demostró ser superior contra su rival. Fue por intermedio de Martín Cautericcio, quien giró en el área y reventó el poste derecho de Medina. Tras esa acción, fue todo del Arse. Y no porque tenga jugadores "nivel Champions League", sino porque fue ordenado, prolijo y supo capitalizar las situaciones que tuvo.
A los 8, Toloza diseñó una linda jugada de derecha al medio, la cambió de lado para Guzmán quien intentó buscar a Pons, pero apareció Laso cortando y mandando la pelota al fondo de la red por entre las piernas de Rey. Sí, autogol que nadie entiende qué quiso hacer el experimentado marcador central para romper la paridad en noche de Sarandí.
Luego de eso, el Rojo tuvo la pelota pero sin profundidad ni poder inquietar a Medina. Fueron puros pelotazos para los dos atacantes, quienes no pudieron hacer mucho con la férrea defensa del Viaducto.
En el complemento, por más que el Ruso intentó modificar el rumbo con el ingreso de Cuero por un deslucido Vallejo, en ningún momento pudo generar una situación clara de peligro para igualar el marcador. Ni el colombiano, ni Giménez, ni como así tampoco sus compañeros, estuvieron lúcidos con la pelota al pie y lo único que hacían fue revolearla una y otra y otra vez.
El Rojo iba sin ideas y quedaba muy mal parado en el fondo. Y fue en una de las tantas contras que los locales tuvieron que pudieron ampliar la ventaja: Brochero aprovecha un grosero error de Barcia, asistió al medio de gran manera a un Pons que apareció en completa soledad para empujar suavemente la pelota al fondo de la red y poner el merecido 2-0 parcial.
Tras recibir otro tanto, el Rojo sintió el golpe y no reaccionó. Siguió yendo sin ideas ni claridad y se encontró de casualidad con el descuento por intermedio de Giménez, que jugó el peor partido desde que está en el elenco de Avellaneda. Ni la anotación del delantero le generó una reacción a los del Ruso, que no presionaron ni tuvieron otra situación para igualar el tanteador.
En resumen: todo lo bueno que venía realizando el Rojo, anoche en Sarandí, lo perdió. Zielinski deberá continuar trabajando demasiado con el grupo... Mientras tanto, el Arse pegó otro batacazo y sueña.




