El Pato Fillol y el Mundial 78, su obra cumbre
El Mundial 1978 que ganó la Selección Argentina resaltó la figura de Mario Alberto Kempes y también de otro que se transformó en ídolo nacional, Ubaldo Matildo “El Pato” Fillol.
Las imágenes que tanto se repiten relacionadas con el Mundial 1978 dejan en claro que así como Mario Alberto Kempes se transformó en ídolo nacional, en el arco, el Pato también lo fue. Uno hacía los goles, el otro los salvaba. Ubaldo Matildo Fillol –con el número 5- les cerró el arco a holandeses, brasileños, italianos, polacos, con sus voladas, achicando en los mano a mano y hasta atajando un penal contra Polonia, a Deyna, por la salvada de Kempes con la mano, en la que el partido podría haberse puesto 1-1. Claro que antes de que el Pato se afirmara en el puesto hubo una historia detrás en la que casi queda afuera del Mundial…
“Los entrenamientos comenzaron el 2 de febrero de 1976. Al día siguiente, hablé con Menotti por primera vez y le pregunté si era verdad que me llevaría a la primera gira del año, y a la segunda a otro arquero. Me dijo que sí y yo le dije que no estaba de acuerdo, que pensaba que si me llevaba y andaba bien también correspondía ir a la otra. Después, empezaron los problemas con River. Los dirigentes querían que los jugadores seleccionados participaran de la Copa Libertadores y Menotti no quería cederlos. Éramos cinco: Passarella, J.J. López, Luque, Alonso y yo. Menotti fue el primero que expresó una única solución elegante que decía que nosotros quedábamos si renunciáramos a la Selección”, recordó Fillol.
Y continuó: “Me empezaron a llamar injustamente vendepatria. El 27 de febrero se enfrentaron la Argentina y Brasil, en River, y un empleado de AFA nos vino a avisar que Menotti quería hablar con nosotros. Cuando llegué al lugar de la reunión, ya habían conversado Passarella, Luque y Alonso. Le volví a preguntar si estaba dispuesto a llevarme a una sola gira. Me respondió que sí, le di la mano, le deseé suerte y me fui. Pero yo no renuncié”.
En 1977 comenzó una “reconciliación” cuando Menotti le dijo “quiero que sepa que vuelve a estar entre los posibles arqueros. Usted vuelve como uno más”. Hugo Gatti se estaba recuperando de una lesión en una rodilla y renunció. Fillol se quedaba con el puesto y vaya si lo aprovechó.
¡Qué recuerdos!
“Jamás olvidaré el momento de ingresar a la cancha en el debut con Hungría. Cpisé el césped, me pareció que la gramilla se balanceaba, que se movía. ¡Fue impresionante! Luego me hicieron un gol y me puse inquieto porque no sabía cómo reaccionaría el conjunto, porque no estábamos preparados para el fracaso. Fue uno de los momentos más difíciles. Los otros vinieron cuando nos cobraron un penal contra Polonia y cuando Rensenbrink metió el remate en el palo, sobre la hora, en la final con Holanda. Ahí dije ‘ahora somos campeones’. Me abrazó Tarantini. ‘Somos Campeones’, gritaba. Yo casi no lo oía, le estaba agradeciendo a Dios. No sé qué pasó, pero estoy seguro de que Dios me escuchaba. Esa conmoción no se me borró nunca, la fe en Dios siempre fue muy importante en mi vida y en mi carrera”.
Esos sueños
“El 25 de junio de 1978, apenas el árbitro italiano Sergio Gonella marcó el final de la batalla, salí corriendo del arco y terminé arrodillado. ¡Era Campeón del Mundo! Todo lo que había soñado cuando de pibe abandoné San Miguel del Monte, con la ilusión de triunfar en el fútbol grande de Buenos Aires. ¡Fue lo más importante que me ocurrió en mi vida!”, reveló con emoción.
Fillol fue una de las figuras del Mundial. Algunas atajadas quedaron en la memoria popular, apoyado en sus reflejos, en su elasticidad, en sus voladas. "Después del Mundial “realizamos por Europa en 1979 y en 1980, donde superamos a Holanda, por penales, en Zurich; a Escocia, en Glasgow; a Irlanda, en Dublin; goleamos a Austria, en Viena, y a Italia, en Roma. Solamente perdimos con Inglaterra, en Wembley. Al año siguiente jugamos el Mundialito, en Uruguay. La planificación que teníamos consistía en ganar el Mundial de España, en 1982. Pero no pudo ser. Lo que pasaba era que nos sentíamos los verdaderos Campeones del Mundo”, comentó.




