Jorge Vivaldo, de pasar momentos inolvidables en Chacarita a quedar a un paso de cumplir su sueño de atajar en Boca
En Chacarita ascendió, cumplió el sueño de debutar en la A, lo salvó del descenso y lo dirigió. La anécdota de cuando estuvo a un paso de Boca.
Más allá de ser querido y respetado por el fútbol argentino en general, Jorge Vivaldo es sinónimo de Chacarita, tal vez el club en el que más lo recuerda la gente. Dejó una huella imborrable, con un ascenso, grandes actuaciones en Primera y también siendo héroe atajando penales para evitar que el “Funebrero” descendiera a la Primera B en un recordado desempate con Defensores de Belgrano.
“Le agradezco a Dios haber llegado a los clubes en los momentos exactos, como en Colón, Chacarita, Independiente Rivadavia. Cuando llegué a Chaca, la gente me aceptó, formamos un grupo de jugadores maravillosos y se identificó muchísimo con ese plantel”, contó el Flaco, quien le dijo a Crónica que “Chacarita fue el club donde cumplí mi mayor sueño, que fue debutar en la A”, sobre el partido con Racing, en el Cilindro de Avellaneda, que culminó 2-2 y que los propios hinchas académicos, hoy en día, sostienen que “ningún equipo llevó la gente que metió Chacarita esa tarde en la tribuna visitante”.
“Jugaba en Arsenal y me quedé con el pase por una deuda que tenía Colón conmigo. Ahí lo llamé yo a Rivoira y le dije que quería ir a Chacarita. Habló con los dirigentes y firmé contrato sin imaginar todo lo que viviría. La pasión de la gente de Chacarita me hizo vivir cosas extraordinarias”, dijo de su llegada al club, en el que años después también fue DT.
“Habíamos perdido la primera final 3-0 con Instituto en Córdoba, y en la revancha ganamos 1 a 0 y tuvimos que jugar el Reducido. Pasamos a Tigre, a Defensa y Justicia y llegamos a la final con Juventud Antoniana. En la ida igualamos 1 a 1 en Salta y la revancha fue el partido que jugué con mayor presión en mi vida. Ganamos 1 a 0 y el gol de Sergio Bustos fue el gol que más grité en mi vida”, dijo del momento del ascenso en 1999.
Y ya en Primera hubo buenas campañas y grandes triunfos. “Logramos el ADN de lo que la gente quiere de un equipo de Chacarita. Le gusta ver un equipo aguerrido, sólido, hacíamos un gol y ganábamos”, reveló.
Jorge Vivaldo; Diego Otaño, Fabio Schiavi, Leonardo Sciaqua y Hernán Pagés; Diego Rivero, Edgardo Boujón y Sergio Bustos; Alex Rodríguez; Luciano Ábalos y Silvio Carrario, fue el once de Chaca que ascendió, con Héctor “Chulo” Rivoira como DT.
Ya en Primera, el equipo terminó octavo en el Apertura 1999, y en la temporada 2000-2001 fue noveno y sexto, llamando la atención, pero dejando de ser una “sorpresa”. Más aún con el cuarto lugar del Apertura 2002. Cuando se le preguntó por lo que siente cuando la gente de Chacarita lo saluda y lo tiene como ídolo, el Flaco admitió que “son cosas muy lindas, porque hay gente que me cuenta que el recuerdo de haber visitado una cancha fue con el padre o el abuelo, que hoy no lo tienen y que el arquero era yo. Son recuerdos imborrables”.
Como si fuera poco, Vivaldo tuvo otra jornada en la que se transformó en héroe: cuando el destino quiso que debiera atajar en una definición por la permanencia ante Defensores de Belgrano. “Yo hacía cuatro meses que no estaba en Chacarita, porque no tenía contrato, lo expulsan a Coldeira y jugué ese partido”, le contó a Crónica quien con sus atajadas evitó un descenso del Funebrero.
Boca, un “amor pasajero”“En 2004, la relación con Chacarita no estaba bien, suena el teléfono en casa, atiende mi mujer y era el Toti Veglio. Boca se iba a de gira a Estados Unidos, Inglaterra y Japón, el Pato Abbondanzieri estaba en la Selección y Boca precisaba un arquero. Hablé con Carlos Bianchi, quien me dijo ‘en ocho días preséntese en Casa Amarilla para realizar los trámites’. Llamé al Toti, le conté lo que había conversado y me dijo “Carlos quiere traerte hace mucho, y pelearle el puesto al Pato, más adelante’”.
¿Y qué pasó entonces? El propio Vivaldo lo relató en varias ocasiones: “El domingo por la noche Bianchi renunció, yo tenía el pasaje de avión, hice los trámites en migración, pero no tenía firmado el contrato. José Beraldi se juntaba al mediodía con Miguel Brindisi, me citan de un programa de TV de Boca, y me llama Brindisi y me comenta que no me necesita como arquero…”.
"Lógicamente que esto me provoca mucha tristeza, pero sé que estas son las reglas del juego. Al menos por unas horas me sentí jugador de Boca sin siquiera haber pisado ese vestuario…”, fue su reflexión sobre el momento vivido y por la forma en la que se enteró que no iba a jugar en el Xeneize. “Ahí no termina todo. Me vuelvo a Bahía Blanca, me siento con Jorge Ledo, presidente de Olimpo y cuando le relato lo que me pasó, me dice que como yo me fui a Buenos Aires para jugar en Boca contrató a Roa. Así que me quedé en ese momento sin Boca, sin Olimpo y tuve que volver a Chacarita”, siguió y remató con un contundente: “Me hubiese encantado que me dirija Carlos Bianchi, todos los que lo tuvieron hablan maravillas de él”.




