Nery Pumpido, el arquero campeón del mundo en 1986 que lo ganó todo con el River del Bambino Veira
Nery Pumpido fue el arquero campeón mundial en México 1986 y aún se recuerda su lesión en Italia 90. Brilló en Unión, Vélez y River, donde ganó todo con el equipo del Bambino Veira en 1986 brindando seguridad y mostrando su estirpe ganadora en un equipo casi invencible.
Salió de Unión y llegó a lo más alto del mundo con la obtención del título en México 86 y con un gran nivel en el River de 1986 que ganó el título local, la Libertadores y la Intercontinental. Nery Alberto Pumpido nació en Barrancas, Provincia de Santa Fe, el 30 de julio de 1957, cumplió 67 años y en la actualidad ocupa los cargos de Secretario General Adjunto de Fútbol y Director de Desarrollo de la Conmebol. “El fútbol me dio todo; salí campeón de todo y no puedo enojarme por una lesión como las que tuve”, fue su reflexión en distintas entrevistas.
Pumpido comenzó su carrera profesional el 12 de septiembre de 1976 en Unión de Santa Fe (derrota 2-1 con Central), donde su recuerdo sigue muy firme y logró llegar a la final del Nacional 1979 que perdería con River por la regla del gol visitante tras empatar los dos partidos (1-1 en Santa Fe y 0-0 en el Monumental). De Unión, con 137 partidos, pegó el salto a Vélez, en donde también se lució formando parte de equipos con nombres más que importantes como Carlos Bianchi, el Beto Alonso, José Luis Cuciuffo, Juan Carlos Bujedo, Carlos Ischia… Luego de 78 partidos fue transferido a River. Por su nivel, César Luis Menotti lo llevó como tercer arquero al Mundial de España 1982, pero allí no jugó ningún cotejo.
Más de cuatro años custodio los tres palos “Millonarios” y quedó en la historia del Club por todo lo que ganó porque terminó invicto en todos los Superclásicos.
La gran consagración
En el Mundial 1986, Nery alcanzó la gloria máxima en un año irrepetible. Sin Fillol en el plantel, Pumpido fue el titular en los 7 partidos, en el Mundial en el cual Diego Maradona llegó a la cúspide, pero ante todo se jugaba “como equipo” y todo comenzaba en el arco.
Una fractura en el antebrazo le impidió intervenir de la Copa América 1987. Si bien ya había luchado en el primer partido con la Argentina en la edición 1983, no fue hasta la de 1989 en la que logró tener protagonismo real en el arco argentino en esta competición, actuando los últimos cinco partidos y terminando tercero.
En Italia 90 comenzó contra Camerún y la fractura de tibia y peroné por el choque con Julio Olarticoechea ante URSS lo dejó afuera. “Comencé con Menotti en el ’80 y en el ’83 empiezo con Bilardo. Estuve diez años ininterrumpidos en la Selección y jugué tres Mundiales. Conseguir lo que logramos con Bilardo y todo lo que vivimos por supuesto que me dejó muy marcado”, contó sobre su gran paso por la Selección.
Una lesión increíble
Si de lesiones se trata, Nery sufrió una que puede catalogarse de increíble, terrible, insólita. En 1987, en River, realizaba un entrenamiento bajo las órdenes del preparador físico Luis María Bonini, que era saltar y tocar el travesaño. En uno de esos saltos se le enganchó el anillo de bodas en uno de los ganchos que sostienen la red. “No perdí el dedo, pero me ‘desguanté’, se me desprendió la piel, se me fue para adelante y en la primera falange del anular perdí un pedacito. Me operaron, obviamente, y por fortuna quedó todo bien”, dijo contando esa lesión.
Estuvo dos temporadas en Betis de España, donde atajó alrededor de 80 encuentros. Ya en su vuelta a la Argentina, defendió el arco de Unión y en 1993 pasó fugazmente por Lanús, para luego retirarse.
Como DT
Pumpido inició su carrera en Los Andes en 1995 junto a José Luis Brown, fue ayudante de Carlos Bilardo en Boca 1996, dirigió a Unión, a Olimpia (donde ganó la Libertadores), Tigres de México, Newell’s, otra vez a México para ir a Veracruz, Al-Shabab de Arabia, Godoy Cruz, otra vez a Unión y finalizó en Olimpia. En las Eliminatorias y partidos amistosos del Mundial de Sudáfrica 2010 fue el encargado de entrenar arqueros en la Selección que dirigía Maradona. En la temporada 2009/10 asumió como mánager en Unión
La Filial “Sangre Tatengue”, que ya cumplió más de dos décadas y está conformada por hinchas de Unión de todas partes del mundo, realizó tratativas y gestiones con la Comisión Directiva y finalmente una sala de la pensión del club pasó a llamarse “Sangre Tatengue Nery Pumpido”. Allí, los chicos que sueñan con llegar a triunfar en el fútbol tienen su espacio para estudiar, divertirse y compartir buenos momentos. Pumpido estuvo en el lugar y, emocionado por el reconocimiento, se sacó fotos con los chicos, y allí fueron donadas computadoras, escritorios y televisores, entre otras cosas.
En la actualidad, Pumpido sigue vinculado al fútbol al tener el cargo de Secretario General Adjunto de Fútbol y Director de Desarrollo de la Conmebol.
502 PARTIDOS
Son los que atajó en su carrera, contabilizando equipos y el seleccionado argentino
5 EQUIPOS
Lo tuvieron en sus filas: Unión, Vélez, River, Betis (España) y Lanús (allí no disputó partidos)
5 TÍTULOS
Consiguió Nery: Mundial 1986 (Argentina), Torneo de Primera 1985/86, Copa Libertadores 1986, Copa Intercontinental 1986 y Copa Interamericana 1987 (todos con River)
COMO DT
Arrancó en Los Andes y luego dirigió Unión (2 ciclos), Olimpia (Paraguay) en 3 ocasiones, Tigres (México), Newell’s, Veracruz (Méxixo), Al-Shabab (Arabia) y Godoy Cruz. Con Olimpia ganó la Libertadores 2002
En pleno recuerdo de los dos años de la obtención de la Copa del Mundo en Qatar vale rebobinar (como en los viejos VHS) las imágenes y tener presente que una vez culminada la final con Francia y mientras todos esperábamos el momento de ver a Lionel Messi levantando la Copa, hubo dos campeones del mundo en 1986 que trasladaron el trofeo en el estadio: Ellos fueron Nery Pumpido y el Checho, Sergio Batista.
"Le dije a Checho, ‘vamos a disfrutarlo’. Lo disfruté como nunca en la vida, lo disfruté al máximo porque fueron unos pocos minutos que se convirtieron en uno de los momentos más emocionantes de mi vida”, señaló Nery en una nota brindada a Aire de Santa Fe, poco después de ese momento. Y agregó: “Después de haberla ganado en el 86, poder llevar la Copa y entregarla a los nuevos campeones de Argentina, para mí fue extraordinario. Ya más no puedo pedirle al fútbol, con todo lo que logré e hice. Todo fue maravilloso en este Mundial". Emoción pura para un campeón mundial.




