"Así habló el cambista": gran historia del absurdo al suspenso

CRÍTICA. El film cuenta la historia de un joven financista que en Montevideo, en la década del 70, construye un imperio, mientras sortea varios obstáculos.

@perez_daro

Humberto Brause (Daniel Hendler) nos cuenta su historia. La suya es la de un cambista de Montevideo que en la década del ’70, aprovechando su ubicación, en una capital nacional pero de poco interés en el mercado por ser el hijo menor de dos monstruos que tiene al lado, Argentina y Brasil, comienza a salirse con la suya y arma un imperio.

El quinto largometraje del uruguayo Federico Veiroj habla de la ambición y, quizás por pura casualidad o con algún acierto coyuntural dando vueltas, se estrena en un tiempo en el que todos corremos, especulamos, tememos, y vivimos al compás del vaivén ecónomico y el precio del dólar.

En un principio, Humberto es un joven destacado en finanzas que vive al servicio y bajo la enseñanza de Schweinsteiger (Luis Machín), un cambista reconocido en la ciudad. Pero con el correr del tiempo, el aprendíz querrá volar alto y, además de empezar una relación con su hija Gudrun (Dolores Fonzi), se meterá en aguas que su maestro detesta: tras reunirse con un hombre que trabaja para el gobierno, Schweinsteiger les dice que no, pero Brause ve una oportunidad que no quiere dejar escapar.

El problema es que esa “rosqueada” financiera del ambicioso cambista, con la que los diputados de Uruguay fugaban sus ahorros, se hace pública, él debe caer un tiempo en la cárcel. Al salir, por ese “favor” que les hizo a los poderosos, comienza a crear su imperio, y su nombre comienza a sonar por todos lados, tanto que el recurso verde de muchos pasará por sus manos, trayendo muchas consecuencias.

El filme parece preguntarnos todo el tiempo “¿De qué es capaz Brause?” y, más importante “¿Hasta dónde corrompe el dinero?”.

El largometraje, basado en el libro de mismo nombre, resulta en un thriller noir, que va desde el absurdo al suspenso y en el plano artístico, Hendler y Machín demuestran por qué son dos de los mejores.

 

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