ENTREVISTAS

Cuarteto de Nos, cambiando los paradigmas: "No es el padre que inculca al hijo nuestra música, sino al revés"

EXCLUSIVO. La banda uruguaya charló con Diarioshow.com sobre el recambio generacional entre sus fans, que creció en los últimos años y ahora, con su disco “Puertas” continúa a paso firme. ¡Leé la nota!

@dperez

El Cuarteto de Nos es una de las bandas más queridas en Argentina. Como su disco "Raro", con el que comenzaron a expanderse más allá de las fronteras uruguayas, su crecimiento fue extravangante, o extraordinario. Es que, tras muchos años de carrera, tras la pandemia, su masividad se extendió de dos maneras: a muchos países de Latinoamérica e incluso con fans que ni siquiera entienden el español (la barrera idiomática parecería ser algo primordial para entender el grupo); y pasándose generacionalmente, pero en el sentido opuesto al común. Son los hijos quienes le recomiendan el grupo a sus padres. DiarioShow.com charló con Roberto Musso, su cantante, acerca de esa masividad, por la cual se sienten responsables al entregar un mensaje, de las sorpresas que se encuentran en el camino, y todo sobre su nuevo disco "Puertas", que tendrá presentación en Buenos Aires el 20 de septiembre en el estadio de Ferro.

     

 

Con más de 20 álbumes en su carrera, Roberto Musso reflexiona sobre la energía única que rodea cada nuevo disco: "Siempre es una experiencia nueva. Los últimos tres discos nos encontraron en el momento de mayor masividad en Latinoamérica, con una llegada al público joven. Hay una adrenalina que arranca dos años antes, cuando compongo, y no termina hasta que cerramos ese ciclo". Lo curioso, destaca, es cómo las nuevas generaciones —especialmente en México y Colombia— descubrieron la banda antes que sus padres, invirtiendo la lógica tradicional del rock: "No es el padre que inculca al hijo, sino al revés. Y lo disfrutan juntos".

Metiéndose de lleno en las nuevas canciones, sobre el arte de ensamblar canciones, para el también ingeniero Musso, es un proceso creativo bastante obsesivo: “Me gusta a partir de un concepto, sobre lo que quiero escribir, a veces tengo el título y otras no. Recién cuando estoy convencido, que me lleva mucho tiempo para encontrar algo que no haya tocado antes, le busco la forma y cómo puedo decirlo, ensamblar con un montón de información y datos que me gusta poner las canciones al respecto de esa de esa idea global”. 

 

 Cuarteto de Nos presenta
 Cuarteto de Nos presenta "Puertas" su nuevo álbum.

Pero no todo termina ahí: "Otra capa más es cómo voy a abordar el tema o quién va a contar la historia, Porque hay canciones que quedan mejor en primera persona, otras veces como 'El astrónomo que no podía ver el cielo', que el que cuenta todo es un juglar. Me gusta dejar misterio: ¿quién narra? ¿Es un juglar o el propio astrónomo?". 

Guarda frases en un "archivito" —desde carteles callejeros hasta versos de Baudelaire— para injertarlas luego. "En 'Esplín', terminé con 'Hey, Baudelaire, voilà' porque la palabra viene de 'Las flores del mal'. La canción misma fue un homenaje a esa melancolía".

En "El perro de Alcibíades" y "Ganaron los malos", el cantante habla de temas ásperos y poco felices. Por un lado, con la leyenda del perro al que le cortan la cola, habla de distracciones que ocultan lo esencial, un tema recurrente en su obra. Justamente, fue lanzado a modo de single doble con otro de los temas, siendo una jugada maestra: "La primera actuó como bomba de humo para esconder la segunda, la canción en sí misma es un Perro de Alcibíades. Así también dispara teorías de los fans, que son más creativos que nosotros. Inventan cosas que nunca imaginé". Musso admite su sadismo con las palabras: "Me encanta que los títulos no aparezcan en las letras, como ‘Alcibíades’.

 

El vértigo de los setlists y la longevidad de las canciones

Con un repertorio que abarca 20 años, elegir qué tocar en Ferro es un dilema: "Armar el setlist es un dolor de cabeza. 'Yendo a la casa de Damián' (2006) suena tan fresca como si fuera nueva, pero ahora sumamos ocho temas más. Los shows no pasan de dos horas, y cada corte duele". La clave, dice, está en la universalidad de las letras: "Canciones como 'Invierno del 92' o 'El hijo de Hernández' trascienden el tiempo porque hablan de contradicciones humanas, no de coyunturas".

La pandemia, el boom juvenil y la responsabilidad de salvar vidas

El crecimiento postpandemia los sorprendió, pero Roberto encuentra una lógica: "Con 'Lámina Once', sentí que compuse en sincronía con gente encerrada. Mi hija de 11 años y sus amigos se engancharon con temas como 'El cinturón gris', que habla de llamar la atención en la oscuridad". Musso se emociona al recordar historias de fans: "Padres nos dicen: 'Es el único hilo con la realidad para mi hijo con depresión'. Eso te pone la piel de gallina y te carga de responsabilidad". 

Reconoce que ahora revisa cada línea para evitar mensajes equívocos, algo que en su juventud no imaginaba: "Tengo mucho más rigor literario, en lo que quiero decir y quiero transmitir, para no tener ese riesgo de mandar un mensaje equivoco a una persona la cual para la cual vos sos muy importante. Le doy mucha vuelta a la canción. Antes pensaba que la amplificación a lo que llegaba era para un público mucho más cercano a tu ámbito natural y no tenías tanto cuidado en decir eso".

 

Europa, japoneses y punkies: el idioma no es barrera

Sobre su llegada a públicos no hispanos, Musso celebra anécdotas surrealistas: "En Londres, vino un pibe de 18 años con su papá, un punk cincuentón con remera de Sex Pistols, que nos dijo: 'No entiendo las letras, pero amo su energía'.  En Nueva York, un japonés voló desde Tokio solo para vernos. Y en Berlín, profesores usan nuestras canciones para enseñar español. La banda, insiste, evita encerrarse en el "gueto latino": "Queremos conectar con el público local, no solo con diásporas".

Ferro: un mojón en una carrera sin techo

El show del 20 de septiembre en el Estadio Ferro marca un hito: "Es el lugar más grande que pisaremos en Argentina. Hace años tocábamos para 50 personas; hoy llenamos el Movistar Arena en Chile o el Palacio de los Deportes en México (20,000 almas). Pero lo valioso es hacerlo con música nueva, no solo con los éxitos". Acerca del contacto con generaciones más jóvenes, cierra con una filosofía que define al Cuarteto: "Es contradictorio porque a mí me gusta escribir desde la edad que tengo. No es que estoy escribiendo como si fuera un pibe de 20, al revés, son letras más complicadas, filosóficas, psicológicamente. No debe haber una única explicación. Y llegamos al público también que no es el adolescente o el joven común y corriente. Cuando yo digo acá somos todos raritos todos gritan que sí. Pero en resumen,  no quiero saber por qué los pibes nos aman. Si lo descubro, se acaba la magia".

 

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