"El Mago sin Dientes": "Hacía magia en los actos escolares, en los recreos, en todos lados"
RECUERDOS QUE NO VOY A BORRAR. "Recuerdo haber tenido una infancia en la que me dieron prácticamente todos los gustos. Ya de muy chiquito era fanático de la magia”, revela Pablo Cabaleiro a DiarioShow.com.
Hubo un día en el que Pablo Cabaleiro mutó para siempre en “El Mago sin Dientes”. Fue allá por el año 2009 cuando, en pleno furor de las cámaras ocultas televisadas, un cantante bailantero de estatura por debajo del promedio y flequillo audaz se enojó más de la cuenta en un histórico ciclo de América TV que sigue saliendo al aire los sábados y conectó uno de sus puños con la boca del susodicho.
Aunque, detrás de lo que se podría considerar una casualidad bien aprovechada, hay en realidad mucho de causalidad que salta a la vista ni bien uno se adentra un poco en la vida de este artista perseverante que no dudó en aprovechar la ocasión y, utilizando sus estudios previos en neuromarketing, hizo de la desgracia una oportunidad y, en lugar de pasar rápidamente por el dentista para que repusiera ausencias, logró que su nombre artístico sea hoy una marca patentada que le permite vivir de sus shows en teatros, de sus presentaciones en eventos privados, de sus cursos para otros magos y de las capacitaciones que brinda al personal de empresas multinacionales.
La escenografía del inicio de esta historia que tiene como protagonista a quien durante años se paró con su galera, sus trajes coloridos y su dentadura por entonces incompleta en la tribuna del programa de Marcelo Tinelli muestra a las callecitas de Avellaneda, rincón bonaerense donde el crío vivía con sus padres, Alicia y Daniel, en una propiedad ubicada cerca de la cancha de Racing, club del que Cabaleiro es hincha.
“Recuerdo haber tenido una infancia en la que me dieron prácticamente todos los gustos. Ya de muy chiquito era fanático de la magia y a mis ocho años, en Navidad, recibí una caja de magia de parte de mi abuela Beatriz que, más allá de que ya tenía algunos juegos sueltos de magia, me cambió la vida. Me acuerdo que la abrí y empecé a hacer trucos para todos los presentes. Es una imagen que al día de hoy sigo recordando. Se llamaba ‘Magia Show’. Al día de hoy la tengo guardada en una vitrina en mi casa”, cuenta a DiarioShow.com quien cursó toda su escolaridad en el colegio San Martín de su barrio y aún conserva a los amigos de esa época.
Y desde Mar del Plata, ciudad donde está presentando la obra “La magia de la risa” en el teatro Victoria, completa: “Desde ese momento en adelante, cada vez que venía un cumpleaños, un Día del Niño, Navidad o cualquier festejo, en vez de una pelota, un autito o un juguete, pedía un juego, un libro o un video de magia. Y lo disfrutaba tanto que no paré más: hacía magia en los actos de la escuela, en los recreos, en todos lados. Lo mismo en el barrio. Me juntaba con los chicos a la tarde y les hacía trucos con pañuelos que desaparecían, con cartas o con pelotitas”.
Otro punto de inflexión en la vida del pequeño que hoy todos conocen como “El Mago sin Dientes” fue cuando a sus 12 años debutó en televisión con Carlitos Balá en el viejo ATC, actual TV Pública. “Para mí era ese ídolo que yo miraba todas las tardes, así que haber estado dos años con él fue haber cumplido uno de mis grandes sueño de la infancia. Terminé yendo una vez por semana para hacer mis juegos de magia. Me llevaban mis viejos, ellos siempre me acompañaban y me apoyaban en todo”, cierra.
Messi: Sin lugar a dudas, el mejor jugador del mundo. Orgulloso de que sea argentino.
Maradona: siempre seguirá siendo ese barrilete cósmico que nos dio a todos tantas alegrías. Un distinto.
Milei: es la primera vez que se ve a un ciudadano que, sin venir de la política, llegó a ser elegido para comandar el país.
Mirtha: una diva. Admiración absoluta. Tuve el honor de haber estado en su mesa. Es toda una leyenda. La sabiduría que tiene la representa muy bien como la actual diva de nuestra nación.
Mi mamá: la número uno. Me dio la vida. La que me apoya, me apoyó y siempre está pendiente de todo lo que hago. Mi fan número uno. Esa persona con la que hablo todos los días. Es única.



