Entrevistas

Marina Calabró: "Me gustaba mucho estar sola"

RECUERDOS QUE NO VOY A BORRAR. “Lo pasaba bien, miraba películas y tenía como mi mundo interior. Era bastante ermitaña, con excepción de los veranos”, cuenta la periodista a DiarioShow.com.

El trabajo de papá Juan Carlos Calabró, por aquel entonces uno de los actores más famosos de Argentina, generaba que la familia entera pasara siempre los veranos en Mar del Plata, ciudad donde él hacía exitosas temporadas de teatro. 

Lejos de ser un suplicio para la hija menor del clan compuesto por Cala, Coca, Ileana y la pequeña Marina, esa repetición de destino turístico por una cuestión laboral se convirtió en una suerte de aliado para esa niña que creció bajo las luces del mundo espectáculo y hoy, a su manera, forma parte de él.

“Mi primer recuerdo de la infancia tiene que ver con ese lugar al que fuimos desde que tenía seis años hasta mis 18 años porque en el edificio donde vivíamos teníamos una barrita de amigos de esas indestructibles, era felicidad pura”, cuenta Marina Calabró a DiarioShow.com

Luego, el relato de la periodista que esta semana se sumó a la nueva edición de “Gran Hermano” prosigue: “Íbamos juntos a la playa, a los jueguitos, al teatro, a tomar helado o al cine los días de lluvia. Los recuerdo a todos con mucho cariño. A mi amiga Mariana Rodríguez Lagoa, a Paula del 1E y a Damián, Ariel, Martín y Pablo, quienes eran primos y se turnaban en el departamento pegado al de Paula. Una barra hermosa”

 

 Una recién nacida Marina con Coca, Cala e Ileana.
 Una recién nacida Marina con Coca, Cala e Ileana.

Eran días también de jugar a la escondida en la cuadra y de pasar el rato con el Pac-Man o el Tetris de Sacoa. Había, además, mucha playa compartida en familia, con su papá y ella jugando pelota a paleta en la orilla porque al cómico le encantaba y con todos los chicos llenando los baldes con bombitas de agua para tirarse entre ellos cuando estaban en malla, porque no era cuestión de mojar a alguien que estuviera vestido para salir y que Cala se enojara.

Pero la estadía en Mar del Plata no era eterna y, ya en Capital Federal, los Calabró vivían en Palermo, más exactamente en Austria, entre Santa Fe y Arenales. “Disfrutaba jugando con los Playmobil porque además era el juego favorito de Ileana y, como ella siempre fue la más creativa y la de más inventiva en la familia, me armaba las historias. También tenía mis muñecas Barbie, leía mucho los libros del Topo Gigio y cuando fui más grande los de ‘Elige tu propia aventura’”, expresa.

“Me gustaba mucho estar sola, era bastante solitaria. Y lo pasaba bien, miraba películas y tenía como mi mundo interior. Era bastante ermitaña, con excepción de los veranos”, completa quien por estos días también forma parte de distintos ciclos en La Nación+ y tiene su programa en radio El Observador. 

Ese disfrute de la soledad, en realidad, no le quitó la chance de sociabilizar en territorio porteño, al punto que en la escuela encontró a quien sigue siendo su mejor amiga. “Con Ceci, Cecilia Lanuque, nos conocemos desde los seis años. Compartimos banco desde primer grado. Pasó la vida y sigue siendo ‘mi hermana’. Soy la madrina de su hijo Nacho y ella es como una tía para Mía, mi hija, así que somos familia”, explica Marina. 

 

 Los Calabró pasaban la temporada de verano en Mar del Plata por el trabajo de Juan Carlos.
 Los Calabró pasaban la temporada de verano en Mar del Plata por el trabajo de Juan Carlos.

Y continúa. “Después de adolescente conocí a Nancy, Nancy Demaría, mi amiga del secundario. Y más tarde a Loli y Alexis, mis amigos de la facultad. Con ellos nos vemos seguido más allá de que en algunas casos hay distancia física porque Loli vive en Estados Unidos, pero cuando puede viene y cuando puedo voy”.

 


El cierre, en tanto, la lleva a 1983, año en que siendo una niña decidió qué quería para su futuro: “La campaña electoral de la vuelta de la democracia despertó mi interés por la política. A pesar de que todavía no tenía 10 años, porque los cumplí en diciembre, con Raúl Alfonsín ya asumido, ahí supe que iba a estudiar Ciencia Política”.

“Y más allá de que en ese momento pensaba que me iba a dedicar a la política y a la función pública, la vida me llevó por los caminos del periodismo, primero de espectáculos y ahora más volcada a la actualidad. Pero a los nueve años ya sabía que me interesaba la política y quedé fascinada por ese proceso de democratización y por los actos de campaña, eso me marcó para siempre”, concluye.

 

Marina creció bajo las luces del mundo del espectáculo. 
Marina creció bajo las luces del mundo del espectáculo. 

LAS 5M

Messi: tuvo el enorme desafío de venir después de Diego y de poder equiparar sus hazañas. No me voy a poner a discutir quién es el mejor de la historia porque son los dos. Lo que lo hace de otro planeta es que haya podido con la sombra de Diego y que haya conseguido todo lo que logró. Es para sacarse el sombrero. 

Maradona: el 10 eterno de los argentinos. Un hombre con un talento extraordinario y la capacidad para movilizar sentimientos. Tengo 50 años, no puedo evitar ser maradoniana. Uno puede separar las sombras del Maradona humano de su genialidad. Lo conocí y era extraordinario. Representa la argentinidad, somos geniales y estamos llenos de defectos. Por eso estamos tan marcados por él. ¡Cómo no ser maradoniana!

Milei: es un hombre de convicciones. Uno puede compartirlas en todo, en algo o en nada, pero él está convencido de sus ideas, de su proyecto y de su rumbo. Como argentina, como alguien que tiene una hija que vive en Argentina y como alguien que quiere que nos vaya bien a todos, ojalá le salga. 

Mirtha: es todo lo que está bien. Con el paso de los años no tengo ningún punto para hacer sobre ella. Hay que callarse y aprender. Nos sigue demostrando todos los días por qué es la número uno.

Mi mamá: es la mujer que más admiro. Es absolutamente vanguardia y cero prejuicios. Tiene un humor a prueba de balas y la capacidad de desdramatizar todo. Siempre tiene la palabra justa cuando uno le va con un problema. Fue indispensable en la carrera de mi viejo y en el sostenimiento de nuestra casa.

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