Sergio Gonal: "Cada vez que suena algo de Carlitos Balá o de Titanes en el Ring se me pone la piel de gallina"
RECUERDOS QUE NO VOY A BORRAR. "Lo mejor que teníamos era la libertad de salir a jugar a la vereda, andar en bicicleta por el barrio o irnos a jugar al fútbol a la plaza. Hoy, lamentablemente, los padres no dejan que los chicos hagan eso porque están con mucho temor por las cosas que suceden”, explica el humorista a DiarioShow.com.
Va y viene. Los días previos a una temporada implican para un artista un movimiento constante. Con “Mejores enemigas”, la serie de Disney+ en la que interpreta al papá y al abuelo de las protagonistas, en las gateras y antes de partir a Villa Carlos Paz, donde presentará la obra “Florigonal” junto a Gladys Florimonte, Sergio Gonal acepta a pedido de DiarioShow.com parar la pelota bajo la suela y jugar por un rato a ser de nuevo ese chico de Mar del Plata que vivía con sus padres y sus hermanas Silvina y Verónica.
- ¿Qué es lo primero que recordás de tu infancia?
- El placer que me daba salir a jugar a la vereda. En esa época me gustaba mucho dibujar, mirar la tele al volver del cole, jugar a la pelota, estar con mis amigos y andar en bicicleta.
- ¿Cuáles eran tus juguetes y juegos preferidos?
- Una pista Scalextric que me regalaron mis papás y unos autitos de colección que me gané llenando un álbum de figuritas. Nunca voy a olvidar la emoción que sentí cuando el cartero me los trajo.
- ¿Cómo es tu vínculo actual con los amigos de la infancia?
- De la gente de esa época con el único que tengo contacto frecuente es con Héctor Aceituno. Es el padrino de mi hijo mayor y yo lo soy de su hija, es un vínculo afectivo de mucho arraigo el que tengo con él y cada vez que nos vemos volvemos un poco a esa etapa hermosa.
- ¿Vas seguido a Mar del Plata?
- Si, porque ahí están mi mamá, mis hermanas y mis sobrinos.
- ¿Qué es lo que más añorás de aquella época?
- Muchas cosas. Por ejemplo, llegar del colegio, almorzar y apurarme para terminar los deberes porque, una vez hechos, sabía que tenía el permiso de mamá para salir a jugar hasta que se hiciera de noche o hasta que papá volviera de trabajar. La única preocupación que tenía era hacer bien los deberes, ¿cómo no añorar eso?
- ¿Comparando aquellos tiempos con estos, qué crees que fue mejor y qué peor para ser un chico en una y otra época?
- Lo mejor que teníamos era la libertad de salir a jugar a la vereda, andar en bicicleta por el barrio o irnos a jugar al fútbol a la plaza. Hoy, lamentablemente, los padres no dejan que los chicos hagan eso porque están con mucho temor por las cosas que suceden, entonces es mejor que estén con un videojuego adentro y por lo menos saben dónde están, pero pierden la sociabilidad, mirarse a los ojos, escucharse y eso es muy importante y necesario.
- ¿Tenés canciones que cuando las escuchás te lleven a ese tiempo?
- Cada vez que suena algo de Carlitos Balá o de Titanes en el Ring se me pone la piel de gallina.
- ¿La infancia fue el momento en que decidiste seguir tu profesión?
- Ya en la primaria me gustaba que otros se rieran con algo que yo hacía. Mi papá era letrista y yo lo acompañaba cuando en las temporadas hacía los carteles de los espectáculos. Un año hizo los de “La
Carpa de Carlitos Balá”. Yo me metía a ver la función y cuando Carlitos pedía chicos para jugar me subía cada vez que podía al escenario, pero nunca imaginé que me dedicaría a esto. ¡En esa época jugaba, no se pensaba mucho más allá!
- ¿Cuándo te diste cuenta que la cuestión iba en serio?
- Cuando me decidí a hacer presentaciones para un público que no estuviera compuesto por amigos o familia. En ese momento noté que me gustaba mucho hacer esto y también que la gente se divertía conmigo sin tener ningún lazo afectivo, luego me puse a estudiar actuación, mimo y pantomima.
- ¿Cómo fue la reacción de tu familia cuando les dijiste qué querías hacer de tu vida?
- Mis padres me apoyaron siempre. Él fue mi primer sponsor. También tenia a mi padrino, el tío Jorge, que también me acompañaba y luego empecé a vender mucho porque el programa era muy escuchado. Cuando me quise acordar ya me dedicaba completamente a esto porque había que invertir mucho tiempo para poder vender, guionar, producir, actuar y conducir. Es decir, pateaba el córner y cabeceaba.
- Si tuvieras que elegir tres momentos icónicos de tu niñez, cuáles serían?
- La mesa familiar a la hora de la cena, con papá a la cabecera de la mesa y mamá a sirviendo el plato del día. También los domingos en la casa de mis abuelos paternos, José y Adelina, porque ahí jugaba con mis primos y tomaba gaseosa cola, algo que en casa durante la semana no existía. Y las reuniones en lo del nono Oscar y la nona Chola, mis abuelos maternos, porque podía estar con mis otros primos, comía el asado que hacía mi abuelo o las empanadas de mi nona, un sabor que desde que ella se fue no volví a encontrar. Los encuentros muchas veces terminaban con una guitarreada, con algún tío contando un cuento o con otro haciendo un aro aro aro y mis padres bailando, ¡siempre bailando!
- ¿Hay alguna comida o bebida en particular que relaciones con tu infancia?
- La cocoa que preparaba mi mamá. Mis hijos están grandes, pero cuando se las preparaba a ellos siempre me hacia una para mí porque de alguna manera revivía por unos minutos esa época.
LAS 5MMessi: el ídolo que quiero. Familiero, ubicado, con talento en las canchas y un ejemplo fuera de ellas.
Maradona: el ídolo que tanto agradezco por las alegrías que me dio con la casaca de Argentina. El gol a los ingleses, inolvidable. En las canchas, un fenómeno.
Milei: un cambio muy grande que el tiempo dirá si es tan bueno o no.
Mirtha: el recuerdo de papá admirándola y mamá cargándolo por eso. Soñaba con almorzar con ella y, gracias a Dios,, pude cumplirlo muchas veces. Vino a verme al teatro muchas veces. Le estoy muy agradecido por todo.
Mi mamá: representa muy bien la contención, el cariño y el amor. Sus comidas. Cómo me arreglaba para ir al colegio temprano mientras sonaba alguna radio de fondo. La manera en que acompañó a papá en cada etapa de su vida demuestra el valor inmenso de la familia. Agradezco tenerla conmigo, la amo.



