"Soy un capocómico en plena extinción"

Jorge Corona, en Mar del Plata, vuelve a hacer gala de su humor.

"Tantas veces me mataron, tantas veces me morí, sin embargo estoy aquí, resucitando", rezan las estrofas de "La cigarra", aquella magistral canción de María Elena Walsh y que tan bien parece adecuarse a los diferentes vaivenes de salud y de vida que ha experimentando en el camino el inefable Jorge Corona. Y más allá de sus traspies y con siete stents en su corazón, el intérprete, a sus 76 años, sigue brindando presencia de su humor de cámara bien zafado, de aquellos años de esplendor de revista porteña, género que lo ungió como uno de sus referentes por excelencia. Pero, más allá de los cambios de tiempo y espacio en el mundo del espectáculo no se da por vencido, y da acto de presencia, ahora, en la cartelera teatral de Mar del Plata, con su personaje, vestuario y humor instransferible.

Con 45 temporadas en la costa, Jorge Corona, ganador de 8 Estrellas de Mar, todo un verdadero récord, volvió a participar en el teatro Re Fa Si (Humor a la Re Fa Si) junto a Juan Acosta, Jorge Troiani y Adriana Soto, de miércoles a domingos, a las 23.15. En la antesala del debut, Jorge Corona le dijo a Crónica que "estoy muy feliz. Es una nueva incursión mia por esta ciudad en la que he tenido la suerte de estar en la mayoria de las salas teatrales. He transitado por el Regina, el Tronador, el Neptuno, el Atlas y todos los cafe concert que te puedas imaginar. Conozco esta ciudad de punta a punta y tuve la posibilidad de descubrir, año tras año, públicos que me brindaron oportunidades diferentes de poder comunicarme con ellos y brindarles, por entero, mi comicidad". En este sentido, el intérprete admitió que "me divierto mucho con el espectador y la correspondencia se de da manera inmediata; ellos me conocen y entran en la interrelación del juego y la pasan también bomba".

Durante su paso por la revista porteña al lado de verdaderos maestros como José Marrone, Adolfo Stray, Jorge Luz, Pelele y Barbieri, Jorge Porcel y Alberto Olmedo, el cómico fue adquiriendo una experiencia notable  y que empleó en su dilatada trayectoria. "Soy un capocómico en extinción y conservó a ultranza el estilo de esos grandes intérpretes que admiré en mi adolescencia". Y agregó: "Alejandro Romay  me dio la posibilidad del ingreso masivo al espectáculo en el teatro El Nacional; el me había visto en un café concert y ni corto ni perezoso, me convocó para participar en una de sus grandes producciones revisteriles. Yo no lo podía creer, realmente me sorprendió".

Su inveterado atuendo, recordó Corona, "lo había dejado una compañia, en un concert en Villa Gesell, en un tributo a Chaplin. Resulta que como les había ido muy mal, de bronca, lo tiraron. Eran una levita, el sombrero, el bastón y los zapatos. Yo me los puse y Pascual Carcavallo, socio de Romay, me instó a que continuará con esas pilchas y no las abandoné nunca".

Su paso por el cine encuentra en "Paraiso Relax", una de sus mejores aportes, oportunidad en que tuvo la posibilidad de desplegar todo su gran cúmulo de histrionismo. Sin embargo, Jorge admitió que "me encanta el humor y de hecho lo hice toda la vida, sin embargo, estoy abierta a otro tipo de posibilidades interpretativas. Me gusta la comedia y también el género dramático. Tengo mi personaje incorporado pero, por sobre todas las cosas, soy actor y no tengo dudas que estoy en condiciones de abordar otro tipo de desafio actoral.Realmente, me encantaría".

Cuando transita las peatonales San Martín y Rivadavia en el centro marplatense, la gente le manifiesta sus permanentes muestras de afecto y admiración. Prueba irrefutable que su vigencia arriba de un escenario se encuentra más fuerte que nunca.

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