FARÁNDULA

La opinión de Luis Ventura: Roberto Giordano no dejó títere con cabeza

TE LO DICE ÉL. El famoso estilista sigue acumulando denuncias, pero quizá la más dolorosa sea la de su propia hermana. Carla asegura que fue explotada laboralmente por él y ni siquiera recibió una indemnización digna.

@LuisVenturaSoy

Alguna vez, aquel grito mundialista desesperado "¡No me peguen, soy Giordano…!" se hizo un estribillo incorporado a la cultura popular, que recreaba una agresión al exitoso peluquero de las estrellas, constituido así en referente de la hinchada argentina a la vez que era zamarreado y despeinado.

Aquella apretada futbolera de la gente quedó chiquita frente a las olas de denuncias que hoy le explotan en la cara al reconocido peinador, al que entre cosas acusan de estafas, evasiones fiscales, robos, humillaciones a sus familiares de sangre, maltratos varios y todo tipo de historias oscuras que siempre lo instalan como un rufián y un ser definitivamente deshonesto, aunque cueste creerlo. 

Se dijo que el mismo animador que gritaba en las pasarelas más glamorosas: "¡Qué noche… Teté!" negaba a su madre, porque la escondía para que no se supiera que era su madre, ya que era morocha y humilde.

"Se dijo que Giordano negaba a su madre, porque la escondía para que no se supiera que era su madre, ya que era morocha y humilde"

También, que a su hermano lo tenía en un sótano a insulto pelado para que acelerara el lavado de los toallones de sus atiborrados locales comerciales. Todo muy desalmado y desconsiderado, si arrancamos con que hablamos de familia con parientes de sangre directos.

Pero hoy la que levanta la voz y lo denuncia es Carla Giordano, su hermana, la menor de 4, quien trabajó 30 años en el local principal de Roberto sin que dejara de considerarla como una empleada lisa y llana, más allá de su vínculo familiar, y a la que fue ahogando en sus tareas para finalmente despedirla y obligarla a reclamar su indemnización laboral a través de la Justicia.

La opinión de Luis Ventura: Roberto Giordano no dejó títere con cabeza
Carla Giordano aún reclama lo que le pertenece.

En aquel momento, Roberto se comprometió en un Juzgado a pagar la deuda un departamento de 400.000 dólares a una hermana que se quedaba sin su fuente de ingresos.

Hoy Carla vive austeramente en una ciudad del interior de La Pampa, y después de 18 años de promesas de pagos de Roberto sin que nada de esto ocurriera, ella decidió ejecutar la deuda en Tribunales ya cansada de las tropelías, mentiras y maldades de un hombre al que le quedan pocos amigos y gente que pueda destinarle cariño.

Resulta bochornoso y descalificador contar la vida de este sujeto que, abrazado del poder turno y del éxito que le dieron sus estafas y delitos, no dejó títere con cabeza. Te lo digo yo. 

L.V

 

Esta nota habla de: