Nazarena Vélez: "Estoy viviendo de los pocos ahorros que me quedan"

La actriz mostró su preocupación ante la problemática económica y la falta de trabajo por la cuarentena de coronavirus. Leé más en la nota.

El verano en lo laboral fue muy bueno para Nazarena Vélez ya que decidió junto con su pareja, Santiago Caamaño, hacer teatro en San Rafael, Mendoza, con la obra "Él en mi cuerpo", y después de muchos tropiezos había contado que la pasó realmente muy bien.

Sin embargo, a las pocas semanas de regresar, y decretada la cuarentena obligatoria, su casa es el refugio donde pasa los días con su familia y espera, al igual que sus colegas, poder volver a trabajar. En la entrevista que le hizo "Teleshow" habló acerca de la preocupación que tiene, ya que la industria del espectáculo es una de las más golpeadas en esta crisis.

"El año ya está perdido", por lo que busca la manera de mantenerse conectada con el público subiendo diversos contenidos en las redes sociales. "Con el canje voy zafando un montón de cosas. Si fuera por mí, estaría las 24 horas en la cama. Pero no puedo, estoy con Barbie, su pareja y con Thiago. Los hijos te levantan de la cama sí o sí, pero, si no estuvieran ellos, estaría en una situación de grave peligro. Esto me pasa a mí, pero hay millones y millones de personas a las que les deben pasar cosas más graves, algunos no tienen para comer o que tienen un familiar con esta puta enfermedad o con otra. Es una locura no poder acercarte", dijo.

El tema económico la atravesó, literalmente, en varias oportunidades desde el suicidio de Fabián Rodríguez, ya que tuvo que afrontar deudas. Curtida por esas experiencias, agregó: "Agradezco ser muy cuidadosa con el dinero. Fui mamá a los 19 y la responsabilidad fue mi prioridad. Vengo de una temporada de San Rafael que no fue brillante pero estuvo bien, y desde que comenzó la cuarentena estoy viviendo de los pocos ahorros que me quedan, pero se van terminando. Nuestro rubro, lo que es el teatro, no creo que hasta fin de año pueda retomar".

Entre los planes a futuro, es sincera: "Quiero ir a la peluquería, tengo extensiones o cortinas para darle volumen a mi pelo que ya no sé de dónde están agarradas y a los 45 ya se empiezan a ver las canitas. Después -insiste- no me cuesta estar en casa; y también deseo ver a mis viejos. Los extraño mucho".

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