Tras el robo que sufrió, Pampita recibió un inesperado gesto de Roberto García Moritán: "Estaba con..."
La historia, que comenzó con un hecho traumático, tuvo un final esperanzador con la recuperación del tesoro familiar y un gesto que habla de madurez y afecto. Conocé todos los pormenores en la nota.
El robo a Carolina "Pampita" Ardohain en su casa de Barrio Parque generó una gran conmoción, no solo por lo ocurrido sino por el contexto mediático del día, marcado por la desesperada búsqueda de Brenda del Castillo, Morena Verri y Lara Gutiérrez, víctimas de un triple femicidio, que derivó en una polémica por la aparente diferencia en la cobertura de ambos hechos. Tras una intensa investigación que permitió resolver el caso, los celulares de Pampita, que contenían un invaluable tesoro afectivo, fueron recuperados. En medio de este clima, se conoció un detalle que humaniza la noticia: el gesto de su expareja, Roberto García Moritán, padre de su hija Anita.
El hecho delictivo ocurrió cuando un grupo de delincuentes ingresó a la vivienda. La clave, más allá de los objetos materiales sustraídos, fue el robo de los teléfonos que guardaban las fotos y videos de Blanca, la hija mayor de Pampita y Benjamín Vicuña, quien falleció en 2012. Este aspecto transformó el suceso en una cuestión de profundo dolor para la familia, dándole una dimensión emocional que trascendió lo meramente policial. La pesquisa para dar con los responsables se puso en marcha de inmediato.
Fue el abogado Fernando Burlando quien, en el programa “DDM” reveló el accionar solidario de Roberto García Moritán. El letrado detalló cómo, apenas conocida la noticia, comenzaron la búsqueda de pistas. “A las 11 de la noche, yo le toqué el timbre a todos los vecinos para ver si conseguíamos cámaras”, relató. Y fue en ese momento crítico donde la figura del empresario tomó protagonismo. “Estaba con Roberto García Moritán, que me acompañó y se quedó un rato”, aseguró Burlando, destacando su compañía en el primer momento de desconcierto.
Ese acompañamiento nocturno no fue un mero formalismo. La presencia de García Moritán demostró que, más allá de la ruptura sentimental, prevalece el respeto y el cuidado por la familia que construyeron. Su gesto inmediato y desinteresado pintó un cuadro de contención en medio del caos, dejando en claro que los lazos que los unen, especialmente a través de su hija Anita, permanecen sólidos. Este apoyo fue fundamental en las primeras horas, que resultaron cruciales para la investigación.
La eficacia de esa búsqueda inicial se vio reflejada en los rápidos resultados. Burlando contó que encontraron “un dominio original en uno de los vehículos de apoyo de la banda”. Ese hallazgo permitió a los investigadores avanzar significativamente. “Lo que conseguimos es determinar vehículos, patentes y rostros. A partir de ahí, empieza otra investigación: seguir el auto con las cámaras de la Ciudad para ver hacia dónde fue y con quién se encontró. En este auto, donde había siete monos arriba, no estaba solo”, explicó el abogado. El rastreo de las cámaras de seguridad fue la pieza clave.
Gracias a ese relevamiento, la Policía identificó tres vehículos usados en el asalto y reconstruyó el recorrido de los delincuentes. Este trabajo derivó en la detención de ocho integrantes de una banda de extranjeros –seis chilenos, un colombiano y un venezolano–, siete de ellos apresados en un hotel cerca del Congreso y el restante en un Fiat Cronos en La Boca.



