"Cacho" Castaña: un eterno conquistador
Un artista con todas las letras, que se ganó el corazón de todas las mujeres. Un seductor nato, a quien se lo vinculó con Susana Giménez. Silvia Peyrou marcó su vida, se casó con Selva Mayo, con Andrea Sblano y con Marina Rosenthal Cabrales.
Un gran galán y eterno conquistador. Formó parte de la generación de aquellos muchachos en que la manera de vincularse con las damas pertenecía a otro tipo de sociedad y en la que el hombre ejercía, particularmente, un rol de protagonismo, sensiblemente, machista. No obstante, nadie puede negar la ascendencia que Cacho Castaña ha tenido como artista y como hombre en el universo femenino.
Al cantautor se lo vinculó con Graciela Edith Bruno, Mónica Gonzaga, Jorgelina Aranda y María Ceballos, una modelo mendocina que conoció en una de sus giras. No obstante, con Susana Giménez mantuvo un vínculo que pasó a formar de las grandes leyendas del espectáculo argentino. En efecto, en su autobiografía: “Vida de artista”, el popular artista contó que tuvo un romance con Su cuando ella se encontraba de novia con el boxeador Carlos Monzón. Y detalló al respecto: “Estuve por primera vez con ella cuando estaba peleada con Monzón; no obstante, la relación continuó un tiempito más y él empezó a sospechar, muy celosamente, del engaño. Empezamos a joder en los camarines hasta que un determinado día terminamos transando”.
Cabe recordar que otra de las mujeres que marcaron su vida fue la actriz Silvia Peyrou, con quién matuvo una fugaz relación de verano en 1995 y quién, además, fue madre de un hijo cuya supuesta paternidad se la había atribuido al cantante. Luego de una batalla legal mediática, Cacho reconoció a la criatura, sin embargo, un estudio de ADN reveló, finalmente, que no era su progenitor.
Otro de los capítulos fundamentales de su vida estuvo referido a sus tres casamientos. El primero fue con la ex vedette Selva Mayo, en la década del '80, con quién se casó por el rito umbanda, aunque la relación duró apenas, un año y medio.
En tanto, su segunda boda fue con Andrea Sblano, en 2006, la hija de un gran amigo del cantante. El matrimonio duró 5 años y fue material de conflicto, puntualmente, por la diferencia de edad: ella tenía 26 años y él 63. Luego de la disolución del vínculo empezaron a tallar, de manera mediática, graves problemas judiciales.
Finalmente, Cacho Castaña volvió a apostar nuevamente al amor y se volvió a casar con Marina Rosenthal Cabrales, una psicóloga marplatense de 40 años, heredera del emporio del café que lleva su apellido. Se encontraban conviviendo desde 2012 y Marina fue la mujer que cuidó al cantante en el último tramo de su vida y con una salud tremendamente frágil.



