Moria Casán y Georgina Barbarossa se reconciliaron después de 25 años y se abrazaron en los Martín Fierro: "Me dijo algo muy lindo..."
La conductora de Telefe rompió el silencio sobre el reencuentro en los Martín Fierro con la One, aclaró que no hubo reconciliación profunda y reveló una confidencia al oído. Más detalles en la nota.
Los Martín Fierro 2026 no solo dejaron estatuillas y discursos. La noche en la que Guido Kazcka se llevó merecidamente el galardón de oro, y tras el discurso de Lizy Tagliani sobre Viviana Canosa, también sirvió para que Georgina Barbarossa y Moria Casán se dieran un abrazo después de 25 años de distancia, rispideces y declaraciones cruzadas. Al día siguiente, la conductora de "A la Barbarossa" salió a aclarar todo sobre qué sucedió.
La gala de los Premios Martín Fierro 2026 dejó mucho más que celebraciones. Moria Casán, Carmen Barbieri y Georgina Barbarossa, tres monstruos sagrados de la tele argentina, volvieron a saludarse públicamente después de años de tirantez. Pero apenas un día después, fue la propia Georgina quien decidió poner los puntos sobre las íes durante la emisión del martes por la mañana. Analía Franchín le preguntó si después del abrazo en el escenario había limado asperezas con la One. Y la respuesta fue contundente.
"No, no, fui a saludarla. No, fue una cosa... Me preguntó Santiago del Moro si quería subir y fui la primera en levantarme, ¿cómo no voy a saludar a mis compañeras?", largó Georgina, dejando en claro que el gesto no implicó una reconciliación profunda, sino más bien una actitud de cordialidad en el contexto de la premiación.
Acto seguido, soltó una bomba: "Lo que pasó, pasó. Me dijo unas palabras muy lindas al oído, no voy a contarlas y yo también. Pero, sinceramente fue muy lindo lo que me dijo, aparte de Carmen que es mi hermana, pero a Moria yo la quise".
La conductora también aprovechó para meter un comentario político que no pasó desapercibido: "No tengo ningún problema, antes no la saludaba, era como una pared. Me parece que en un país donde hay una grieta donde no podés hablar con nadie porque sos mileísta, kuka, me parece que ya está. Somos grandes, somos abuelas". Un llamado a la madurez en un contexto social marcado por la polarización.
Y siguió con los detalles del momento íntimo: "Fue lindo. Les digo una cosa, Moria me dijo una cosa muy linda y yo le dije: 'Me vas a hacer llorar', y ella me contestó: 'Si querés llorar, llorá'. De verdad lo digo, en un momento en el que el país está tan dividido no podemos seguir estándolo. No quiere decir que seamos íntimas, ya está. No sé".
Para entender la magnitud del momento, hay que viajar en el tiempo. La enemistad pública empezó a mediados de los 2000, cuando una declaración televisiva de Moria marcó un antes y un después. Según contó Georgina en otras oportunidades, el distanciamiento surgió por comentarios de Casán sobre su esposo, Miguel "El Vasco" Lecuna, que en esa época atravesaba un tratamiento durísimo por adicciones.
"Dijo: 'todos saben muy bien que era alcohólico y drogadicto', en un programa de televisión, mientras 'El Vasco' seguía su terapia de rehabilitación", recordó la conductora. La exposición mediática de una situación íntima, sentida como una traición, rompió el lazo de confianza. "Después siguió hablando mal de mi marido, después de muerto, por eso no la perdono, ni la perdonaré nunca", remarcó Barbarossa tiempo atrás.
Este abrazo en los Martín Fierro no fue cualquier cosa. Fue un gesto público entre dos mujeres que arrastran una historia pesada, con heridas que parecían cerradas a cal. Georgina dejó claro que no hubo perdón, pero sí un acto de cordialidad que en la tele argentina vale casi como un tratado de paz. Llama la atención que ella misma saque el tema de la grieta política para explicar el gesto. "Somos grandes, somos abuelas", dijo.



