Pepe Cibrián Campoy, el padre del musical argentino, fue homenajeado en la calle Corrientes
Según La Pavada de Diario Crónica, la avenida Corrientes le puso su nombre a una estrella en la vereda del Teatro Presidente Alvear. El homenaje coincidió con el Día Mundial de Drácula.
Pepe Cibrián Campoy es una de las figuras más importantes del espectáculo argentino. Actor, director y productor, él es el máximo pionero, referente y revolucionario del teatro musical en el país. Su trayectoria como director, dramaturgo, autor y actor transformó un género que inicialmente miraban con desconfianza en un verdadero fenómeno de masas y en una industria cultural local. Desde niño jugaba creando universos, y ahora los hace realidad con espectáculos como "Drácula II: resurrección", que está presentando. A pesar de haber bajado su perfil privado (algo que él mismo decidió con los años), hoy se encuentra en boca de todos por un gran homenaje en la calle Corrientes.
Según La Pavada de Diario Crónica, coincidiendo con el Día Mundial de Drácula, la avenida Corrientes se vistió de gala para rendir homenaje a una de sus figuras más insignes: Pepe Cibrián Campoy. El reconocimiento consistió en el descubrimiento de una estrella con su nombre en la vereda del Teatro Presidente Alvear, ubicado en Av. Corrientes 1659. El acto destacó su inigualable trayectoria y su aporte fundamental al teatro musical argentino. No fue un detalle menor la fecha elegida: "Drácula, el musical", que él estrenó en 1991 junto a Ángel Mahler, sigue siendo el suceso más masivo de la historia teatral argentina, con millones de espectadores y múltiples reposiciones.
Hijo de las grandes leyendas actorales José Cibrián y Ana María Campoy, Pepe nació en La Habana en 1948 durante una gira familiar, pero se crió e hizo su carrera en Argentina. Comenzó en el teatro independiente a los 18 años, enfrentando salas vacías y sótanos. Su primera obra integral fue "Universexus" en 1971. En 1978 llegó la consagración: "Aquí no podemos hacerlo", catalogada como el primer gran musical plenamente argentino, un éxito rotundo que se mantuvo dos años en cartelera.
Otras obras clave incluyen "Las invasiones inglesas" (1989), "Calígula" -la que él considera que más lo representa-, "El jorobado de París", "Cleopatra" y "Otelo". Su impacto trasciende los escenarios: impulsó la creación de las primeras escuelas especializadas en comedia musical y formó a generaciones de artistas.
El inmenso aporte de "Pepito" Cibrián a la cultura nacional quedó consagrado formalmente con esta estrella en la mítica Avenida Corrientes, el epicentro del teatro hispanohablante. La defensa del artista local, su lucha por el talento argentino y su capacidad para crear una industria propia, sin depender de Broadway, lo convierten en un ícono viviente.
Este homenaje, en plena calle que lo vio crecer, le devuelve un poco de lo mucho que él le dio al público. El padre del musical argentino, ahora, brilla desde el piso de la vereda, donde todos los que pasan pueden leer su nombre y recordar que acá también se hace historia grande.



