Ivana Figueiras arremetió ante el escándalo de Chechu Bonelli y Darío Cvitanich por la perra Frida: "¿También me robé...?"
La modelo explotó ante las cámaras de "Intrusos": hartazgo puro. Expuesta en un lío ajeno, se desligó de todo. ¡Leé todo en la nota!
Ivana Figueiras volvió a quedar en el medio de un vendaval ajeno. Esta vez, la disputa entre Chechu Bonelli y Darío Cvitanich por la tenencia de su perra Frida la encontró a ella como blanco de preguntas. Chechu aprovechó en las últimas horas y no solo habló de Darío, sino que tiró acusaciones contra Ivana que cayeron mal. visiblemente cansada, la modelo cortó con todo en "Intrusos", y dejó más de un dato doloroso.
Todo arrancó como una nota de tránsito. Los cronistas de "Intrusos" vieron a Ivana Figueiras y se le fueron al humo. El tema era caliente: Chechu Bonelli y Darío Cvitanich, separados hace rato, estarían peleados por la perra Frida. Según algunos trascendidos, al Turco le molestó que la mascota estuviera en adopción. Pero Ivana no quería ni escuchar.
"No te puedo decir nada. No sé", disparó de entrada. La respuesta, seca. El periodista insistió. Ella, sin perder los estribos pero con la paciencia justa, repitió: "Juro que no, no tengo ni idea de... Obviamente que sí tengo idea, pero no quiero hablar". Ahí se armó el ida y vuelta. Y la modelo se soltó.
La pregunta incómoda llegó rápido: ¿qué pasaba con el perro? Figueiras clavó el freno de mano. "¿Qué tengo que ver yo con el perro?", preguntó. El movilero le tiró que, según le dijeron, a Darío le molestaba la situación. La respuesta de Ivana fue un muro: "No es un tema que me involucre a mí. Yo no tengo nada que ver. Ya bastante me tuve que fumar todo esto. ¡Nada!".
El cronista no se daba por vencido. Quiso saber si Frida estaba en Baradero, en la casa del hermano de Darío. "No sé, preguntale a él", respondió ella, firme. Cuando el periodista señaló que la mascota es parte de la familia, Ivana cortó en seco: "Bueno, no es mi familia". Y para que no queden dudas: "No me interesa, no es un problema mío. No me interesa en absoluto".
Pero el momento más tenso llegó cuando la modelo soltó toda su bronca contenida. "Ya me acusaron de robarme un marido -empezó, con tono de ironía-. Ahora me están hablando de un perro. ¿También me robé el perro yo? Basta. No quiero saber más nada". La frase resume años de señalamientos. Figueiras fue apuntada como la tercera en discordia en la separación de Bonelli y Cvitanich. Y ella, siempre, se defendió diciendo que no fue así.
Este cruce no es un simple chimento de mascota. Es la foto de una mecánica perversa de la farándula argentina. A Ivana Figueiras la condenaron en el tribunal de las redes y los programas antes de que pudiera dar su versión. Y ahora, cualquier tema que roce a Darío Cvitanich -sea una perra, una mudanza o una compra en el super- la vuelve a poner en la mira.
La modelo eligió plantarse. No dio explicaciones. No se disculpó. Simplemente dijo "no tengo nada que ver". Un derecho elemental que en el mundo del espectáculo parece un lujo. La disputa por Frida seguirá su curso entre Chechu y Darío. Pero Ivana, por lo menos, dejó una línea clara: no va a pagar platos rotos que no rompió. Y si la siguen molestando, la próxima respuesta puede ser más brava todavía.



