Nicolás Cabré y Rocío Pardo: su luna de miel en Aruba, romanticismo puro y besos al lado del mar
La pareja se escapó al Caribe después de una temporada agotadora entre teatro y mudanzas. Playas de ensueño, un hotel sobre el agua y cero estrés. Mirá las fotos en la nota.
Nicolás Cabré y Rocío Pardo disfrutan de su amor. Después de su boda de ensueño de hace algunos meses, ahora disfrutaron al fin de su merecida luna de miel. Alejado de los problemas de la gran ciudad, Cabré, que también evita que los conflictos con su ex y madre de su hija Rufina lo toquen, descansa con su esposa en un lugar paradisíaco. La pareja eligió Aruba, ese rinconcito del Caribe donde el tiempo corre distinto y todo invita a bajar un cambio.
A pocos meses del casamiento y después de una temporada atravesada por el vértigo del laburo, la pareja decidió poner pausa. Y lo hicieron lejos. Muy lejos. En Aruba, donde las playas de arena blanca y ese mar turquesa que hipnotiza aparecieron como el refugio perfecto. Un modo de correrse del ruido, de la exposición, de la intensidad que implicaron tanto la temporada en Carlos Paz como los preparativos de la boda. Allí decidieron reencontrarse desde otro lugar: más íntimo, más propio.
El sábado llegaron al destino elegido y se instalaron en un hotel que parece suspendido sobre el agua. Construcciones de madera, techos de paja, vegetación que se mezcla con la arquitectura y suites privadas que se abren al mar. Todo pensado para el descanso, pero también para algo más profundo: la desconexión total. Cada detalle -los decks privados, las hamacas, las piscinas y ese acceso directo al agua- construye una experiencia donde el afuera deja de existir. Pura tranquilidad.
Eligieron, justamente, eso: un espacio donde el aislamiento no es ausencia, sino presencia. Donde el contacto con la naturaleza se vuelve protagonista y permite habitar el silencio después del ruido. Un lujo que, en este caso, no pasa solo por lo material, sino por la posibilidad de estar sin interrupciones. Sin agendas, sin prensa, sin las preguntas incómodas sobre la relación con su ex. Solo ellos, el mar y el viento.
Las imágenes que trascendieron los muestran caminando de la mano por la orilla, parándose a cada rato para darse un beso y riéndose como dos pibes. Rocío, con un vestido blanco liviano y el pelo al viento. Nicolás, más relajado que nunca, con una sonrisa que hace rato no se le veía. Se los nota cómplices, enamorados y, sobre todo, aliviados. Como si ese viaje fuera el respiro que necesitaban después de tanto tiempo corriendo de un lado para el otro.
Para Cabré y Pardo, esta luna de miel no es simplemente un viaje. Es un símbolo. Es la pausa necesaria después de meses compartidos entre proyectos exigentes y decisiones importantes. Es, también, la confirmación de un vínculo que fue creciendo entre bambalinas, entre ensayos y funciones, hasta convertirse en una historia que hoy se proyecta hacia adelante. Sin conflictos, sin ex, sin problemas. Solo ellos. Por ahora, el paraíso es suficiente.


