Fue monja, llegó a La Voz Argentina y conquistó a todos: la inesperada reacción de Lali Espósito

Lucila Garombo se sorprendió a los entrenadores al contar que vivió seis años en un convento. Su historia de vida, entre la fe, la música y el arte, generó un comentario inolvidable de la actriz y cantante.

Durante la última jornada de Audiciones a Ciegas en La Voz Argentina 2025, una participante llamó la atención no solo por su talento vocal, sino también por la historia que compartió. Lucila Garombo, oriunda de Alejandro Roca, Córdoba, interpretó “Entra a mi hogar” y logró que Soledad Pastorutti girara su silla. Pero lo más impactante vino después: “Fui monja durante seis años”, reveló.

 

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La confesión generó asombro entre los presentes y derivó en un momento tan insólito como divertido. “¡Yo también fui monja... falsa monja!”, lanzó Lali Espósito, en clara alusión a Esperanza Mía, la ficción de ElTrece en la que interpretó a una novicia encubierta. El cruce fue celebrado tanto por el público como por los coaches y le dio a la noche uno de sus momentos más memorables.

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Lucila, de 31 años, vivió en el Monasterio de la Visitación de Santa María, en Río Cuarto, desde los 23 donde transitó una vida de clausura, alejada del mundo exterior, dedicada a la oración y el silencio. Sin embargo, antes de ingresar al convento había estudiado actuación en la UBA y nunca abandonó su pasión por el arte. “La vocación de actriz tampoco la perdí”, aseguró.

Durante su tiempo como religiosa, compuso más de 30 canciones y grabó un disco titulado “Desde el alma”, con letras que combinan espiritualidad y experiencias personales. Incluso versionó temas populares como “Felices los cuatro” de Maluma con contenido religioso.

Si bien su camino tomó un rumbo diferente, Lucila destacó que mantiene su fe intacta y que su nueva etapa está guiada por el deseo de compartir su mensaje desde otro lugar: la música. Su aparición en el programa no solo emocionó a los televidentes, sino que también sirvió para mostrar cómo, a veces, caminos tan distintos como un convento y un escenario pueden cruzarse.

Y en medio de todo, Lali volvió a brillar: con una sola frase, conectó humor y empatía, y reafirmó su rol como una de las figuras más queridas del certamen.

 

 

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