"¿Se imaginan si hubiera pedido permiso? Yo estaría muerta": Mon Laferte y su historia de supervivencia
En una desgarradora carta abierta, la reconocida artista chilena reveló su doloroso pasado marcado por abusos, adicciones y explotación desde la infancia. A través de un testimonio crudo y honesto, la cantante expuso cómo el arte se convirtió en su tabla de salvación y responde a quienes cuestionan su legitimidad en el mundo artístico. Los detalles, en la nota.
Ante la polémica generada por su obra en el Parque Cultural de Valparaíso, Mon Laferte decidió alzar su voz. "¿Cómo se gana una el derecho de llamarse artista? ¿Naces, te haces, lo compras? Yo no fui a la universidad y no tengo título de artista ni de catedrática ni de ná, pero la necesidad te enseña a ser más creativa, arreglártelas y a no pedir permiso", expresó en un emotivo video compartido en Instagram.
"Fui violada a los 7 años, a los 11 empecé a tomar, fumar cigarro y consumir marihuana, probé la pasta base a los 13", reveló la artista. Durante su adolescencia, fue explotada por un falso manager: "Desde los 13 hasta los 18 fui abusada por un tipo 20 años mayor que yo, quien me vendía como mi manager; él se quedaba con la mitad de la plata". En ese período, además de cantar para sobrevivir, cuidaba a su abuela enferma: "Me tocó cuidarla después de un derrame cerebral que la dejó postrada, yo en las noches salía a cantar y con eso compraba pañales pa' ella".
Su entrada a la televisión parecía una salvación, pero trajo nuevos desafíos: "A los 18 encontré una oportunidad en la tele, eso para mí fue la salvación de mi vida, ganaba 30 lukas a la semana". Sin embargo, el acoso continuó: "Durante los 5 años que estuve en la tele fui acosada por un productor musical, me besaron a la fuerza varias veces y me trataron de pu... sin talento".
"Con 23 años y 4 palos que había juntado, me fui a México, sin pitutos, sola con ganas de salir adelante", relató. La lucha por la supervivencia continuó: "Tuve cáncer de tiroides. Me operaron en el sistema público de salud, quedé con una parálisis facial... Casi me quedé sin voz después de la operación, tuve que aprender a cantar de nuevo".
"Tuve depresión, me intenté matar dos veces, he sido alcohólica, me tuvieron que dar comida en la boca por los temblores de la abstinencia", confesó sobre sus momentos más oscuros. Sin embargo, su resiliencia prevaleció: "A las dos semanas me paré y volví a trabajar, empastillada y aún con depresión, me levanté".
El arte como redención"He sido una mujer muy triste, realmente muy triste y lo único que sé hacer es trabajar", reflexionó.
"Yo no ando queriendo ocupar el espacio de nadie, pero tampoco voy a andar disculpándome por ocupar el mío", afirmó con contundencia. "Quiero que sepan que con humildad comparto mi arte, lo hago con el respeto que merece mi oficio. No soy mejor que nadie, el arte es subjetivo dicen, pero todo lo que yo hago me sale de los ovarios, de lo más primitivo. Yo soy un animal, una tora, una yegua como Lemebel".




