MÚSICA Y CIENCIA

Una canción de Pink Floyd fue reconstruida desde actividad cerebral

Neurocientíficos lograron recrear una canción a partir de ondas cerebrales de pacientes. El hallazgo podría revolucionar las formas de comunicación en personas con discapacidades severas.

En un laboratorio de la Universidad de Berkeley, California, un equipo de neurocientíficos acaba de lograr lo impensado: reconstruir una canción de Pink Floyd usando solo la actividad cerebral de pacientes. Con la ayuda de inteligencia artificial, los investigadores pudieron identificar, interpretar y traducir las señales del cerebro mientras los pacientes escuchaban “Another Brick In The Wall, Part 1”. El resultado fue una versión borrosa, pero reconocible, del clásico de 1979.

La investigación fue publicada en PLOS Biology y representa un antes y un después para el estudio del cerebro humano y la forma en que este responde a estímulos musicales complejos. También marca un avance para las tecnologías que buscan permitir nuevas formas de comunicación en personas con discapacidades neurológicas.

La investigación representa un antes y un después para el estudio del cerebro humano.
La investigación representa un antes y un después para el estudio del cerebro humano.
Cómo fue el experimento

El experimento se apoyó en registros cerebrales de 29 pacientes del Centro Médico Albany de Nueva York. Entre 2009 y 2015, estas personas se sometieron a cirugías para tratar epilepsia, durante las cuales se les implantaron redes de electrodos intracraneales. Mientras escuchaban música, su cerebro fue cuidadosamente monitoreado. En total, se usaron 2.668 electrodos, y 347 de ellos registraron específicamente la actividad relacionada con la música.

La canción elegida no fue casual: “Another Brick In The Wall” es reconocible por su estructura rítmica, su línea vocal insistente y su carga emocional. Esto la convirtió en una candidata ideal para rastrear cómo el cerebro procesa elementos como el ritmo, la melodía y la entonación.

El resultado: una reconstrucción imperfecta pero nítida de la icónica frase “All in all it’s just another brick in the wall”. Según los científicos, suena como si estuviera cantada bajo el agua. Pero lo importante no es la calidad sonora, sino lo que revela: el cerebro puede “cantar” sin emitir sonido.

Uno de los hallazgos más impactantes del estudio es que el cerebro no solo registra lo que se escucha, sino que también conserva características musicales complejas como la prosodia: los patrones de ritmo, acento y entonación que, incluso más allá del lenguaje, comunican emoción e intención. Es decir, los científicos no solo reconstruyeron sonidos, sino también su expresividad.

 Un equipo de neurocientíficos acaba de lograr reconstruir una canción de Pink Floyd.
 Un equipo de neurocientíficos acaba de lograr reconstruir una canción de Pink Floyd.
La inteligencia artificial como puente

Este tipo de lectura abre nuevas posibilidades para decodificar pensamientos en personas que no pueden hablar. “El objetivo es permitirles comunicarse de manera más rica y humana”, explicaron los investigadores. Las aplicaciones futuras podrían incluir prótesis del habla para personas con ELA, parálisis o daño cerebral severo.

La tecnología detrás de este experimento combina neurociencia e inteligencia artificial. Con redes neuronales entrenadas en datos auditivos y cerebrales, los investigadores lograron establecer correlaciones precisas entre lo que se escuchaba y cómo respondía el cerebro. A partir de esas correlaciones, el sistema fue capaz de “imaginar” cómo sonaría la canción original según las señales que recibía.

Aunque aún falta para que estas reconstrucciones tengan calidad sonora cercana al audio real, la dirección es clara: estamos cada vez más cerca de leer pensamientos complejos o percepciones musicales directamente desde la mente.

Un nuevo lenguaje por descubrir

Este estudio marca un punto de inflexión para la neurotecnología. No solo por lo que revela del procesamiento musical, sino por las puertas que abre hacia una comunicación directa entre cerebro y máquina. El próximo desafío es avanzar desde la reconstrucción musical hacia la verbal: traducir ideas, emociones y palabras desde el pensamiento, sin necesidad de habla o escritura.

Para los investigadores, esto es solo el comienzo. Con más datos, más potencia de procesamiento y nuevas técnicas, el futuro podría incluir dispositivos capaces de captar pensamientos musicales, recuerdos sonoros o incluso improvisaciones mentales.

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