En el Tedeum por el 25 de Mayo, el obispo de Quilmes llamó a "organizar la esperanza" y construir una patria con justicia social

Carlos Tissera encabezó la ceremonia en la Catedral de Quilmes y, en una extensa homilía, reivindicó el legado de los próceres, citó al papa Francisco y a Jorge Bergoglio, y advirtió sobre las dirigencias que "traicionan los sueños de los pueblos".


En el marco de la celebración del Tedeum por el 25 de Mayo en la Catedral de Quilmes, el obispo Carlos José Tissera encabezó una homilía centrada en la necesidad de fortalecer el compromiso social, recuperar los valores fundacionales de la patria y "organizar la esperanza" frente al contexto actual.

Durante la ceremonia religiosa por el 216° aniversario de la Revolución de Mayo, Tissera recordó el sentido histórico y espiritual del Te Deum, definido como un himno de acción de gracias a Dios por las gestas patrias y por quienes entregaron su vida "por el bien común de la Nación".

En su mensaje, el obispo tomó como eje el pasaje evangélico de Zaqueo y lo vinculó con la realidad argentina. "Jesús sigue pasando por nuestra historia, despertando la esperanza en los pobres y las ansias de justicia y verdad en los corazones sencillos", expresó.

Tissera destacó además el papel de la fe en los protagonistas de la Revolución de Mayo y reivindicó figuras como Manuel Belgrano y José de San Martín. En ese marco, retomó conceptos del fallecido obispo Jorge Novak, quien definía a la patria como "expresión del bien común" y resaltaba el ejemplo de San Martín como un hombre "grande y humilde", comprometido con la libertad y alejado de toda ambición personal.

El obispo quilmeño sostuvo que las fiestas patrias deben servir para "hacer memoria agradecida" y rescatar ejemplos de mujeres y hombres que dedicaron su vida al servicio del pueblo. "Cuando ciertas dirigencias traicionan los sueños y proyectos de los pueblos, qué bien nos hace ir a las raíces de la Patria", afirmó.

A lo largo de la homilía también citó fragmentos del papa Francisco, especialmente de la encíclica Fratelli Tutti, donde se plantea que "nadie se salva solo" y se reivindica a la política como una forma elevada de caridad social orientada al bien común.

Además, recordó una homilía pronunciada por Jorge Bergoglio en el Te Deum de 2002, en plena crisis social y económica del país. Allí, el entonces arzobispo de Buenos Aires llamaba a "dejarse mirar por el Señor", abandonar las "autosuficiencias" y comprometerse con "la tarea común" desde la solidaridad y el trabajo cotidiano.

"Es hora de organizar la esperanza", remarcó Tissera al retomar aquellas palabras, y agregó que el camino implica "aceptar la alegría de compartir antes que la inquietud del acaparar".

En el tramo final de su mensaje, el obispo hizo referencia al reciente documento publicado por el papa León XIV sobre el impacto de la inteligencia artificial y el cuidado de la dignidad humana, y renovó el llamado de la Iglesia a trabajar por la paz y la fraternidad social.

La celebración concluyó con una invocación a la Virgen Inmaculada, patrona de Quilmes, para que "ayude a ser humildes servidores de la Patria".

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