DE LA PLATA AL MUNDO

Everton: el club de barrio que no para de crecer y ahora sueña con la cancha de sintético

La institución fundada en 1905 compite en AFA, la Liga Amateur de La Plata y LISFI. En dos décadas pasó de no tener campo deportivo propio a contar con un predio de 10 hectáreas que usan sus 1.500 deportistas y los alumnos de los colegios de la zona. Y quiere convertirse en la primera institución platense con cancha de 11 de alfombra.

El mundo a su alrededor era completamente distinto. Pero hay algo muy fuerte que une a ese puñado de jóvenes que en 1905 decidió fundar un club en La Plata llamado inicialmente 25 de Mayo y, unos años después, ya sí Everton en honor a la visita del equipo de Liverpool a Buenos Aires, y estos 1.500 pibes, y no tan pibes, que actualmente llevan en la sangre los mismos colores. 

 

"Creemos que hoy en día, en tiempos de tanto individualismo, es muy importante que los chicos se sientan parte de algo y compartan valores y responsabilidades con sus pares y entrenadores. Tenemos una frase de cabecera: 'El orgullo de pertenecer', que justamente apunta a eso, a que todos se sientan orgullosos de ser parte de algo que es muy importante en sus vidas y ayuden a cuidarlo y hacerlo crecer", cuenta a Crónica Gonzalo Uranga, director deportivo y alguna vez también presidente y vice de la institución cuyo nombre oficial, Club Everton y Biblioteca Popular Mario L. Sureda, da cuenta desde el vamos que para quienes forman parte de la vida activa del "Decano" la formación no incluye solo a lo deportivo.

 

 Francisco Núñez, arquero de la categoría 2013, y Javier, su papá.
 Francisco Núñez, arquero de la categoría 2013, y Javier, su papá.

De fondo se escucha el sano bullicio que solo pueden hacer los chicos cuando la están pasando bien. Con su casaca azul y amarrilla a rayas verticales pegada en la piel, nenes de cinco años en adelante deambulan sandwich y gaseosa en mano por las 10 hectáreas del predio ubicado en Villa Elvira, en las afueras de la capital bonaerense, como si estuvieran en su casa. Aunque hace rato que las nubes ganaron la batalla cotidiana que tienen con el Sol, no hay amenaza de lluvia en el horizonte y la jornada pinta óptima para los pequeños cracks. 

"Nuestras generaciones se criaron en la calle jugando a la pelota con los amigos del barrio y hoy los chicos no tienen tan a mano esa posibilidad. Por eso, los clubes debemos ser cada vez más ese refugio necesario para que el pibe se desarrolle. Acá todos tienen su espacio. Ninguno se va a quedar sin jugar. Desde lo recreativo, que es la escuela de fútbol, hasta las categorías de AFA. El hecho de incorporarnos a AFA nos hizo muy bien y, a la vez, nos obligó a un crecimiento deportivo muy importante", considera Marcelo Mazzacane, actual presidente de Everton, uno de los equipos que desde 2024 forma parte del Torneo Promocional Amateur organizado por la Asociación del Fútbol Argentino. 

 

Marcelo Chiodini, Gonzalo Uranga y Marcelo Mazzacane. 
Marcelo Chiodini, Gonzalo Uranga y Marcelo Mazzacane. 

 

El presente futbolero de un club que entre su sede social y su predio deportivo también tiene lugar para dos gimnasios, una biblioteca con textos escolares y espacio para practicar disciplinas como el hockey, el taekwondo o el patín, lo encuentra participando en la Liga Amateur de La Plata, en LISFI y en la AFA, en todos los casos con las respectivas categorias para las distintas edades.

 

"La base se amplió un montón porque tenemos competencia en tres frentes. Y eso nos mantiene con ganas de seguir creciendo. Hay que tener en cuenta que pasamos de no contar con instalaciones deportivas propias y jugar en una cancha alquilada a poder inaugurar hace dos décadas este predio en Villa Elvira que hoy, además de ser usado por los socios del club, también se lo prestamos a las escuelas de la zona para que los alumnos puedan hacer deporte de lunes a viernes", relata Uranga.

 

 El orgullo de pertenecer a Everton.
 El orgullo de pertenecer a Everton.

Como todo club de barrio que se sustenta con el pago de las cuotas e incluso tiene a varios de sus asociados becados, cada paso que se da es a pulmón y gracias al esfuerzo conjunto. "Es un club muy familiar. Todos los entrenadores somos gente que estamos hace muchos años y que arrancamos como jugadores. Hay tres o cuatro generaciones unidas", suma Mazzacane.

Y si de sueños se trata, el que está cerca de convertirse en realidad, pero todavía necesita el empujón final, es el de la cancha propia de sintético. "Como en la ciudad de La Plata hay pocas canchas que están habilitadas para competir en AFA, la idea es que sea un centro de atracción para partidos importantes", arranca a contar Marcelo Chiodini, ex jugador, hoy DT y quien se puso al hombro la mochila del proyecto.

 

 En Everton juegan chicos desde cinco años en adelante.
 En Everton juegan chicos desde cinco años en adelante.

Luego, sigue: "Ya adquirimos la alfombra y en dos meses está llegando a puerto. Luego, tarda otros 15 días hasta que bajan los contenedores y ya se hace el trámite de AFIP. Ya firmamos un convenio con la Universidad Tecnológica de La Plata y ellos se van a encarar de todo lo que tiene que ver con el estudio de suelo y lo que implica el desarrollo. La idea es tenerla lista para el inicio de la competencia del año que viene. Ya la tenemos comprada, pero para poder sacarla de la Aduana tenemos que pagar un monto superior al que nos costó la alfombra, por eso estamos en la búsqueda de esos recursos con distintas estrategias, además de tener disponible el alias EVERTON.SINTETICO para colaboraciones".

Hasta el momento, entre otras movidas, organizaron una venta simbólica de parcelas alrededor de lo que será la cancha de sintético y cada una de las categorías viene llevando adelante pequeñas acciones para recaudar fondos a través la venta de alfajores o de la realización de bingos, por ejemplo. "La idea es que todo el club se sienta involucrado en esto. Queremos seguir creciendo hasta que nos dé el cuero. No es fácil porque somos un club de barrio. Pero no sabemos cuál es nuestro techo. Vaya uno a saber. En realidad, no hay que ponerse un techo y siempre ir por más", comenta Uranga. 

Y cierra: "Estamos abiertos a todas las ideas que puedan acercarnos. Ya pasó algo parecido con cada cosa que logramos en este predio. Parecían utopías, pero las volvimos realidades con el apoyo de las familias. Nunca fue fácil, pero la gente confía en nosotros porque sabe que cada esfuerzo que hace se ve reflejado en ladrillos".

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