CRÓNICA DEL ASCENSO

Joaquín Pucheta, el arquero héroe de San miguel sacó pecho tras el ansiado logro

Joaquín Pucheta fue clave atajando penales en la final ante Douglas Haig, lo que le permitió a San Miguel ascender a la Primera Nacional, la segunda categoría del fútbol argentino.

El nivel competitivo del fútbol argentino, sin distinguir categorías, ha llevado a los arqueros a convertirse en protagonistas excluyentes en distintas definiciones. Así como en primera división casi todos los partidos tuvieron que decidir un ganador en la tanda de penales, en el ascenso se dieron varios casos similares. Y allí emerge la firmeza de los guardavallas, que agigantan aún más sus imponentes figuras haciendo "más chiquitos" los arcos. San Miguel venía de tropezar en su primer intento de subir a la Primera Nacional al caer en 180 minutos frente a Talleres. El torneo de la B le brindó una segunda oportunidad y, aunque sufrió más de la cuenta, supo tomarla.

Primero pasó un Reducido en el que hizo valer su mejor posición en la tabla (en el cruce con Argentino de Quilmes se dieron sendos empates que le otorgaron la clasificación, en la definición desde los doce pasos) y finalmente un duelo a cara o cruz con Douglas Haig, que también venía de una frustración en el Federal A. Había cuestiones que favorecían al Trueno Verde como ser el mayor tiempo para levantar cabeza tras su fallido intento puesto que el rival había caído, justamente en los penales, una semana antes. Y también fue un guiño que se haya elegido como escenario del partido del último ascenso la cancha de Platense, muy cercana a sus pagos y además afectiva por tratarse del lugar donde había conseguido el hasta allí- único salto a la segunda divisional. Al cabo de 120 minutos tensos, jugados con mucha cautela porque estaba en juego nada menos que una temporada y bajo un calor agobiante, el 0 a 0 indicó que el último casillero al Nacional se definía desde el punto penal.

El equipo del Sapito Coleoni tenía un as en la manga. No solo un as por ser el número 1 sino también por tratarse de alguien que se agranda en los remates desde los once metros: Joaquín Pucheta. Corpulento y ágil a la vez, sacó a relucir su calidad de ataja penales, conteniendo tres y convirtiendo el suyo con un remate típico de un crack. Su actuación fue decisiva para que San Miguel repita la gesta de 1997 y traslade su locura desde Saavedra hasta Polvorines. El enorme golero, responsable principal del ascenso, rememoró con Crónica del Ascenso la inolvidable tarde noche del martes 12 de diciembre de 2023.

-¿Pudiste dormir después de ese partido?

-Te digo la verdad, llegué a casa a las 7 de la mañana. Estuvimos con los chicos festejando en Polvorines; cayeron los dirigentes y se sumó la gente. Fue una locura.

-¿La noche anterior soñaste con ser el héroe?

-No, nunca se me pasó por la cabeza ir a los penales. Nunca los practicamos. Salió así y Dios quiso que fuera para nuestro lado.

-Pero seguramente los habrás estudiado porque Douglas venía de definir por penales contra Gimnasia y Tiro...

-Claro, los vimos y los tenía estudiado pero muchos de ellos salieron. Entonces patearon otros a los que no tenía visto. No es que no crea en los machetes sino que soy más partidario de lo que se siente en ese momento. Si te guías siempre por los papeles tal vez te sentís obligado a ir a una determinada punta. Hay que estar en el momento.

-¿Te agrandó tener atrás a la hinchada rival?

-¡Todo el partido me dijeron cualquier barbaridad! Pero bueno, es parte del folclore. Ahora cuando atajé el primer penal, me salió bien agrandarme y pude ayudar al equipo a este triunfo tan hermoso.

-En cada festejo te ponías la mano en la sien como diciendo "estoy loco"; ¿qué querías decir con eso?

-Si, a mí todos me cargan diciéndome "El loco Puche". Entonces me salió hacer eso. La verdad no sé porque me dicen así. Tal vez porque estoy jodiendo todo el día y a veces me enojo. Cuando me enojo, me enojo feo.

-¿Qué pasó por tu cabeza cuando ejecutaste tu remate? Si no lo hacías, perdían...

-Nada. Sólo traté de estar sereno para ayudar al equipo. Yo sabía que ellos también me habían estudiado. Iba a patear al medio pero se me dio por tocarla al otro palo.

-¿No se te cruzó en algún momento pegarle con alma y vida a tu penal?

-Si, si. En todo momento mi pensamiento era arrancarle la cabeza. Pero el arquero se tiró antes y por eso dije: "lo tiro a colocar y ya está".

-Esa pelota que tapaste, que pegó en el palo y recorrió la línea hasta que la rechazaste, ¿fue tan dramática como se vio desde afuera?

-No, no. Para mí no fue tanto. Después cuando la vi por tele, me cagué todo. En ese momento no me pareció tan complicada.

-¿Por qué ascendieron?

-Creo que ascendimos porque fuimos los mejores a lo largo del año en un campeonato largo y muy competitivo. Hicimos 60 puntos y nadie nos pudo alcanzar. Por un detalle perdimos una final con el segundo mejor equipo, pero después hicimos las cosas bien y nadie logró igualarnos.

-¿Costó levantarse de esa derrota con Talleres?

-Muchísimo. Fue feo pero salen campeones los que se reponen más rápido y no se quedan en una caída. Somos un equipo de hombres que sabe ganar y perder pero que ante todo, sabe marcar los límites. Ese partido lo perdimos por un detalle aunque no quisimos quitarle mérito al gran trabajo que hizo Talleres que se mereció una felicitación. En aquel momento en que todo era tristeza, el encuentro lo tomé como una pelea de boxeo: nos metieron una piña hermosa que nos volteó pero nos supimos reponer. Y por eso fuimos campeones. Hoy a la distancia puedo decir sin temor a equivocarme que esa piña llegó justo a tiempo.

-Esta será la segunda vez de San Miguel en el Nacional; ¿sentís que ahora se podrán establecer en la categoría?

-El proyecto del club es muy grande, muy ansioso. Ojalá podamos estar muchos años en la Primera Nacional. Hay algo importante del club que está en un crecimiento constante y eso se traduce en el campo de juego.

-El presidente dijo, sin hablar de lapsos, que van a subir a Primera División...

-Cuando llegué, Federico Almada me dijo: "te traje acá porque quiero ascender y jugar Copa Libertadores". En el momento en que me sumé, San Miguel estaba peleando el descenso y terminó tercero. Me llamó en enero de este año y me dijo: "quedate que quiero ascender". Yo tenía todo arreglado para irme afuera de vuelta. Me quedé porque es un tipo muy honesto, leal y muy bueno en la función que desempeña. Fue así que primero salimos campeones del Apertura y ahora lo coronamos con el ascenso.

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