Las sensaciones de Joaquín Iturrería tras la tremenda campaña de Midland
Joaquín Iturrería dio una entrevista en la que habló de la doble consagración de Midland, con el que consiguió el histórico ascenso a la Primera Nacional.
Llegó en el momento ideal: antes de arrancar una pretemporada, que es la base de todo éxito. Joaquín Iturrería arribó a Midland convencido de que podía llevar a cabo un trabajo importante aunque jamás imaginó que en un año metería doble consagración y el consecuente histórico ascenso a la Primera Nacional. "Lo hizo Almirante en la pandemia pero fue un torneo más largo y el segundo más chiquito, un Reducido. Ganó los dos. Después hay que ir al Tigre de Caruso Lombardi, creo que en 2004", dijo el DT en nuestra redacción, donde compartió su felicidad por el año redondito para la barriada de Libertad. A los 36 años no sólo se introdujo en las páginas más gloriosas del club al permitir que viaje por todo el país sino que también lo logró en forma directa, como ganador de los dos torneos de la temporada de Primera B, algo que por lo visto, no se da todos los días.
-¿Qué fue lo que te motivó a decirle sí a Midland?
-Principalmente, quería seguir creciendo. El año pasado estábamos en Defensores de Villa Ramallo, en el Federal A. Tuvimos un buen año pero con poca prensa porque no hay mucha visualización de esos torneos. Como cuerpo técnico sentíamos que estábamos para un desafío mayor como la B Nacional, algo que veíamos difícil porque si bien habíamos peleado, no conseguimos el ascenso. Y el otro paso era volver a Buenos Ares y jugar un torneo como la B Metropolitana que es más competitivo. Ahí apareció la posibilidad de Midland, en ese momento la única real más allá de algún sondeo. No dudamos porque vimos que el club venía de ascender en 2023 y había tenido un 2024 muy bueno. Cuando lo hablamos entre nosotros, pensamos: "Seguramente van a querer mejorar lo que hicieron y ser protagonistas en 2025". Y así fueron las reuniones con Agustín Orión, quien me dijo: "Mirá que nosotros hicimos un buen 2024 y el próximo queremos mejorarlo".
-Te metió presión...
-Me pareció muy bien. Era un poco lo que buscábamos porque sentíamos que contábamos con las herramientas y la capacidad para afrontar un desafío superior. De ese momento que fue a fines de noviembre de 2024 y los inicios de diciembre a lo que es hoy, no puedo decirte que sabía que pasaría esto pero sí que trabajamos para que pase. El gran objetivo era el ascenso sabiendo que no éramos un equipo de los más grandes aunque teníamos con que hacerlo.
-¿Te garantizaron el respaldo a un proyecto a largo plazo al margen de cómo te fuera?
-Sí. Agustín es muy detallista en la búsqueda de la gente que incorpora, tanto en jugadores como en cuerpo técnico. Una vez que da el sí, confía plenamente. Él me decía que buscaba en mí y en el cuerpo técnico el desarrollo de la semana, de planificación, de ejercicio y trabajo día a día. Que si esto se daba, iba a estar ese proyecto del que hablabas. Después el éxito rápido nos hizo crecer la espalda un poco más.
-¿Cuáles fueron los primeros cimientos que debiste levantar para este logro?
-El primer paso fue entender al club; ahí nace todo. Entender su idiosincrasia, que cosas le dan identidad y cuales no; que jugador hay que traer para que además de jugar bien, responda a una ciudad que es muy humilde, resiliente. Eso nos llevó a detectar rápido a los líderes-jugadores que podían enseñarnos todo eso y a partir de ahí, apuntamos a formar un equipo. Eso implica como se entrena, como debe tomar el titular o el suplente cuando las cosas no salen; como tomar el éxito. Todo ese aprendizaje que lleva su tiempo y que hicieron esos cimientos. Después a nivel más deportivo siempre empiezo de atrás a adelante porque un equipo sólido y estructurado le da tiempo al proceso a desarrollarse. Empiezo así porque en otros momentos lo hice de otra manera y me salió mal. Entonces busqué solidez y estructura que sean el sostén y el piso del equipo. Eso fue clave. Ahí es donde se ve un equipo de menor a mayor en su desarrollo, que termina siendo el del Apertura con solo 5 goles en contra, una locura. Quizá en promedio en lo que tiene que ver con goles a favor. Pero en el año fuimos el equipo con más vallas invictas, con menos goles en contra y con más tantos a favor. El proceso terminó siendo el que habíamos vislumbrado pero lo empezamos desde una solidez.
-¿Cómo se hace para no caer en el aburguesamiento después de ganar el primer torneo, proponerse y terminar ganando el segundo?
-Fue el gran desafío que tuvimos a mitad de año. Sostenerse se hace difícil. Ahí creo que se desprende una de nuestras ideas matrices de todo esto que es el día a día, el partido a partido y el momento a momento. Desmenuzamos cada partido como el más importante del campeonato y para llegar a ese partido tenemos un lunes para hacer el mejor entrenamiento del año; lo mismo el martes y así toda la semana. Una acción se terminó por más buena o mala que haya sido y vamos a la siguiente. Eso hizo que después de ganarle el último partido del Apertura a Flandria, nos pongamos a pensar rápidamente en Dálmine, que era el primero del Clausura. Fue así que les dije: "buenísimo muchachos, pero ahora lo más importante es Dálmine". Logramos encontrar las herramientas para volver a competir partido a partido.
-Lo contás y parece fácil pero no lo es porque de lo contrario se daría más seguido en nuestro fútbol...
-Hay otros recursos como la bajada de línea y la comunicación con los jugadores. Tu idea puede ser buena, buenísima, algo o más compleja; la cosa es que el jugador la asuma como propia. Cuando esto sucede, será algo efectivo porque la hace propia y la mejora. Lo que para mí le sigue es el valor que le damos al entrenamiento. Valoramos al que lo hace bien, sea jugando mil, uno o ningún partido. Todos los jugadores que estuvieron en cancha se ganaron su lugar. A los grandes referentes del equipo les tocó salir en algún momento, por rendimiento. Por ejemplo, el Colo Frattini, el referente del plantel número 1. Alguna vez le dije que no lo veía bien para un partido y le expliqué los motivos y que se encontraba mejor otro compañero. Y salió el jugador más importante. Todos lo fueron asumiendo de esa manera y eso conformó una exigencia muy grande día a día y semana a semana, lo que hizo que tuvieran un gran nivel durante los dos torneos.
-¿Qué me decís de la gente de que sigue a Midland?
-Es una ciudad muy particular. Soy de la zona, nací en Haedo. Me desarrollé en Morón como jugador y después como técnico. Me tocó de chico jugar en un club de Rafael Castillo y asocio mucho a la gente. En Libertad, Merlo Gómez o Castillo hay gente muy humilde a la que le cuesta mucho juntar el peso para ir a la cancha y que muchas veces lo que pasa en el césped pasa a ser la noticia o la motivación más grande de su vida y su efecto de felicidad o no. Porque quizá no hay muchas cosas de que agarrarse. A partir de que es un club muy barrial, la gente siente cada cosa que pasa como propia, es muy cercana. En la cancha tenés a la gente muy pegada. Es como el club donde te criaste de chiquito y de golpe está jugando en Primera Nacional. El club se fue desarrollando y en los últimos años tuvo un crecimiento exponencial que está agarrado y empujado por un montón de decisiones dirigenciales que lo acompañan.
-¿Tomaste conciencia de qué entraste en la historia de la misma manera que el club?
-La realidad es que me cuesta terminar de entenderlo pero me lo dice todo el mundo. Desde gente que quiere tatuarse frases mías, o la que me dice que soy el técnico más importante de la historia del club. Para mí los más importantes siempre son los jugadores y ellos son los grandes ídolos. Pero entiendo que los chicos hicieron que mi nombre y los de todo el cuerpo técnico queden en este lugar en la historia, pues por primera vez en 111 años de vida van a jugar el torneo más importante del ascenso. Me cuesta entenderlo pero es impresionante.
-¿Qué les dijiste a tus dirigidos una vez que ya habían consumado el ascenso?
-Fue puro agradecimiento, festejo. Fue un micro eterno porque la vuelta desde Flandria fue festejando con ellos. No me lo voy a olvidar nunca; hubo abrazos y reconocimientos. Le doy un enorme valor a ellos y a mi cuerpo técnico. Fue un puro momento de emoción y de cosas positivas porque cuando le tuve que caer por muchas cosas, lo hice. Y fue súper importante motivar a ese festejo y a esa alegría que teníamos compartida.




