Helmuth Rahn, la leyenda de Alemania que deja huella
El "Jefe" anotó el gol del triunfo teutón en la final del Mundial de Suiza 1954 ante Hungría y quedó en la historia de su país. También jugó en Suecia 1958 y sumó 10 tantos entre ambos.
Helmut Rahn fue más que un jugador que anotó 10 goles en Copas del Mundo. Es una leyenda en Alemania, ya que su conquista ante Hungría en la final de 1954, dando vuelta el partido ante el excepcional seleccionado húngaro (3-2) era la esperanza para un país en el que la palabra "guerra" seguía sonando muy fuerte a pesar de los años que habían pasado. "Der Boss" (El Jefe) fue un delantero que nació en Essen, el 16 de agosto de 1929 y murió el 14 de agosto de 2003, a punto de cumplir 74 años.
"Aquella pelota cayó directamente a mis pies, a mi botín derecho. Dos húngaros corrían hacia mí con todas sus fuerzas para taparme el disparo, uno de ellos era Lantos. Los vi llegar, cambié la pelota hacia mi pie izquierdo, pude ver el terreno despejado y conecté un disparo seco y rasante. La pelota entró pegada al palo, fue gol, era el triunfo, éramos campeones y la emoción aún me brota como si estuviera en el campo de juego", contó años después sobre esa acción con la que quedó en la gloria.
Rahn marcó 4 goles en el 54 y 6 en el 58, pero sin dudas todos recuerdan en Alemania Federal el que le hizo a Hungría, en Berna.
Comenzó su carrera profesional en Rot-Weiss Essen, entre 1951 y 1959, ganando la final de la Copa de Alemania y el campeonato de 1955. Luego lo hizo en Colonia, en Enschede de Países Bajos, volvió a Alemania en Meidericher, hasta 1965 y en la Selección de su país jugó 40 partidos anotando 21 tantos, participando en dos Mundiales (Suiza 54 y Suecia 58), con 10 partidos y 10 goles.
El Jefe (por su liderazgo) no era su único apodo, ya qu también se lo conocía como "El cañón de Essen", por la potencia en su disparo, destacándose por su velocidad y su juego de cintura para sacarse rivales de encima. Tanto en Suiza 54 como en Suecia 58 se destacó en la delantera de un seleccionado que fue campeón y luego terminó en el cuarto puesto, siendo rival de Argentina (al que le convirtió) en 1958, en el choque inaugural que culminó 3-1 para los germanos.
Un héroe
Así es considerado Rahn en Alemania, por el logro del 54, que abrió el camino desde lo futbolístico para que su país fuera siempre protagonista y "grande" en las competencias, con 4 mundiales en su haber. A medida que pasaban los años, Rahn recibió numerosos premios y fue homenajeado con estatuas y calles con su nombre en distintas ciudades alemanas. La estatua fue construída en julio de 2004, a 50 años del "Milagro de Berna" (como se conoce a la final, porque Hungría el amplio favorito y además iba ganando 2-0 ese encuentro), en Georg-Melches-Stadium de Essen, en la plaza que lleva su nombre.
Una vez finalizada su carrera profesional, Rahn se involucró en el desarrollo del deporte juvenil y compartió su experiencia con las futuras generaciones de futbolistas. Su nombre, como el de cada uno de sus compañeros del plantel de 1954, quedó grabado a fuego en una nación que estaba "comenzando", y desde lo futbolístico fue el nacimiento de un respeto, de una forma de jugar y de transmitirlo. Alemania se lo agradece de por vida.
Fue el Jefe en dos Mundiales. 4 en 1954 (1 a Hungría en fase de grupos, 1 a Yugoslavia en cuartos de final), 1 a Austria (semifinal) y 1 a Hungría (el del 3-2 en la final). 6 en 1958 (2 a Argentina, 1 a Checoslovaquia y 1 a Irlanda del Norte en fase de grupos), 1 a Yugoslavia (en cuartos de final) y 1 a Francia (por el tercer puesto, derrota 6-3).




