UN GLOBO QUE SE INFLA

Huracán se agrandó en el Gigante de Arroyito y borró a Rosario Central, que hasta acá había sido el mejor: el Globo se instaló en la semifinales

El Quemero llegó a Rosario, ganó y se paró en las semifinales del Apertura 2025. Ahora espera por el ganador del clásico entre Boca e Independiente. 

¿Cansado por el viaje a Colombia, por jugar más partidos que su rival? ¿Conforme por haber llegado hasta acá, por tener un gran presente en la Sudamericana? ´¿Abatido de antemano por jugar el día que no quería y que no correspondía, teniendo en cuenta precisamente el partido del miércoles? Nada de eso, señores. Huracán se olvidó de todo eso, jugó de igual a igual ante un Central que sólo sabía ganar en su cancha y silenció a 45.000 personas. 

Le ganó 1-0 al equipo de Ariel Holan con total justicia y se convirtió en el primer clasificado a las semifinales del torneo. En Arroyito el Gigante fue el Globo, que remontó vuelo una vez más, golpeó fuerte la mesa y dejó en claro que no está dispuesto a bajarse de ningún frente. Podrá salirle mal o bien, pero a esta altura ya nadie podrá negar el compromiso de estos jugadores, que meten cuando deben meter, que juegan cuando pueden hacerlo y que dejan la vida en cada pelota. Con esas armas maniató al Canalla de principio a fin y lo obligó a tener al pelotazo como casi su única arma.

 

Con una defensa sólida, con un Ibáñez tremendo, mediocampistas solidarios y con buen pie y delanteros que, si no les llega la pelota, corren y ayudan en el retroceso. Es verdad que sufrió bastante en el juego aéreo ante un rival que tiene esa herramienta como una de sus preferidas. Pero también lo es que le cerró todos los circuitos y que, de contra en el complemento, tuvo dos clarísimas en los pies de Gil y Miljevic que hubieran liquidado el partido. 

     

 

¿El gol, se preguntan ustedes? El gol de la gloria llegó en el primer tiempo, tras una maniobra excelente de Ibáñez y el gol de cabeza de Mazzantti, terminó siendo el del triunfo, el del pase a la semifinales, el que silenció un estadio que aparecía como imbatible y el que ilusiona a todo el pueblo quemero, que ahora espera rival en el sitial de los mejores. 

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