GRANDES PILOTOS DE FÓRMULA 1

Onofre Marimón resaltó en la Fórmula 1 en una era dominada por Fangio.

Onofre Marimón fue uno de los pilotos argentinos que se destacó en la Fórmula 1, en una época dominada por Juan Manuel Fangio.

En la década del 50, dominada por Juan Manuel Fangio, Onofre Marimón fue otros de los argentinos que comenzaba a destacarse en la Fórmula 1. Nació en Zárate, el 19 de diciembre de 1923. Cuando era muy pequeño, su familia se radicó en Cosquín, Córdoba. Su padre, el popular “Toscanito”, había llegado al país siete días después de nacer en Barcelona el 8 de mayo de 1903, y de él heredó la pasión por la velocidad.

En total, entre 1951 y 1953-1954 Onofre disputó 11 GP, logró dos terceros puestos, uno de ellos con una impresionante remontada en pista, y un récord de vuelta. El dato, lamentable y triste por cierto, es que se trata del primer piloto que falleció en la Fórmula 1 durante una actividad oficial, durante la clasificación.

Onofre Marimón resaltó en la Fórmula 1 en una era dominada por Fangio.
El día de su debut, en el GP de Francia.

Al volante de un Chevrolet, su padre ganó el GP de América del Sur de Turismo Carretera (competencia también conocida como la Buenos Aires-Caracas) de 1948, la prueba más larga y peligrosa de la historia de la popular categoría, de 14 etapas y 9576 kilómetros de extensión.

Onofre fue a la escuela en el Colegio Santo Tomás de la ciudad de Córdoba –lo hizo como alumno pupilo- y, luego de dejar los estudios en su adolescencia, comenzó a trabajar en el taller de su amigo Ángel Anticaglia, donde barría, lavaba piezas y hacía mandados como cadete.

Participó de algunas carreras zonales, su debut oficial en el Turismo Carretera se produjo el miércoles 12 de octubre de 1949, en la Vuelta de Mar del Plata para no ganadores, donde se impuso con un Chevrolet que era propiedad de su padre. Luego ganaría en Junín, La Cumbre, Mar del Plata y San Nicolás.

Después de no poder largar el GP Presidente Juan Domingo Perón de 1951 (una prueba no puntuable, en un trazado en la Costanera Norte) por problemas mecánicos en su Maserati –y donde su comprovinciano, José Froilán González, con Ferrari venció a los poderosos Mercedes-, Marimón viajó a Europa para correr en la Fórmula 1.

Onofre Marimón resaltó en la Fórmula 1 en una era dominada por Fangio.
Pinocho, a pura sonrisa, demostró sus condiciones en la máxima categoría. (ARCHIVO CRÓNICA)
Su debut

La presentación en la máxima categoría fue el 1 de julio de 1951, en el GP de Francia (que ganó Fangio con un Alfa Romeo 159, escoltado por Froilán, con un Ferrari), disputado en Reims. Con la Maserati Milano N° 50, Onofre largó 15 y abandonó en el 2° giro por rotura del motor.

Ese mismo año, Marimón hizo dupla con José Froilán González en un Talbot-Lago de 4,5 litros en las 24 Horas de Le Mans. El auto los dejó a pie luego de 128 vueltas, cuando marchaban cuartos. De vuelta a la Argentina, en 1952 participó en Mecánica Nacional, con un Chevrolet, regresó al viejo continente en 1953, corrió para Maserati en la Fórmula 2 y, con Fangio, sobre una Alfa Romeo 6C 3000 oficial, en las 24 Horas de Le Mans, en las que abandonaron después de realizar 22 vueltas.

En 1953 logró su primer podio, en el GP de Bélgica, y después compitió en Gran Bretaña, Francia (noveno), Alemania, Suiza e Italia.

Muchos aseguraban que en 1954 debía ser el año del despegue de Onofre en el Mundial y, un par de fechas después de iniciarse la temporada, Pinocho pasó a integrar el equipo oficial de Maserati heredando la butaca de Fangio, quien pasó a conducir el formidable Mercedes Benz W196R.

 

Onofre Marimón resaltó en la Fórmula 1 en una era dominada por Fangio.
Marimón, en Silverstone, uno de sus podios.

El domingo 6 de junio, Marimón se impuso en el XIII Gran Premio di Roma, una prueba no puntuable para el Mundial de la Fórmula 1. Tras partir desde la pole, Pinocho cantó victoria –con un record de vuelta incluido- con su Maserati 250F N° 16 y tal fue el dominio del piloto argentino, que les sacó dos vueltas a quienes completaron el podio.

Espectacular remontada

Tras correr en Argentina, Bélgica y Francia, el 17 de julio de 1954, en el GP de Inglaterra, disputado en el legendario trazado de Silverstone, Marimón protagonizó la mejor actuación y que sería la última de su vida: con la Maserati N° 23 y, tras largar desde el 28° puesto, pasó 25 autos –la máxima remontada de la F-1, marca que permanece vigente- y arribó 3°, delante de su maestro Fangio, quien finalizó 4°.

Ese día, con un Ferrari 675, Froilán ganó su segunda y última carrera en la Fórmula 1 y, además, se produjo en hecho único: siete pilotos (entre ellos Pinocho) de los 29 que largaron ese GP, igualaron el récord de vuelta, ya que los otros seis fueron Fangio, González, Mike Hawthorn, Stirling Moss, Alberto Ascari y Jean Behra. Todos marcaron un minuto y 50 segundos y, en esa época, equivalía a sumar un punto en el certamen. Pero, ante esta inusual cantidad, no se le asignó la unidad a ninguno de los corredores.

Onofre Marimón resaltó en la Fórmula 1 en una era dominada por Fangio.
Una imagen bien argentina en la F1: Fangio, delante de Marimón.

En la siguiente competencia, en Nürburgring, la muerte se cruzó en el camino de Pinocho, el que para muchos era el sucesor de Fangio.

 

11 GP Corrió Marimón: 1 en 1951, 6 en 1953 y 4 en 1954, todos con Maserati

2 PODIOS Logró Pinocho, en el GP de Bélgica 1953 y Gran Bretaña 1954. Además logró un récord de vuelta

 

La trágica clasificación en Nürburgring

 

Se cumplieron 69 años del fallecimiento de Onofre Marimón. El viernes 30 de julio de 1954 y, con una Maserati 250F particular (aunque tenía el apoyo de fábrica con ciertos elementos), el británico Stirling Moss había marcado el mejor tiempo en la primera tanda clasificatoria para el GP de Alemania, el 6° compromiso de la temporada de la F-1, en el peligroso circuito Nordschleife, de Nurburgring, de 22,810 kilómetros, situado a los pies del castillo de Nurburg.

Pinocho le consultó a Juan Manuel Fangio qué debía hacer para mejorar el registro, y el Chueco le sugirió que, al día siguiente saliera a la pista detrás de su Mercedes Benz para guiarlo durante dos o tres vueltas por las 176 curvas del intrincado circuito germano. Pero, el sábado 31 de julio, Pinocho no esperó al balcarceño y decidió transitarlo solo para tratar de mejorar su registro.

Terrible. Así quedó el coche de Marimón tras el accidente mortal.

Una vez superada la curva Kallenhard y, antes de la entrada al puente de Adenau, el circuito presenta un marcado desnivel descendente y, encima, no había guardarails ni protecciones, sino árboles y precipicios.

Marimón, obsesionado por bajar el tiempo de Moss, no midió riesgos. Así, al transitar por una curva de 3° velocidad con una marcha más de la debida (la Maserati quedaría con la 4° colocada aunque, otras versiones indicaron que explotó uno de sus neumáticos delanteros), siguió de largo, se desbarrancó y, por el durísimo impacto casi 100 metros más abajo, perdió la vida, con el tórax hundido por el volante y fracturas en sus cervicales.

Onofre Marimón resaltó en la Fórmula 1 en una era dominada por Fangio.
Fangio y froilán González no pueden contener el llanto tras enterarse de la noticia.

El primero que llegó al lugar del accidente para auxiliarlo fue un sacerdote que estaba sacando fotos de los autos y constató que Pinocho había muerto. Tenía 30 años, siete meses y 12 días y, en los boxes, su padre, Domingo, quien controlaba los tiempos de su hijo, aún esperaba que completara la vuelta.

En su libro “La velocidad fue mi vida”, el alemán Alfred Neubauer, director del equipo Mercedes, recordó el desgraciado suceso: “Fangio estaba a alguna distancia detrás de él. Vio a Marimón hundirse en la neblina a una velocidad extrema cuando lo perdió de vista. Segundos más tarde distinguió una larga brecha abierta en la vegetación cómo salían llamas desde los matorrales. Cuando se anunció su muerte, Fangio llegó al box, su cara estaba completamente pálida y enseguida llegó José Froilán González. Los dos hombres, héroes de tantos duelos sobre la pista, se pusieron a llorar como niños”.

Un dolor enorme la pérdida de Pinocho, quien tenía todo como para hacer historia de la grande.

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