GRANDES PILOTOS DE LA FÓRMULA 1

James Hunt y Niki Lauda, una rivalidad de película

La admiración a James Hunt originó la película "Rush, pasión y gloria", en la que se relata la rivalidad con Niki Lauda, quien es diferente a él dentro de la pista y especialmente, fuera.

Generó tanto admiración y movilidad la persona de James Hunt, que originó una película “Rush, pasión y gloria”. El guión comenzó a escribirse el 1º de agosto de 1976, justo el día en que en el circuito de Nürburgring, Niki Lauda sufrió el grave accidente que casi le cuesta la vida. La película es una de las obras más logradas de Ron Howard, un niño mimado de Hollywood.

Rush relata la historia de la rivalidad que mantuvieron James Hunt y Niki Lauda, con sus diferencias: Hunt es un playboy, mujeriego, amante del alcohol…; Lauda es correcto, reservado, pensante...

La voz en off del locutor oficial anuncia por los altavoces que la carrera se va a largar a pesar de las adversidades del pronóstico meteorológico. Es muy elocuente la película Rush, y más precisamente, a lo que era la Fórmula 1 en esos tiempos. Unas competencias integradas por las poderosas marcas se jugaban el todo por el todo, dependiendo por la destreza de un puñado de conductores para los que el riesgo formaba parte de su identidad.

 

“En realidad se trataba de veinticinco pilotos que iniciaban cada temporada de la Fórmula 1. Y cada año, dos mueren. ¿Qué clase de persona tiene un trabajo así? Seguro que gente normal, no. Un grupo selecto de rebeldes, lunáticos y soñadores conformaban este conjunto de gente desesperada por dejar huella y dispuesta al morir en el intento”, puede escucharse.

Hunt aparece posando junto a su McLaren número 11 como un sonriente playboy junto a tres bellas modelos y promotoras. Siempre al límite. Y Lauda, todo lo contrario.

La crónica de esa rivalidad extrema, nacida cuando Lauda y Hunt competían sin tanto en juego pero con la misma ambición deportiva de la casi amateur Fórmula 3. Se construye las historias paralelas de ambos, como dos enemigos íntimos. Cada carrera es un verdadero poema visual lleno de intensidad, ritmo, adrenalina, nervio, entusiasmo y, por qué no, sufrimiento.

La escena del accidente tiene en el cine el dramático realismo del episodio real. Narra con un montaje ejemplar los detalles cuando Lauda dejó de controlar su máquina, el impacto contra el guard-rail, el regreso descontrolado a la pista y el momento en que Langer estrella su auto contra la Ferrari, convertida en una bola de fuego.

La secuencia es memorable, escuchamos voces con pedidos y ruegos en distintos idiomas, pilotos que descienden de sus autos y tratan de sacar de su habitáculo al inerte de Lauda que se está encendiendo fuego. Mientras tanto, el alemán Harald Ertl disparaba sin parar su matafuego…

Lauda, está dispuesto a soportar cualquier sacrificio con tal de retomar su frenética rivalidad con Hunt, que se había llevado el triunfo en ese Gran Premio de Alemania. El guión de la película pertenece al británico Peter Morgan. Poco después del estreno se supo que Morgan mantuvo con Lauda unas 30 charlas. Sacando fuerzas de los lugares más inexplicables, conservó hasta el final de la temporada 1976 esa porfía infinita con James Hunt, que terminó ganando el Campeonato del Mundo de F-1 por un punto de diferencia sobre el austríaco. Y la historia de todo lo que envolvió a esa carrera, en la que Lauda abandona y mucho después se habló de traición, porque se había llegado a un acuerdo entre los pilotos para ir abandonando, porque en Japón no se podía correr.

 

Y también, desde el entorno de ambos pilotos se criticó el mensaje de la película, asegurando que eran amigos, y que esa rivalidad que existió, luego quedó atrás, con mucho respeto

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