Entrevistas

Turco Naim: "Solamente opero bien cuando estoy soñando despierto"

RECUERDOS QUE NO VOY A BORRAR. Soy un soñador nato, pienso que si no soñás cada día nada se activa. Muchos de los sueños los he cumplido y muchos los sigo buscando", explica a DiarioShow.com.

Para ser un chico muy sociable, la situación paralizó al pequeño que hoy todos conocen como el Turco Naim. No de manera literal, pero casi, porque ese nene de nueve años que vivía jugando con amigos en las calles del partido de Lomas de Zamora de repente tuvo que lidiar con una enfermedad que hizo que su cuarto pasara a ser la escenografía principal de su mundo.

"Tuve una hepatitis muy fuerte, entonces me aislaron dentro de mi casa. Durante tres meses estuve en una habitación a la que solo entraba mi mamá con un barbijo porque era una patología muy contagiosa. No había televisión, en realidad había una sola en mi casa, pero estaba en el living. Trataron de ponerla en mi cuarto, pero como no me podía mover mucho y no había control remoto en esa época, no duró mucho. Tenía mucha energía", cuenta a DiarioShow.com el actor, humorista, músico y conductor que nació en Luan Toro, un pueblo de La Pampa, y pasó su infancia entre Temperley y Banfield.

Pero esa aparente desventaja, que en la práctica también lo fue, llegó de la mano con una pasión que le cambió la vida y lo acompaña hasta hoy en día, la lectura: "Me compraron una colección de libros que se llamaba Robin Hood y tenía la tapa amarilla. Empecé a leer a Robert Louis Stevenson, a Daniel Defoe, a Mark Twain, a Emilio Salgari... Esos momentos que fueron de mucho soledad me marcaron un montón. Me dieron cierta melancolía y una necesidad de estar conmigo que nunca había tenido y que de ahí en adelante me siguió acompañando".

"Me refugiaba en la lectura, entonces cuando leía vivía un mundo tremendo de aventuras. En tres meses me terminé toda la colección. Mi mamá me retaba porque leía hasta de noche", continúa quien actualmente está al frente de "Vamo' a ver q' sobra", ciclo de streaming que se emite por el canal La canchita TV, y está grabando otros dos programas que lo tendrán al frente de un espacio de entrevistas y compartiendo micrófono con un elenco de jóvenes gamers, respectivamente.

 

 Nació en Luan Toro, La Pampa, y pasó su infancia y adolescencia en Lomas de Zamora.
 Nació en Luan Toro, La Pampa, y pasó su infancia y adolescencia en Lomas de Zamora.

Antes y después de ese período obligado puertas adentro, hubo mucha calle en la vida del Turco. "Me gustaba andar muchísimo en bicicleta, jugar a las bolitas, para lo que era muy bueno, o con las figuritas. Era un barrio donde se jugaba mucho a la pelota y por temporada, según lo que se vendía el kiosco, era lo que poníamos de moda. Había momentos que vendía bolitas, entonces todos jugábamos a las bolitas, después vendía figuritas y todos las juntábamos para ganarnos la pelota de cuero que te daban si llenabas un álbum. Y cuando aparecía la época de los vientos, que es por septiembre, empezabas a salir de nuevo a la calle después del invierno y venían los días de armar y remontar barriletes", relata. 

El deporte también cumplió, y cumple, un rol importante en la vida de este artista multifacético que el gran público descubrió por los programas de Marcelo Tinelli, pero en realidad ya cantaba folclore desde chico en canales de televisión y que por bancar a un amigo que fue solo una vez a una clase de teatro le terminó encontrando él el gustito a la actuación y se anotó, logró entrar y se recibió en la Escuela Nacional de Arte Dramático (ENAD).

"De chico jugué al rugby, al básquet, al tenis y al handball. Y cuando tenía 10 años, más o menos, empecé a practicar surf cuando íbamos con mi familia a Necochea durante los veranos. Arranqué con las tablitas de telgopor y después, ya un poco más grande, a los 18 o 19 años, me pasé a las tablas profesionales y rápidamente comencé a viajar y a surfear por todos lados", revive sobre ese amor por las olas que lo acompaña hasta hoy en día.

Con esa familia formada por papá Julio, mamá Alicia y Yemil, su hermano, el Turco también solía volver a la tranquilidad de Luan Toro para pasar las Fiestas y las vacaciones de invierno. "Lo que más añoro de esa época es esa sensación de que estaba todo por hacerse. Los sueños estaban intactos. Muchos de los sueños los he cumplido y muchos los sigo buscando. Soy un soñador nato, pienso que si no soñás cada día nada se activa. Solamente opero bien cuando estoy soñando despierto", explica. 

Arrancó su carrera artística cantando en un grupo de folclore.
Arrancó su carrera artística cantando en un grupo de folclore.

Y completa: "Eso es lo que extraño de mi infancia. Caminar un poco más relajado, sin sentir que el imperativo del tiempo te pisa los talones porque todo lo tenés hacia adelante, hoy el tiempo está dividido porque hay tanto para atrás como para adelante. Entonces es como que hay otra impronta con el tiempo, lo que me gustaba de esa época es la magnitud que tenías de tiempo hacía adelante".

"El primer recuerdo que tengo de mi niñez es ir de la mano con mi papá, que era mi ídolo total. En aquel momento tenía una pasión muy grande por él. Me llevaba de la mano viniendo de la cancha de River, ese es el primer recuerdo de haber ido a la cancha. Tenía cuatro años, una cosa así. Y después nos íbamos a comer pizza de mozzarella con licuado de banana con leche al Centro. Y me llevaba mi viejo de la mano, con esas manos gigantes que tiene mi papá, es hermoso", confía el Turco.

Luego, agrega a modo de cierre: "El primer River, el fútbol. Hay gente que critica el fútbol, pero para mí es algo muy emotivo. El fútbol para mí es la sonrisa de mi viejo, es la camaradería de mi papá, de mi hermano y de mis amigos, todos de River, yendo juntos a la cancha. Éramos como seis o siete. Representa la historia de mi vida. El Mundial 78 con ese Kempes que era casi un Dios. Después ver a Maradona, que directamente era más que un Dios. Y ahora verlo a Messi. El fútbol me recuerda a mi papá joven y fuerte y eso me conmueve un montón".

LAS 5M

Messi: un mago total.

Maradona: Dios.

Milei: crueldad.

Mirtha: un ícono.

Mi mamá: una guía. 

Esta nota habla de: