Entrevistas

Charo Bogarín: "Me quedaba en los rincones de nuestra nueva casa llorando porque extrañaba Clorinda"

RECUERDOS QUE NO VOY A BORRAR. "Recuerdo una niñez llena de contrastes y contradicciones. Estaba en una burbuja de color. Eso solo te puede suceder cuando los adultos se hacen cargo de todo”, revela la cantante a DiarioShow.com.

La memoria de lo que fue está vigente en cada paso que da en el presente. Y justamente ese culto por recuperar historias de otros tiempos y darle visibilidad hoy la coloca en el lugar de privilegio de ser una artista difícil de comparar con la mayoría de los colegas que tiene a su alrededor en el variopinto mundo del espectáculo.

Es esa mezcla de ayer y hoy que aparece en cada instante sonoro de "Areté”, el cuarto disco de estudio de La Charo. Un trabajo que Charo Bogarín acaba de editar y cuyo título, que significa "Tiempo verdadero" en guaraní, anticipa un poco del mensaje que confluye a lo largo de nueve temas cantados en lenguas originarias sobre una base tecno-pop y electrónica. Con la presentación oficial a la vuelta de la esquina, evento que tendrá lugar el viernes 19 de diciembre, a las 20.30, en Niceto Club de Capital (las entradas se consiguen por Passline), la mujer que desde hace varios años está en pareja con Juan Palomino acepta el reto de DiarioShow.com y regresa por un rato a esos días iniciáticos en el norte del país.

 

"Mi infancia fue como estar dentro de una novela de realismo mágico de Gabriel García Márquez o de Isabel Allende. Un pueblo, calles de tierra, mucho calor, las siestas, el pombero, el juego con mis primos, la desaparición de mi padre, el canto de las chicharras. Recuerdo una infancia llena de contrastes y contradicciones. Estaba en una burbuja de color. Eso solo te puede suceder en la infancia, cuando los adultos se hacen cargo de todo, como fue en nuestro caso, a pesar de la tragedia que nos tocó vivir", cuenta.

Y sigue: "Vivía en Clorinda con mi madre, mi papá y mi hermana en una linda casa de barrio con patio, con árboles, con nuestro perro guardián Anubis, que cuando nos escapábamos con mi hermana y salíamos a caminar por las calles de tierra, él nos iba orillando a la vereda para que no nos pasara nada".

 

 Charo Bogarín pasó los primeros años de su vida en Clorinda.
Charo Bogarín pasó los primeros años de su vida en Clorinda.

"Tenía una muñeca enorme a mis cinco años. Era más alta que yo, llevaba pilas y hablaba. Todos los juguetes que teníamos en Clorinda eran traídos de Asunción, Paraguay. Eran espectaculares. Recuerdo estar encantada con mis electrodomésticos de miniatura: una licuadora, una cocinita y una máquina de coser. Jugábamos a ser grandes", revela La Charo. 

Luego, agrega: "Mis juegos favoritos, sin embargo, eran los que se hacían al aire libre: la escondida, la mancha, todo lo que fuera tracción a sangre y estar afuera de la casa chiveando, como le decíamos allá en Formosa a estar jugando".

Pero hubo un cambio geográfico que fue mucho más que eso para la pequeña: "Cuando nos mudamos a Resistencia perdí todo vínculo con mis amiguitos de cinco y seis años y sufrí a mares. Mi mamá siempre cuenta la anécdota de cómo yo me quedaba en los rincones de nuestra nueva casa llorando porque extrañaba Clorinda. Tuve que generar nuevas amiguitas en Chaco".

Entre esos primeros recuerdos infantiles aparecen imágenes de un niña que con su pollera a lunares bailaba candombe en lo que hoy es el Centro Cultural Guido Miranda de Resistencia, otras de la misma chica cantando a dúo con Mario Migueletto, su amigo de la primaria, la canción "Que se vengan los chicos" de Los Arroyeños en un acto y, finalmente, también postales del épico día en que siendo capitana del equipo de vóley de su colegio anotó 15 puntos seguidos de saque en un duelo contra otra escuela.

 

 Luego se mudó a Resistencia, Chaco.
Luego se mudó a Resistencia, Chaco.

El germen de la artista que es hoy surgió en ese ayer en el que era una pequeña. "Cuando tenía ocho o 10 años, ponele, agarraba la guitarra de mi primo mayor en la casa de mis tíos y empezaba a rasgarla y a cantar encima sin clavar ningún acorde, solamente rasgando la guitarra. Entonces cada domingo, cuando nos reuníamos a almorzar, hacía mi acotado show, una o dos canciones para los presentes, como una gracia natural. No tenía vergüenza, me gustaba dar mi pequeño recital y me sentía comodísima", cierra.

LAS 5M

Messi: el deportista argentino amado por las nuevas generaciones.

Maradona: un tipo con épica, siempre del lado del pueblo. 

Milei: el presidente de Argentina. 

Mirtha: una leyenda viva. 

Mi mamá: mi ejemplo de vida, mi faro y mi guía.

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