"El humor modifica estructuras y estados de ánimo"

En un mano a mano con DiarioShow.com, el humorista de "Sin Codificar" confesó: "Hacer reír a la gente y que te reconozcan es el premio más grande". 

A los 51 años, el uruguayo Oscar Fernando Straneo Díaz -conocido como Pichu- experimenta una etapa de pleno crecimiento y búsqueda artística. Muy entusiasmado con la vuelta de “Peligro, sin codificar” que regresó a Telefé los sábados de 13 a 15, charló con DiarioShow.com y descartó que, por el momento, el programa conducido por Diego Korol se vea salpicado por la omnipresente política.

“Nuestra propuesta, salvo contadas excepciones, trató de evitar inmiscuirse en ese terreno, lo nuestro pasa por otro lado: el humor cotidiano en donde se pueda ver reflejado cualquier hijo de vecino”, explicó.

Como hombre dedicado a hacer reír, admitió que “si bien el humor ha sufrido cambios por las modificaciones que muestra la sociedad, la comicidad que nosotros hacemos no vulnera susceptibilidades. Preferimos algo más naif, sencillo, así llegamos a todo tipo de público”.

"El humor modifica estructuras y estados de ánimo"
El humorista, muy querido por el público. 

 

 

También llamó la atención sobre el hecho de que en televisión actualmente casi no hay ciclos de humor: “Yo desconozco las causas, si obedece a una racha o a una cuestión técnica o de decisión empresarial. Además, yo vengo, como generación, de una larga y extensa tradición del humor en la historia de la televisión rioplatense. Yo vi a gente de primer nivel como Pepe Biondi o Tato Bores y, además, a esos grandes compatriotas que fueron los uruguayos de ‘Hupumorpo’, figuras trascendentales que marcaron un antes y un después en la manera de hacer humor. Los años 80, por otra parte, fueron muy prolíficos para la comicidad de la pantalla chica, basta mencionar al Negro Olmedo, Jorge Porcel y Javier Portales”.

Para concluir, apunta: “El humor modifica estructuras y estados de ánimo. Está comprobado, científicamente, que la risa generó cambios importantes en gente enferma. En consecuencia, poder hacer humor y que el público te lo reconozca con afecto es, sin duda, el premio más grande que puede recibir un actor, casi un don divino”.

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