Entrevistas

Florencia Otero: "El miedo que tengo ahora no lo tenía en ese entonces"

RECUERDOS QUE NO VOY A BORRAR. "Hoy todo está lleno de rejas. Ya no están los vecinitos jugando a la pelota en la calle. Eso lo añoro", revela la actriz y cantante a DiarioShow.com.

Atravesó un largo recorrido aquella niña que arrancó su camino cuando tenía 10 años y fue elegida para formar parte del elenco de "Los miserables" y hoy es una mamá que está terminando la tercera temporada de "Personas, lugares & cosas" en el Teatro Astral. En pleno duelo por el proceso laboral que "le llenó el alma" y ahora deja atrás y la expectativa por empezar a filmar una película en octubre y seguir cantando con su banda "FlowerTrip", Florencia Otero acepta la propuesta de DiarioShow.com y viaja por una rato a su niñez.

-¿Qué es lo primero que recordás de tu infancia?

-Mi casa durante los fines de semana. Se llenaba. Venían todos mis hermanos con sus hijos y algunos traían amigos. Comíamos los ravioles de la fábrica de pastas que se compraban a la salida de la misa. ¡Y hacíamos ruido, mucho ruido! Duraba todo el día la juntada. Mate a la tarde con facturas y a la noche se comía lo que había sobrado del mediodía. Hermoso. Claramente tengo memoria selectiva.

-¿Dónde y con quién vivías cuándo eras chica?

-En Isidro Casanova, con mis viejos y mis hermanos. Viví ahí hasta mis 17 o 18 años.

-¿Qué te gustaba hacer?

-A veces invitaba a alguna amiga a jugar a casa. También iba seguido a lo de mi amiga Magdalena y hablábamos junto a su árbol de paltas. Me encantaba conversar con ella. Y jugaba mucho con mi hermano Juan, aunque peleábamos un montón porque éramos los más chiquitos. Me encantaba armar coreografías, escuchar los discos que escuchaban mis hermanos, revisar sus cajones y enterarme de sus secretos. Y a los 10 años empecé a trabajar en los teatros. Amaba hacer eso. Arranqué en "Los miserables" y no paré. No sé si en ese momento decidí conscientemente que iba a ser mi profesión, pero, sin dudas, algo importante nació ahí.

 

 La música siempre fue importante en la vida de Florencia Otero.
 La música siempre fue importante en la vida de Florencia Otero.

-¿Cuáles eran tus juguetes y juegos preferidos?

-Tenía una muñeca hermosa que era una especie de robot que bailaba y tenía un grabador chiquito. Se llamaba Rocky. Todavía anda por ahí dando vueltas. Rotísima. Esa y mi muñeca Thalía eran mis favoritas. Después tuve mi grabador. La bolita esa con cassette y CD. Ese era mi juguete preferido. Y tenía una máquina de escribir. Era de Barbie, me acuerdo. Me encantaba escribirle cartas a la gente.

-¿Guardás alguno?

-Rocky y la máquina están. Detonados, pero están. Mi mamá guardaba todo.

-¿Cómo es tu vínculo actual con el barrio y los amigos de la infancia? ¿Vas seguido, seguís viendo a la gente?

-Mi mamá vivió hasta hace muy poquito ahí, así que sigue siendo mi barrio. Ahora está mi hermano en la casa familiar. Y todo sigue igual: la panadería de Susy, el almacén de Norma, la casa de Mercurio, lo de Tito Vázquez, la vivienda de mi abuelo y su árbol de limones, la fábrica de suelas de Antonio que queda en la esquina, la Escuela 44 a la que fuimos todos los hermanos, la cancha de Almirante Brown... Todo sigue ahí, como detenido en el tiempo.

-¿Qué es lo que más añorás de aquella época?

-El tiempo, siento que pasaba más lento. Y la calma. El miedo que tengo ahora no lo tenía en ese entonces. Hoy todo está lleno de rejas. Ya no están los vecinitos jugando a la pelota en la calle. Eso lo añoro.

 

 En los brazos de su mamá y con su papá detrás.
 En los brazos de su mamá y con su papá detrás.

-¿Qué crees que fue mejor y qué peor para ser una chica en una y otra época?

-En cualquier época de atrás para acá, incluyendo la de hoy, ser una chica es un asunto difícil. Viniendo de una familia conservadora, religiosa, machista y con educación básica, más todavía. La diferencia con la actualidad es que lo puedo identificar, aprender de eso y mejorarlo para mi presente como mujer y como mamá para el futuro de mi hija.

-¿Tenés canciones que cuando las escuchás te lleven a tu infancia?

-¡Sí! Las que escuchaban mis papás: Dyango, Violeta Rivas, Los Cinco Latinos... La música era nuestra compañía cuando limpiábamos, estudiábamos, viajábamos y hasta mientras dormíamos. Recuerdo dormirme con los auriculares y el walkman puestos.

-¿Si tuvieras que elegir tres momentos icónicos de tu niñez, cuáles serían?

-¡Ufff! ¿Icónicos? Mi nacimiento. Creo que cambió mucho mi familia cuando nací. Venían de la muerte de mi hermano y creo que traje un poco de esperanza y alegría. Luego, mis 4 o 5 años cuando mi hermana mayor se fue de casa, fui tía por primera vez y la familia empezó a tomar otras formas. Y mis 10 años porque ahí empezó mi camino propio y, además, falleció mi viejo.

 Frente al espejo en la casa familiar de Isidro Casanova, La Matanza.
 Frente al espejo en la casa familiar de Isidro Casanova, La Matanza.
LAS 5M

Messi: el mejor jugador del siglo 21.

Maradona: el mejor jugador de todos los tiempos.

Milei: la consecuencia de la posverdad. 

Mirtha: el emblema de la televisión argentina.

Mi mamá: si la defino la limito, como alguna vez respondió el Chino Darín, pero podría decir que es la persona que me recuerda la fragilidad de los recuerdos. 

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