Entrevistas

Jorge Marrale: "Barracas era una especie de cuna, en mi infancia la calle nunca fue peligrosa"

RECUERDOS QUE NO VOY A BORRAR. “No sé si todo tiempo pasado fue mejor. Uno puede magnificar los recuerdos, pero tengo la idea de que éramos todos un poquito más empáticos”, cuenta el prestigioso actor a DiarioShow.com.

Jorge Marrale habla pausado. Cada palabra y cada silencio cobran un sentido específico y van guiando un relato único en el que él es el protagonista. No hay ficción como en los éxitos en los que actuó a lo largo de varias décadas en cine, televisión o teatro, sino que aquí la historia pasa por los inicios de su propia vida y el recuerdo de una infancia que tiene como escenografía al barrio porteño de Barracas.

Hay dos patios en la casa en la que nació y vivió hasta que tenía 15 años. También macetas gigantes rojas que se convertían en aliados o enemigos según el juego. Por allí se arrastraba para simular ataques en plena guerra con su casco de juguete o los recorría en triciclo. Además hay calle, mucha calle.

"Barracas en mi infancia fue una especie de cuna, la calle nunca fue peligrosa, nunca. En mi infancia nunca fue peligrosa. La calle era descubrir y, además, era el espacio de la amistad y los juegos. Tantas cosas. No se acababa nunca el día en Barracas. Y así años y años. Era un estado de mucha contención", relata a DiarioShow.com el prestigioso actor.

Luego, continúa: "Mi infancia está vinculada al juego, a la libertad y a sentirme muy querido por mis viejos y por lo que era el entorno familiar. Mis orígenes tienen que ver con Italia y España, un tano que viene de Sicilia, mi abuelo Ángel, y otro gallego, en realidad dos, uno mi abuelo y la otra mi abuela que llegaron de Galicia los dos. Se conocen acá y de ahí nace mi madre. Fui muy amparado. Todo el recuerdo familiar mío es amoroso. De gente trabajadora, no había nadie que no trabajara".

 

 Los primeros años de la vida del actor transcurrieron en Barracas.
 Los primeros años de la vida del actor transcurrieron en Barracas.

Dos colegios marcaron el paso del pequeño Jorge. El Francisco Pascasio Moreno, ubicado en Aaron Feijóo casi Australia, y el San Antonio María Zaccaría, situado en Montes de Oca e Iriarte. Aparece un club, el Sportivo Barracas, donde aprendió a nadar, solía ir a pasar el rato y era lugar de visita obligado a lo hora de los carnavales. Y también el secundario Fray Luis Beltrán, donde egresó como técnico mecánico.

En esos días, además, brotan las semillas del actor que terminó siendo. "De muy chiquito vi una filmación de un tranvía en la calle Herrera, no sé si era Herrera y California o Herrera y Lamadrid. No me olvido más, me impactó tanto ver esos tachos de luz. Fue antes de que pasara la autopista por arriba", cuenta.

Y sigue: "Hubo un momento en el colegio San Antonio María Zaccaría. Los curas tenían la costumbre de armar representaciones en las fiestas. Me tocó hacer de Sancho Panza con un amigo, creo que estábamos en quinto o sexto grado. Él hacía del Quijote. Vinieron mi vieja y mis tías. Y me acuerdo que estaba arriba del escenario con mi ropa alquilada. Me habían puesto una panza, me daba cuenta que mientras mi amigo hacía todo el speech, lo único que yo hacía era tamborillar con los dedos en esa panza y no me olvido más, primero la sensación de estar haciendo una representación y luego ver a mi vieja y mi tías riéndose. A la distancia cada vez lo miro más como un efecto directo a lo que fue mi profesión".

Suena tango en la infancia de Jorge. Y no solo porque tuviera de vecino cercano a Ángel Condercuri, el director de la orquesta de Alberto Castillo. El 2x4 se colaba en la radio de su papá o en los bailes en el Sportivo Barracas. También en esas calles llenas de adoquines que iban variando su aroma.

 Un Jorge de cuatro meses, con su papá y su mamá.
 Un Jorge de cuatro meses, con su papá y su mamá.

"Barracas tenía un olor especial que iba cambiando en función de lo que se acumulaba en las barracas, justamente. No sé si todo tiempo pasado fue mejor. Uno puede magnificar los recuerdos, pero tengo la idea de que éramos todos un poquito más empáticos. Creo que había menos riesgo también. Es difícil comparar y no creo que sea lo mejor. Cada uno cuenta su historia por cómo la vivió y en el espacio que estuvo. Mi hábitat era la calle o la plaza, la plaza Larrea, que estaba dividida en dos por Herrera. Puedo decir que tuve una infancia soñada. ¡Qué suerte haber tenido esa infancia!", expresa Marrale.

El homenaje para su hermano Luis

Jorge habla de su fallecido hermano y algo cambia en su tono de voz. Hay emoción en sus dichos al recordar los momentos compartidos cuando ambos eran chicos y también al hablar sobre un hecho reciente, el homenaje que se le hizo a Luis Alberto Marrale este 7 noviembre. 

“Es una acontecimiento que tiene que ver con lo que es el sentido de una lucha. Una lucha que tuvo mi padre y que mi hermano la continuó. Eso a mí me llena de orgullo. Tiene que ver un poco con mi historia. Con la historia de mi viejo y de mi hermano. Mi hermano era ingeniero, trabajó en Edesur y entró en la Asociación del Personal Superior de Empresas Eléctricas, donde construyó una carrera muy importante, bien desde abajo, en esa organización sindical. Siempre tuvo como un deseo muy profundo poder hacer un centro universitario”, explica el actor. 

La inauguración del centro de estudios que lleva el nombre del hermano de Jorge. 
La inauguración del centro de estudios que lleva el nombre del hermano de Jorge. 

Y agrega: “Hace poco abrió sus puertas ese tan querido instituto que concreta lo que él había soñado y por lo que había peleado mucho. Me enorgullece decir que lleva su nombre: ingeniero Luis Alberto Marrale. Mi hermano falleció hace nueve años. Lo que a mí me parece maravilloso es lo consecuente que fueron sus compañeros con él y el respeto que tuvieron a esa voluntad de que hubiera en ese lugar un centro universitario de energía”

“Fue un acontecimiento el momento en que se inauguró. La piedra fundamental lo colocaron en mayo de 2015, cuando todavía estaba vivo mi hermano. Te podés imaginar lo que fue para mí, para los hijos de mi hermano, mis sobrinos, y para la viuda estar ahí. Yo con mis hijos y ellos también con sus hijos viendo la culminación de un acto amoroso de los compañeros hacía mi hermano sabiendo de su deseo”, cierra. 

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