Patricia Sosa: "Nunca pensé que iba a ser cantante, jamás"
RECUERDOS QUE NO VOY A BORRAR. “Las expectativas de las nenas en mi época eran ser doctora, maestra, contadora o abogada, pero nunca cantante. A mí se me ocurrió cuando conocí a Oscar (por Mediavilla) y le hice coros a su banda”, cuenta la artista a DiarioShow.com.
"En mi infancia cantaba mucho. Estudiaba guitarra, piano y baile. De todo lo que se pudiera, mi mamá me mandaba a aprender, menos canto. Y, aunque tenía un grupo de folclore en el colegio, nunca pensé que iba a ser cantante, jamás. Las expectativas de las nenas de esa edad en mi época eran ser doctora, maestra, contadora o abogada, pero nunca cantante. Jamás. A mí se me ocurrió ser cantante cuando conocí a Oscar (por Mediavilla) y le hice coros a su banda de rock. Tenía 16 años, empecé a cantar más libre y me dije: Esto me está gustando, mi voz suena bien. Y ahí me gustó", cuenta a DiarioShow.com Patricia Sosa.
Pero antes de ser una de las artistas más prestigiosas de Argentina, la compositora que tiene una de las voces más potentes, y a la vez dulces, de la escena musical fue una niña que pasó su infancia junto a sus padres y sus hermanos menores, Leonardo y Sandra, en Barracas, y, a la vez, que disfrutaba muchísimo cada vez que iba a visitar a sus tíos Ricardo y Alcira, quienes vivían en un conventillo de La Boca y la mimaban tocando la guitarra para que ella cante y haciéndole la merienda, respectivamente.
"Lo que más añoro de esa etapa es la libertad que teníamos a la hora de salir a la calle. La calle añoro. A mi hija la crie acompañándole a dar la vuelta manzana en bicicleta, yo salía sola. Ahora creo que las mamás la tienen mucho más difícil, más que nada por todo lo relacionado con la violencia en las escuelas. Nosotras íbamos al parque que estaba enfrente y volvíamos. O iba sola a comprar a la panadería de Don Tito y Doña Miche cuando tenía siete u ocho años. Era hermosísimo dar la vuelta manzana. Aparte no había celulares y tu mamá igual sabía que estabas bien", confía.
Luego, la cantante que hasta fin de año continuará de gira por todo el país y acaba de presentar "Alquimia", un disco compartido con el mexicano Mijares en el que versionan baladas que fueron número uno en Latinoamérica entre 1995 y 2005, sigue: "También extraño mucho el juntarse a tomar la leche en la casa de mis amigas, el hacer la tarea todos juntos en esa comunidad que uno crea cuando es niño y que son comunidades que te quedan en el corazón para siempre. Sigo teniendo amigos del barrio, mi mejor amiga es Claudia Nardelli, quien continúa viviendo en Barracas".
“Viví una niñez muy feliz. Lo que me gustaba hacer era jugar con las chicas. Éramos nueve nenas en la cuadra: jugábamos al elástico, andábamos en bicicleta y hacíamos artesanías con las bolitas que caían de los árboles y las vendíamos. Después en la calle California, que tenía la vereda bien ancha, sacábamos el Winko y bailábamos con las chicas las canciones de ‘Música en libertad’”, agrega.
La música siempre fue importante en la vida de Patricia, al punto que todavía hoy rememora con picardía una costumbre de sus primeros años que en aquel momento no tenía el aval materno: "Cuando era chica escuchaba un programa que se llamaba ‘Modart en la noche’, aunque mi mamá no me dejaba porque empezaba a las 12. Lo conducía Pedro Aníbal Mansilla. Tenía una sección que era ‘La media hora con Los Beatles’. A mí me encantaba. Mi novio era George (por Harrison), entonces era ir al otro día a la escuela y saberse todas las canciones que habían pasado. Había ahorrado para comprarme una radio Spika chiquitita que ponía en la funda de la almohada para que no se dieran cuenta".
"Otra vez, también ahorré la plata me habían dado para los alfajores y los sandwiches, me vine caminando del colegio y me compré ‘La Balsa’, de ‘Los Gatos’. Así que cada vez que escucho esa canción me lleva ahí, a ese lugar y a ese mediodía soleado. Fue el primer disco que tuve. Me acuerdo que corrí a mi casa y lo puse en el tocadiscos. Fue hermosísimo. Es algo que sigo recordando con mucho cariño", completa a modo de cierre.
Messi: es tan, pero tan adorable, más allá de lo genio que es jugando. Lo ves y es tan adorable. La verdad es que tenés ganas de que siempre esté con sus amores, con su familia, de que toda la vida le vaya bien. Lo ves como un chico bueno, de esos que te gustarían que siempre estén rodeados de buena gente.
Maradona: más allá de todos sus errores, creo que es la persona que le ha podido cambiar el humor al pueblo argentino y lo terminás adorando por la genialidad de Maradona. Cuando se suplantó el Gardel por el Maradona ya estaba todo dicho.
Milei: no opino de política.
Mirtha: es mi ídola. Es genial. Tiene esa cabeza que uno envidia, que quisiera tener. Aparte esa voluntad de seguir todos los días. Es un ejemplo de que no hay que quedarse en la casa por más que te sucedan cosas, ella tiene la muerte de un hijo, la muerte de un marido, la muerte de sus hermanos y ella sigue adelante. El empuje que tiene.
Mi mamá: tiene 95 años y está pasando su vejez en casa. Vive conmigo y pasamos lindas noches juntas. Le gustan mirar los programas de cantantes, los que tengan música, y se pone a contar, si es tango mejor, o a bailar. Tenemos una relación madre e hija muy sólida. Muy de abrazarnos y de saber que estaremos juntas hasta el final.



