Rodrigo Noya: "Mis viejos siempre trataron de cuidar que no quemara etapas"
RECUERDOS QUE NO VOY A BORRAR. “Aunque arranqué a actuar de muy chico, al principio lo tomaba como un juego que se terminó confirmando más tarde", cuenta el actor a DiarioShow.com.
Rodrigo Noya, ese pequeño hincha de Independiente que la rompía cada vez que participaba con su hermana Agustina en el exitoso ciclo "Agrandadytos", se lució unos años después en cine al interpretar al Valentín de la película del mismo nombre de Alejandro Agresti y, ya pasada su primera década de vida, tuvo también un rol destacado cuando protagonizó la serie "Hermanos y detectives" en su versión argentina y española.
Hoy, con 31 años y siendo papá desde sus 23 años del pequeño Bautista Lionel, tiene detrás suyo una sólida carrera que incluyó varios premios recibidos gracias a sus roles en películas, obras de teatro y series de televisión o streaming y continúa viviendo lo que le más le gusta hacer: actuar.
"Lo primero que recuerdo de mi infancia tiene que ver con Chascomús, que es donde me crie. Me fui de muy chico, cuando estaba por cumplir cinco años y surgió todo lo de 'Agrandadytos', sino quizás no nos hubiésemos mudado. Mi mamá es de Chascomús y mi papá, de Buenos Aires, por eso nos terminamos yendo a Chascomús porque ella quería que pasáramos nuestra infancia allá. Mi niñez me remite sin dudas a todo eso, también a lo laboral, obviamente, pero lo primero que me surge es pensar en Chascomús y en mis amigos", cuenta Noya ante la consulta de DiarioShow.com.
Luego, sigue: "Aunque arranqué a actuar de muy chico y la infancia fue el momento en que decidí seguir mi profesión, al principio lo tomaba como un juego que se terminó confirmando más tarde. Mis viejos siempre trataron de cuidar que no quemara etapas dentro de la vorágine que teníamos alrededor por todas las cosas que vivíamos como familia cuando nos encontrábamos con situaciones que no sabíamos cómo manejar con respecto a contratos, grabaciones o viajes, por ejemplo".
"Cuando era chico ellos buscaron armarme una burbuja o, mejor dicho, un escudo protector para tratar de que tenga los pies sobre la tierra y así poder entender que la vida en realidad es otra cosa, porque después el golpe puede ser muy duro", completa quien el 13 de agosto estrenará en el teatro Multitabaris "El secreto", una obra en la que compartirá elenco con Gerardo Romano, Ana María Picchio y Gabriela Sari y será dirigido por Manuel González Gil.
Con las canciones de Callejeros, La Vela Puerca y Las Pastillas del Abuelo de fondo que escuchaba ayer y sigue disfrutando hoy, Rodrigo viaja por un rato de nuevo a esos días en Chascomús. "Mucha crianza en la calle, que la agradezco. Nos quedábamos hasta las 20 o 21 jugando al fútbol, a la mancha o a la escondida. Y en verano nos tirábamos bombitas de agua. Fueron años de juegos que tenían que ver con el aire libre hasta que después fui creciendo un poco y le empecé a encontrar el gustito a la Playstation, a la computadora y a otras cosas más electrónicas. El barrio es un poco lo que me formó. De la infancia tengo mil amigos que siguen siendo mis hermanos, los conozco hace 25 años", expresa.
"Intento ir bastante seguido a verlos, pero con el trabajo y ya con un hijo a veces se complica un poco todo. Creo que lo que noto distinto con respecto a cuando era un nene es eso, la falta de los momentos dedicados a lo que nos hace bien. Estamos en la era de la inmediatez, todo es como que lo queremos ya, hay mucha ansiedad. Las cosas antes, cuando era más chico, eran de otra manera, era todo un poco más pausado", considera.
Y cierra: "Aunque en realidad siempre fue así porque cuando nosotros éramos chicos mis viejos decían que vivíamos acelerados y ahora lo veo a mi hijo y le digo que vive acelerado. La vorágine de Buenos Aires también te lleva a acoplarte a ese ritmo de vida y uno termina perdiendo esa paz que te dan las cosas que tienen más que ver con los momentos de tranquilidad, como disfrutar de un paisaje o de un mate. En definitiva, disfrutar de esas cosas que valen más la pena".



