Lourdes Sánchez rompió el silencio tras el escándalo por el control de alcoholemia: "Fue una carnicería pública..."
La funcionaria y bailarina asumió el error luego de que le sacaran el auto y la inhabilitaran para conducir, pero denunció violencia digital. El debate por el rol de las figuras públicas.
Hace unos días, Lourdes Sánchez estuvo en el centro del escándalo cuando dio positivo en un control de alcoholemia en Corrientes, con 1,5 gramos de alcohol en sangre. Perdió el auto, pagó multa y se enfrentó a la exposición nacional. Mientras todos los días se registran accidentes fatales por conducir en estado de ebriedad, Lourdes rompió el silencio y calificó lo que vivió como una "carnicería pública".
La noche del viernes pasado, en la Rotonda de la Virgen, agentes de Tránsito detuvieron el vehículo de Lourdes Sánchez. Un control rutinario derivó en un test de alcoholemia que marcó 1,5 gramos de alcohol en sangre. El número es alto. Muy por encima de lo que permite la ley. Las autoridades actuaron de inmediato: secuestro preventivo del auto y una multa económica. Hasta ahí, un procedimiento estándar en la provincia de Corrientes.
Pero la conductora no era una ciudadana cualquiera. Sánchez preside el Instituto de Cultura de Corrientes y, además, tiene una carrera conocida como bailarina. Esa combinación -funcionaria pública y figura mediática- convirtió el hecho en un vendaval. La noticia saltó de los portales locales a los nacionales en cuestión de horas. Y ahí empezó otra historia.
"Cometí un error, me hicieron una infracción, di positivo después de un brindis del viernes a la noche", explicó Sánchez en una entrevista con el ciclo Sin freno. Contó que vive en una zona alejada, lo que la llevó a conducir por ruta esa noche. Pero no puso excusas: "Yo lo primero que hago es asumir el error", dijo. Y aclaró que es la primera vez que le pasa una situación así. "No me siento orgullosa", recalcó.
Sin embargo, lo que vino después la desbordó. La exposición pública adquirió una dimensión que ella no esperaba. "Se generó un debate público nacional. Ya fue quizás hasta como una carnicería pública. Viví mucha violencia en redes", describió. Usó esa palabra: carnicería. Y contó que los días siguientes fueron un calvario. "No quería ni abrir el teléfono. Al otro día era el pésame, el pésame de la gente. Porque fue una masacre. No fue solo acá en Corrientes, fue a nivel nacional", relató.
Sánchez decidió no hablar en sus redes sociales al principio. Consideró que el hecho pertenecía a su intimidad. Pero cuando la información empezó a distorsionarse y circularon datos que ella sabía falsos, cambió de estrategia. "Ahí sí elijo dar mi versión, que es la que importa en realidad, porque es la versión verdadera", explicó.
La entrevista también tocó un punto sensible: ¿los funcionarios públicos reciben el mismo trato? Los periodistas señalaron que otros políticos protagonizaron episodios similares sin la misma intensidad mediática. Sánchez coincidió y se animó a más: "No quiero caer en lo que todo el mundo me dice: porque sos mujer, porque sos pública. Yo la verdad ya no sé más qué pensar, pero es como que ya me acostumbré. Que no está bueno también acostumbrarse a eso, porque soy un ser humano, me equivoco y quizás me voy a seguir equivocando".
En un pasaje fuerte, la funcionaria soltó una frase que resume su postura: "Las normas están hechas para cumplirse". No pidió perdón con vueltas. Asumió el error, pagó la multa, perdío el auto de forma temporal y enfrentó la violencia digital. "Me sirvió un montón para aprender", cerró.


